Menor crecimiento de China y recuperación parcial de la oferta mundial reconfiguran el mercado del gas natural licuado.
El mercado global de gas natural licuado (GNL) podría enfrentar un escenario de sobreoferta hacia inicios de la próxima década debido a una desaceleración de la demanda y a la recuperación gradual de nuevos proyectos de exportación, advirtió Rodrigo Rosas, analista sénior de Gas de Wood Mackenzie, durante el webinar “GNL en Latinoamérica: tendencias, proyectos y desarrollo sostenible”, organizado por GAIA SPE Perú.
El ejecutivo explicó que el conflicto en Medio Oriente alteró significativamente las perspectivas del mercado mundial del GNL. Antes de la crisis, se proyectaba que la capacidad global de almacenamiento alcanzaría 468 millones de toneladas en 2026; sin embargo, en lo que va del año no se ha registrado crecimiento adicional en capacidad.
Aunque se espera una recuperación cercana a 35 millones de toneladas hacia 2027, esta seguiría por debajo de las previsiones iniciales. Según Rosas, este shock de oferta ya está impactando a Europa, cuyos niveles de almacenamiento caerían seis puntos porcentuales este año y otros 13 puntos el próximo, desplazando además en un año las proyecciones de suministro global.
Estados Unidos y Argentina ganan espacio en el mercado mundial
Ante los retrasos y pérdidas de suministro, principalmente provenientes de Qatar, nuevos actores vienen posicionándose para equilibrar el mercado. Entre ellos destacan Estados Unidos y Argentina, países que buscan consolidarse como proveedores marginales de GNL hacia 2030 mediante nuevos proyectos de producción y exportación.
En el caso argentino, el desarrollo de Vaca Muerta aparece como uno de los principales activos para fortalecer su presencia en el comercio internacional de gas natural licuado.
China desacelera demanda y reduce perspectivas globales
Pero no solo la oferta está cambiando. La demanda mundial también muestra señales de debilitamiento, especialmente en China, donde factores macroeconómicos y cambios estructurales en el consumo energético están afectando el crecimiento esperado.
“Frente a nuestras proyecciones anteriores, estamos observando una reducción de alrededor de 25 millones de toneladas en la demanda global hacia 2030”, señaló Rosas.
Este escenario podría generar una situación de sobreoferta en el mediano y largo plazo, particularmente a inicios de la década de 2030, con consecuencias como cancelaciones de cargamentos por parte de compradores que preferirían pagar penalidades antes que recibir gas en mercados sin suficiente demanda.
Latinoamérica gana protagonismo en medio de la volatilidad
En medio de este contexto de incertidumbre y reconfiguración energética global, Latinoamérica comienza a asumir un rol más relevante, aunque con realidades distintas entre países.
Mientras Colombia pierde fortaleza como productor y depende cada vez más de importaciones, Argentina avanza en la capitalización de sus recursos gasíferos para posicionarse como exportador estratégico de GNL.
El especialista también destacó que este año se registraron decisiones finales de inversión equivalentes a entre 20 y 22 millones de toneladas de nueva capacidad de licuefacción, lo que evidencia que el mercado aún mantiene apuestas de largo plazo, aunque bajo criterios de inversión mucho más selectivos.





