El repunte del petróleo y las presiones inflacionarias llevaron a los mercados a elevar al 70% la probabilidad de un alza de tasas de la Reserva Federal en septiembre, aumentando la cautela entre los inversionistas.
Los mercados financieros globales atraviesan una fase de elevada volatilidad marcada por la interacción de tensiones geopolíticas en Oriente Medio, presiones en los precios energéticos y una reconsideración de las trayectorias de política monetaria en las principales economías. La resiliencia de la economía estadounidense, contrastada con la persistencia de riesgos inflacionarios por el lado de la oferta, ha reconfigurado las expectativas de los inversionistas hacia una postura de mayor prudencia. En este entorno, la atención se concentra en los desarrollos geopolíticos alrededor del Estrecho de Ormuz, las directrices macroeconómicas de la Reserva Federal y los ajustes en el comercio internacional e infraestructura tecnológica.
En Estados Unidos, el panorama macroeconómico refleja una actividad económica que ha aumentado modestamente desde principios de julio, impulsada por la demanda de centros de datos, aunque con un sentimiento mixto entre sectores debido a la incertidumbre por los mayores costos de la energía, según el informe del Libro Beige de la Reserva Federal. En materia de empleo, la encuesta privada ADP reportó la creación de 38 mil nuevos puestos, ubicándose por debajo de los 47 mil pronosticados y de los 44 mil del dato previo, mientras que el Libro Beige registró que el empleo aumentó muy levemente a nivel general, con tres distritos mostrando incrementos modestos, cuatro ligeras subidas y cinco sin cambios. Por su parte, la actividad industrial mostró señales positivas con los pedidos de fábrica creciendo un 0.9% real (frente al 0.7% previsto) y los bienes duraderos básicos revisados al 0.4% real.
Desde la Reserva Federal, John Williams señaló que los aranceles y el conflicto en Oriente Medio constituyen los principales motores de la inflación por encima del objetivo del 2%. Williams destacó que la fuerte demanda de inversión está presionando al alza los rendimientos de los bonos, impulsados por la solidez de la economía más que por un deterioro en las perspectivas inflacionarias. Como consecuencia del repunte del petróleo, los operadores han elevado al 70% las probabilidades de que la Fed aplique un incremento de tipos en septiembre (frente al 37% de la semana previa), inclinándose en plataformas como Kalshi por un ajuste de 25 puntos básicos. En la esfera fiscal, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió que el déficit presupuestario creció este año impulsado por devoluciones arancelarias de 70.000 millones de dólares, aunque reafirmó el compromiso de reducir su proporción respecto al PIB. Bessent también señaló que China ejerce represión financiera sobre sus ahorradores y criticó a las empresas de inteligencia artificial por su insensibilidad hacia las comunidades.
En el plano geopolítico y energético, el presidente Donald Trump afirmó que la renovada campaña contra Irán no durará mucho tiempo, sosteniendo que el régimen se debilita diariamente tras la neutralización de sus sistemas de radar y misiles por parte de las fuerzas estadounidenses. Trump destacó el control de Estados Unidos sobre el Estrecho de Ormuz e ironizó en Truth Social sobre renombrarlo como «Estrecho de Trump», mientras que el secretario de Energía, Chris Wright, confirmó que la Marina estadounidense está escoltando petróleo al mercado. Paralelamente, el mandatario estadounidense enfatizó su intención de reducir los precios minoristas de la gasolina, mencionando haber cuestionado el abuso de precios ante ejecutivos petroleros. En el mercado spot de materias primas, los inventarios de crudo de la EIA registraron una marcada extracción de -4.45 millones de barriles (frente al aumento esperado de 0.06 millones), cerrando los futuros del crudo WTI para octubre en $91.01 USD por barril (+0.88%) y el Brent en $95.63 USD (+1.04%), mientras que la gasolina cerró en $3.1038 USD por galón, el diésel en $4.6822 USD y el gas natural en $2.9560 USD/MMBTU. En la diplomacia internacional, Trump indicó que mantiene conversaciones productivas con Xi Jinping, anunció su intención de celebrar una cumbre con Vladimir Putin para buscar la paz en Ucrania, y reiteró una postura firme frente a Canadá, señalando que resulta más difícil de tratar que China o Vietnam.
