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martes, mayo 12, 2026
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Materiales Balísticos bajo la lupa: El riesgo de creer en un blindaje que no protege

  • Materiales balísticos certificados pueden marcar la diferencia entre detener un impacto o fallar en el momento crítico.
  • El CNB alerta sobre el uso de términos comerciales engañosos para promocionar materiales que no cuentan con certificación, exponiendo a los usuarios.

En México, la inseguridad no solo se mide en cifras, también en decisiones. Y hoy, una de las más peligrosas es confiar en soluciones de “blindaje” que no están diseñadas para proteger.

El Consejo Nacional de la Industria de la Balística (CNB) lanza una advertencia directa: El mercado está inundado de materiales que se venden como protección, pero que no cumplen con certificaciones balísticas. En otras palabras, productos que prometen salvar vidas sin tener la capacidad de hacerlo.

En un contexto de creciente inseguridad en las ciudades, la necesidad de protección ha impulsado un mercado en el que no todas las soluciones cumplen lo que prometen, aumentando el riesgo para quienes creen estar a salvo.

“Lo más preocupante además de la inseguridad, es la falsa sensación de protección. Existen materiales que se comercializan como balísticos sin cumplir realmente con esa función”, afirmó Brenda Martínez, presidenta de la Comisión de Fabricantes y Comercializadores de Materiales Balísticos del Consejo Nacional de la Industria de la Balística.

“Estamos viendo cómo el mercado se llena de soluciones sin certificación, sin pruebas y sin respaldo técnico. Eso no es blindaje, es un riesgo. Cuando un material no es balístico, no falla a veces. Falla cuando más importa, y eso puede costar vidas”, señaló Brenda.

En este entorno, el CNB subraya que la diferencia entre vivir y quedar expuesto puede estar en milímetros de material o en la ausencia de ellos.

Las fibras sintéticas, como las aramidas, han revolucionado la industria por su combinación de bajo peso y alta resistencia. No obstante, su desempeño puede verse comprometido si no se emplean adecuadamente.

“No basta con decir que un vehículo tiene aramidas. Si no están bien instaladas o se dañan, simplemente dejan de proteger”, explicó Álvaro Fuentes Quintana, delegado de la Comisión de Fabricantes y Comercializadores de Materiales Balísticos del CNB.

“Factores como la humedad, una integración deficiente o el uso de materiales de baja calidad pueden comprometer por completo el desempeño del sistema. Lo más crítico es que estos fallos no son visibles para el usuario: el blindaje no es un accesorio, sino un sistema de protección de vida o muerte. Cada componente debe funcionar de manera óptima; de lo contrario, todo el sistema falla”, enfatizó Álvaro.

El acero balístico, por su parte, se mantiene como uno de los materiales más confiables, siempre que sea auténtico y cumpla con las especificaciones técnicas.

En los últimos años ha evolucionado para ofrecer mayor ligereza y resistencia; sin embargo, esa misma evolución ha sido aprovechada por algunos para simular protección con materiales de menor calidad.

“El acero balístico real ha cambiado radicalmente, hoy ofrece más resistencia con menos espesor. Pero no cualquier acero puede hacer eso”, destacó Federico Forastieri, delegado de la Comisión de Fabricantes y Comercializadores de Materiales Balísticos del CNB.

“Hablamos de niveles de protección con apenas 2.5 milímetros en ciertos estándares, o cerca de 10 milímetros para amenazas mayores. Eso requiere tecnología, procesos y certificaciones, no improvisación”, explicó.

En palabras de Federico, el problema radica en la existencia de materiales que se hacen pasar por acero balístico sin serlo; en un impacto real, esa diferencia se evidencia en el momento crítico.

El Consejo Nacional de la Industria de la Balística alerta sobre el uso de términos comerciales engañosos para promocionar materiales que no cuentan con certificación, pruebas de resistencia ni capacidad comprobada de protección balística.

En este contexto, el organismo subraya que priorizar el costo sobre la calidad abre la puerta a soluciones que no cumplen con estándares mínimos de protección. Por ello, insiste en que cualquier sistema de blindaje debe sustentarse en materiales certificados, pruebas balísticas verificables y procesos de instalación especializados que garanticen una protección real.