Los mercados cerraron la jornada con un tono mayoritariamente positivo, impulsados por el alivio que generó la noticia de un posible borrador final de acuerdo entre Estados Unidos e Irán, mediado por Pakistán, que contemplaría un alto el fuego inmediato, el compromiso de no atacar infraestructuras, la garantía de libre navegación en el Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz, y un levantamiento gradual de sanciones condicionado al cumplimiento de Irán. Este avance diplomático permitió que los principales índices de Wall Street terminaran al alza, en un contexto donde los inversionistas venían operando con elevada sensibilidad frente al riesgo energético y geopolítico. Sin embargo, el optimismo no fue absoluto, ya que el presidente de Irán afirmó, según la televisión estatal, que no cederá en las negociaciones, un mensaje que mantiene abierta la posibilidad de nuevas tensiones si las partes no logran convertir el borrador en un acuerdo definitivo. Aun así, el mercado eligió cerrar con una lectura más constructiva, descontando una posible desescalada del conflicto, menor presión sobre el suministro energético y una reducción parcial del riesgo inflacionario asociado al crudo.
A esta mejora en el sentimiento se sumó una batería de datos económicos estadounidenses que, aunque mixta, siguió mostrando una economía con capacidad de resistencia. Las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo se ubicaron en 209.000, ligeramente por debajo de lo esperado, mientras los permisos de construcción sorprendieron al alza con 1,442 millones y un avance mensual de 5,8%, señal de que el sector inmobiliario mantiene cierta solidez pese al entorno de tipos altos. El PMI manufacturero estadounidense también superó las previsiones al ubicarse en 55,3 puntos, mientras la Fed de Atlanta elevó su previsión de crecimiento del PIB del segundo trimestre hasta 4,3%. Sin embargo, la lectura no fue completamente limpia, el PMI de servicios se mantuvo apenas sobre terreno expansivo, la Fed de Filadelfia cayó hasta -0,4 y varios miembros de la Reserva Federal insistieron en que la inflación sigue siendo un riesgo relevante. Barkin y Goolsbee dejaron claro que la Fed aún observa con cautela la combinación de petróleo, aranceles, gasto público y mercado laboral, aunque por ahora la economía sigue evitando una desaceleración abrupta.
En el frente corporativo, la sesión volvió a confirmar que el liderazgo del mercado sigue concentrado en la inteligencia artificial y en las grandes tecnológicas. Las diez mayores empresas estadounidenses representan ya cerca del 41% de la capitalización del S&P 500, mientras casi la mitad de cada dólar invertido en el índice estaría relacionado directa o indirectamente con compañías vinculadas a IA. La expectativa de una posible OPV de OpenAI, con una valoración superior a 1 billón de dólares, reforzó la narrativa de entusiasmo tecnológico, al igual que los reportes sobre una eventual salida a bolsa de SpaceX bajo el símbolo SPCX, integrando SpaceX, Starlink, X y xAI. Intel también aportó al tono positivo del sector con la presentación de su solución de IA agente híbrida SuperClaw. Fuera de tecnología, Walmart entregó una señal importante sobre la salud del consumidor estadounidense, con ingresos de 177.750 millones de dólares, crecimiento interanual de 7,3% y ventas comparables en Estados Unidos de 4,1%, confirmando que el gasto de los hogares sigue siendo un soporte clave para la economía.
En los cierres, Wall Street terminó con avances generalizados, el S&P 500 subió 0,46%, el Nasdaq ganó 0,63% y el Dow Jones avanzó 0,71%, apoyados por la expectativa de desescalada geopolítica, la fortaleza relativa de los datos macro y el impulso de las mega caps tecnológicas. En Europa, el Stoxx 600 apenas avanzó 0,04%, mientras el Ibex 35 cayó 0,42% y el CAC 40 retrocedió 0,39%, presionados por señales débiles de actividad en Francia y Alemania, el UK100 destacó con una subida de 0,89%. En Asia, el Nikkei repuntó 1,65%, mientras el A50 chino perdió 0,75% y el Hang Seng cayó 1%. En materias primas, el WTI retrocedió 2,37% hasta los 95 dólares y el Brent cayó 1,74% hasta los 100 dólares, reflejando cierto alivio tras los avances diplomáticos, aunque los niveles siguen siendo elevados para la inflación global. El oro subió 0,05%, la plata avanzó 1,38% y Bitcoin ganó 0,26% hasta los 77.600 dólares. Desde mi opinión, el mercado cerró bajo una narrativa optimista pero todavía frágil y poco confiable con tanto vaivén, si el acuerdo con Irán se confirma, el petróleo podría estabilizarse y dar más aire a los activos de riesgo, pero si Irán mantiene una postura inflexible o la Fed endurece su discurso por la inflación, el rebote podría perder fuerza rápidamente. Por ahora, el sesgo de corto plazo mejora, aunque sigue dependiendo de que la diplomacia avance y de que las mega tecnológicas mantengan el liderazgo.
Laura Torres, Directora de inversiones, IMB Capital Quants