El sector corporativo estadounidense navega entre catalizadores de innovación y nuevos marcos arancelarios. El secretario de Comercio, Howard Lutnick, confirmó que la administración considera imponer aranceles a los semiconductores con el objetivo de forzar la fabricación local de chips en EE. UU., prometiendo alivios fiscales a las firmas que trasladen su producción a territorio estadounidense. Lutnick también reveló contactos con su homólogo chino sobre centros de datos y destacó que las empresas chinas de código abierto estudian de cerca la IA estadounidense. Adicionalmente, el funcionario mencionó que la firma de inteligencia artificial Anthropic vuelve a alinearse con la administración. En el ámbito de grandes capitalizaciones, Google presentó su modelo de razonamiento Gemini 3.8 Flash y lanzó el programa Fairwind enfocado en ciberdefensa, mientras que Meta anunció la versión Muse Spark 1.3 en la API de Meta. Por su parte, Sam Altman, CEO de OpenAI, proyectó que la IA constituirá el mayor auge empresarial en la historia mundial, confiando en que sus impactos negativos puedan mitigarse.
En reportes financieros corporativos, Broadcom ($AVGO) presentó sus resultados del tercer trimestre superando estimaciones con un BPA ajustado de $3.32 USD (frente a $3.23 estimados) e ingresos por $29.59 mil millones de dólares. La firma registró $16.700 millones de dólares en ingresos por semiconductores de IA y proyectó para el cuarto trimestre ventas globales por ~$34.8 mil millones, estimando que $21.700 millones provendrán de su división de chips de IA. En el sector tecnológico de hardware, Dell reaccionó positivamente (+16%) tras previsiones sólidas. En el sector energético corporativo, Chevron ($CVX) formalizó un acuerdo de riesgo compartido con el gobierno venezolano en la Faja del Orinoco, señalando que la fluidez en el Estrecho de Ormuz ayuda a ganar tiempo en el suministro global. Al respecto, el secretario Wright puntualizó que la producción en Venezuela escaló un 25% y las exportaciones un 50%, aclarando que los barriles derivados del acuerdo llegarán a las reservas estratégicas estadounidenses en noviembre y que China no tendrá derechos sobre dichos yacimientos.
En Canadá, la junta del Banco de Canadá (BoC) decidió mantener su tasa de interés de referencia en 2.25%. No obstante, el gobernador Tiff Macklem advirtió que la inflación continúa en niveles excesivamente altos y concentrada en los precios de los combustibles. Macklem y el BoC subrayaron que el conflicto en Oriente Medio eleva los riesgos al alza para la inflación, señalando que están preparados para aplicar múltiples incrementos de tasas si las presiones de precios no ceden.
Desde mi punto de vista, el balance de las variables analizadas apunta hacia una fase de consolidación y reevaluación del riesgo en los mercados de renta variable global. A pesar del rebote técnico observado en las acciones estadounidenses tras las ventas iniciales, los fundamentos macroeconómicos imponen un sesgo de cautela táctica. El endurecimiento en las expectativas de política monetaria reflejado en el 70% de probabilidad de que la Reserva Federal eleve sus tasas en septiembre y en las advertencias del Banco de Canadá demuestra que los bancos centrales priorizarán el anclaje de las expectativas inflacionarias frente a los shocks de oferta energéticos. Este escenario mantendrá bajo presión a la renta fija, donde las elevadas tasas reales continuarán compitiendo contra las valoraciones bursátiles.
Hacia las próximas jornadas, las proyecciones dependen del desenlace de las tensiones en el Estrecho de Ormuz y de la reunión de la OPEP+. Si el precio del petróleo Brent se sostiene por encima de los $95 USD por barril, la narrativa de estanflación o inflación persistente continuará impulsando los rendimientos de los bonos del Tesoro hacia nuevos máximos, lo que podría desatar tomas de utilidades más profundas en el sector tecnológico y en activos de riesgo. Por el contrario, de materializarse una distensión en las fricciones geopolíticas o un alivio en los insumos clave para los centros de datos, los inversionistas encontrarán soporte en los sólidos resultados corporativos y en la demanda estructural vinculada a la infraestructura de inteligencia artificial.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group




