La escalada en Medio Oriente, el repunte del petróleo y la expectativa de un endurecimiento monetario global elevan la volatilidad en los mercados financieros.
La sesión bursátil estuvo fuertemente determinada por tensiones geopolíticas en Medio Oriente, presiones inflacionarias en el sector energético y la creciente expectativa de un endurecimiento monetario global. El conflicto con Irán y el control en el Estrecho de Ormuz impulsaron nuevamente los temores sobre el precio del crudo, reflejados en una fuerte caída de los inventarios de petróleo en Estados Unidos (-4.45M de barriles) y en el avance del Brent hacia los $97.58 USD (+0.14%) y del WTI a $91.34 USD (+0.10%). Ante este panorama, el gobernador del Banco de Canadá, Tiff Macklem, mantuvo la tasa en 2.25% pero advirtió sobre posibles subidas adicionales si la inflación persiste, al tiempo que las probabilidades de que la Reserva Federal eleve tipos en septiembre subieron al 66 a 70%. En el frente macroeconómico estadounidense, la encuesta de empleo ADP mostró una creación modesta de 38 mil puestos de trabajo, mientras que el Libro Beige de la Fed reportó un crecimiento modesto de la actividad desde julio pero advirtió una mayor incertidumbre vinculada a los costos de la energía. Paralelamente, los rendimientos soberanos europeos alcanzaron máximos no vistos en años debido a la preocupación por los déficits fiscales, mientras que en la política comercial el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, enfatizó la posibilidad de aplicar aranceles a semiconductores para forzar la producción local.
En el ámbito de las grandes compañías tecnológicas e industriales, la narrativa estuvo dividida entre catalizadores de innovación y fricciones regulatorias. Por un lado, Google atrajo la atención del mercado tras el lanzamiento de su nuevo modelo de razonamiento Gemini 3.8 Flash, mientras que los fabricantes de semiconductores enfrentaron volatilidad ante los anuncios de posibles aranceles en la cadena de suministros de chips y la disparada en los precios de las memorias DRAM, motivada por la insaciable demanda de infraestructura para centros de datos de inteligencia artificial. En el sector corporativo energético, Chevron destacó operativamente al gestionar los flujos del Estrecho de Ormuz para estabilizar el suministro global de crudo. Por su parte, la firma de IA Anthropic volvió a estar alineada con la administración estadounidense tras conversaciones regulatorias. Pese al dinamismo operativo en estas megacaps, el Índice de Miedo y Codicia se ubicó en zona de Miedo (35/100), confirmando la cautela de los inversionistas corporativos ante el repunte de los rendimientos de la deuda y los riesgos macroeconómicos.
Al cierre de la jornada bursátil, las plazas accionarias estadounidenses lograron terminar en terreno positivo, lideradas por el Dow Jones que avanzó un +0.51% a los 53,060, seguido por el S&P 500 con una ganancia del +0.43% en los 7,669 y el Nasdaq 100 que finalizó prácticamente plano con un marginal +0.18% en 29,128. Por el contrario, los mercados europeos y asiáticos mostraron caídas generalizadas, el STOXX Europe 600 descendió -0.24%, el IBEX 35 cedió -0.23%, el CAC 40 cayó -0.26%, mientras que el Nikkei japonés retrocedió -0.30% y el China 50 lo hizo en -0.55%. En el mercado de divisas y commodities, el índice dólar (DXY) operó plano en las 99.58 unidades y el rendimiento del bono a 10 años de Estados Unidos (US10Y) se mantuvo firme en 4.79%. La cobertura de riesgo benefició notablemente a los metales preciosos, donde el oro escaló un +1.35% a $4,386 USD y la plata un +1.86% a $65.26 USD, mientras que Bitcoin cotizó con una leve contracción del -0.30% en los $77,169 USD.
Desde mi perspectiva y de cara a las próximas sesiones, el mercado financiero se encamina hacia un entorno de alta volatilidad donde el precio de las materias primas actuará como el principal catalizador táctico sumado a la expectativa del dato de empleo el viernes. Si la tensión en Oriente Medio mantiene al crudo por encima de la franja de los $90-$95 USD, la narrativa de inflación forzará a la Reserva Federal y a otros bancos centrales a adoptar un tono marcadamente hawkish, lo que podría desatar una toma de utilidades en la renta variable y seguir impulsando los rendimientos de la deuda soberana. Será importante la cautela operativa manteniendo bajo seguimiento los próximos datos del mercado laboral en Estados Unidos, los anuncios arancelarios en la industria de semiconductores y la reunión dominical de la OPEP+ para confirmar si el soporte técnico del S&P 500 en la zona de los 7,600 puntos logra consolidarse.
Laura Torres, Directora de Inversiones IMB Capital Quants




