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lunes, agosto 10, 2026
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La inflación pone a prueba el rally del oro

El oro supera los US$4.300 por onza tras subir más de 7%, mientras el mercado espera el dato de inflación de EE.UU. para definir el rumbo de las tasas de la Fed.

El oro comienza la semana manteniéndose sobre los US$4.300 por onza, después de registrar un avance superior al 7% durante la semana pasada y alcanzar su mayor nivel desde el 17 de junio. Actualmente, el metal cotiza alrededor de US$4.333, consolidando buena parte del impulso generado por las últimas cifras laborales de Estados Unidos.

El débil reporte de empleo del viernes modificó rápidamente las expectativas sobre la Reserva Federal. Actualmente, el mercado asigna aproximadamente un 44% de probabilidad a una subida de tasas en septiembre, frente al 67% registrado hace una semana. Esa corrección ha debilitado al dólar y moderado los rendimientos del Tesoro, dos variables particularmente relevantes para el comportamiento del oro.

El Dollar Index cotiza cerca de 99,71 puntos, mientras el rendimiento del bono estadounidense a diez años se ubica alrededor de 4,65%, después de haber alcanzado recientemente 4,74%. Este escenario ha favorecido al metal precioso al reducir el costo de oportunidad de mantener posiciones en un activo que no genera rendimientos.

Desde mi perspectiva, el movimiento reciente del oro tiene una base fundamental bastante más sólida que un simple repunte asociado a búsqueda de refugio. Tenemos simultáneamente un mercado laboral estadounidense debilitándose, menores expectativas de nuevas alzas de tasas, un dólar por debajo de los 100 puntos y rendimientos del Tesoro retrocediendo desde máximos recientes. Esa combinación explica buena parte del avance superior al 7% registrado durante la última semana.

Ahora, el siguiente desafío llegará con la inflación estadounidense. El próximo dato de IPC será especialmente relevante porque permitirá determinar si el deterioro del empleo efectivamente entrega espacio a la Reserva Federal para mantener una postura menos restrictiva. Un dato de inflación moderado reforzaría esta narrativa; una sorpresa al alza, en cambio, podría devolver presión sobre los rendimientos y el dólar.

El componente geopolítico también permanece presente. Las expectativas de avances entre Irán y Omán para facilitar nuevamente el tránsito por el Estrecho de Ormuz habían contribuido a reducir los precios del petróleo y, con ello, parte de las preocupaciones inflacionarias asociadas a la energía. Sin embargo, las negociaciones continúan mostrando señales contradictorias.

En términos de precios, considero que la zona de US$4.389-US$4.400 constituye la primera resistencia importante. Una ruptura consistente podría abrir nuevamente el camino hacia US$4.500 por onza, nivel psicológico que probablemente concentraría una mayor toma de posiciones. Por el contrario, si la inflación sorprende al alza y vuelven las expectativas de endurecimiento monetario, una corrección hacia US$4.250 sería perfectamente posible, mientras US$4.150 aparece como un soporte de mayor relevancia.

Mi escenario base sigue siendo favorable para el oro mientras permanezca sobre los US$4.150-US$4.200, pero con una volatilidad elevada durante esta semana. El NFP entregó argumentos para que el mercado reduzca sus apuestas por nuevas alzas de tasas; ahora será la inflación la encargada de confirmar o cuestionar esa lectura. En ese equilibrio entre empleo, inflación, Fed y riesgo geopolítico estará probablemente la dirección del metal durante las próximas sesiones.

Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group