En entrevista con Revista Economía, el destacado economista señala que el Gobierno de Keiko Fujimori recibirá una economía con estabilidad macroeconómica, pero deberá impulsar reformas estructurales para aumentar la productividad, reducir la pobreza y cerrar las brechas sociales del país.
¿Cuáles deberían ser las prioridades económicas del Gobierno de Keiko Fujimori durante sus primeros 100 días?
En economía uno tiene que distinguir lo que se llama el nivel macroeconómico y el nivel microeconómico. El nivel macroeconómico se refiere, por ejemplo, al comportamiento de la inflación, de la producción, entre otros indicadores. El nivel microeconómico está relacionado básicamente con el bienestar de los ciudadanos y sus familias.
Entonces, voy a responder la pregunta desde esos dos niveles: macroeconómico y microeconómico.
A nivel macroeconómico, el gobierno de la presidenta Keiko Fujimori estaría recibiendo una situación bastante favorable. Está recibiendo un país con estabilidad macroeconómica. Cuando la macroeconomía está inestable, el gobierno primero tiene que preocuparse por estabilizarla y luego enfocarse en las reformas profundas de la sociedad y la economía.
Pero cuando se recibe una economía con estabilidad macroeconómica, la preocupación principal pasa a ser mantenerla, lo que brinda tiempo, tranquilidad y espacio para que el Gobierno centre su atención en resolver los problemas microeconómicos, aquellos relacionados directamente con el bienestar de la ciudadanía.
¿Por qué considero que el gobierno de la señora Keiko Fujimori recibiría una economía con estabilidad macroeconómica? Por cuatro razones.
La primera razón es que la economía está creciendo. Actualmente, lo está haciendo a tasas superiores al 3%. En promedio, entre enero y mayo, la economía creció alrededor de 3,2% o 3,3%, y en los últimos 12 meses, hasta mayo, registra un crecimiento de 3,5%, pese a la caída de 1,8% registrada en mayo debido a que ya comienzan a sentirse los efectos del fenómeno de El Niño.
La economía está creciendo por encima del 3%. Además, se estima que el crecimiento potencial de la economía peruana está alrededor del 3%. La primera conclusión es que Keiko Fujimori recibiría una economía creciendo de acuerdo con su potencial. El problema sería recibir una economía creciendo por debajo de ese nivel, porque ahí existiría una dificultad adicional.
Por eso, en este primer punto podemos colocar un primer visto bueno.
El segundo factor es el sistema financiero, que incluye a bancos, cajas municipales, cajas rurales, financieras privadas y cooperativas de ahorro y crédito. Según los informes del Banco Central de Reserva y de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP, el sistema financiero peruano actualmente no presenta mayores problemas, no está en riesgo de caer en default ni enfrenta una situación de problemas sistémicos. Goza de una relativa buena salud.
Entonces, también hay que colocar un segundo visto bueno a un aspecto tan importante como la estabilidad del sistema financiero. Así recibiría Keiko Fujimori la economía peruana en este ámbito.
El tercer factor es la sostenibilidad fiscal, un tema que genera preocupación actualmente. Sin embargo, a mayo de este año, la situación fiscal del Perú no es angustiante, crítica ni peligrosa.
¿Por qué? Porque el déficit fiscal, según la última cifra del Banco Central de Reserva, se encuentra en 1,3% del PBI, por debajo de la regla fiscal estimada para este año, que es de 1,8%. Además, el servicio de la deuda respecto al PBI está en 1,7%, por debajo del 2%.
En consecuencia, la sostenibilidad fiscal actualmente no se encuentra en una situación riesgosa o crítica. Para explicarlo de manera sencilla, es como un semáforo: hoy la situación fiscal está en ámbar y dependerá del gobierno de la señora Keiko Fujimori si cambia hacia el rojo o hacia el verde.
En este punto, el Gobierno ha recibido una ayuda importante del Tribunal Constitucional, que ya ha limitado la capacidad del Congreso de la República para continuar generando shocks negativos de demanda y oferta. Por ello, dependerá fundamentalmente de las decisiones del Ejecutivo que esa luz pase a verde o a rojo. Pero la situación actual no es crítica ni peligrosa.
El cuarto factor es la inflación. En este caso sí tenemos una situación que merece atención, porque al mes de junio la inflación se encuentra en 4%, por encima del rango meta del Banco Central, cuyo máximo es 3%. Además, la inflación subyacente o core inflation, que es la que el Banco Central observa con mayor atención, está en 4,4%.
Este punto sí me preocupa, aunque no es el tema central de esta entrevista. Sin embargo, hay que señalar que esta inflación está siendo generada principalmente por shocks externos negativos.
El primero es la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel, que ha impulsado al alza los precios de los combustibles y del petróleo. El segundo es el fenómeno de El Niño global, que también está afectando a la economía peruana.
Estos dos shocks externos están provocando aumentos en los precios de los alimentos y combustibles, y empiezan a tener ramificaciones hacia otros sectores de la economía. Pero se trata de shocks temporales y transitorios que, en algún momento, deberían revertirse.
Por ello, en materia de inflación, el gobierno de Keiko Fujimori tampoco recibiría una situación crítica o extremadamente complicada. Además, las expectativas de inflación de corto plazo, a 12 meses, y de mediano plazo, a tres años, permanecen ancladas dentro del rango meta.
Entonces, por estas cuatro razones, considero que recibiría una economía con estabilidad macroeconómica.
El problema está en el nivel microeconómico. Pero la ventaja es que sus esfuerzos podrán concentrarse en resolver esos problemas, porque no tendrá que dedicar todo su tiempo a estabilizar la economía, como ocurre en otros países donde todavía existen desequilibrios macroeconómicos.
A nivel microeconómico, ¿qué problemas aparecen? El primero es que el gobierno de la señora Keiko Fujimori tendrá que reducir de manera importante la pobreza en el Perú.
En 2019, antes de la pandemia, ya habíamos llegado a una pobreza cercana al 20%. Actualmente estamos en 26%. Por ello, lo primero que tendría que hacer es regresar al nivel prepandemia y, si es posible, reducirlo aún más.
Considero que podría plantearse como meta reducir la pobreza en dos puntos porcentuales por año, de tal manera que durante sus cinco años de gobierno pueda disminuirla entre ocho, nueve o diez puntos porcentuales. Sería un legado importante para la sociedad peruana.
Claro, hablamos de pobreza monetaria, que es la que se mide oficialmente, pero decirlo es más sencillo que lograrlo. La pregunta es cómo hacerlo.
Lo primero que tendría que conseguir la señora Keiko Fujimori es elevar el crecimiento potencial de la economía peruana, que actualmente está alrededor del 3%, hacia niveles de entre 5% y 6%.
¿Qué significa crecimiento potencial? Para explicarlo de manera sencilla, es crecer, por ejemplo, al 6% anual de manera sostenida durante varios años. No crecer un año mucho y otro año poco, sino mantener una trayectoria estable.
Para pasar de un crecimiento potencial de alrededor del 3% a uno de entre 5% y 6% pueden tomar entre cinco, diez o quince años, y dependerá de realizar profundas reformas estructurales en educación, salud, infraestructura, instituciones y en el Estado.
¿Cómo evalúa que Luis Carranza no forme parte del equipo ministerial y asuma un rol como asesor externo?
Por la información que manejo, es una decisión muy personal del señor Carranza. No la puedo decir acá porque le corresponde a él decirla, no a mí. Pero es una decisión personal de él, en la que prefiere aparecer como asesor en vez de asumir un cargo público como ministro de Estado.
Sin embargo, no debe interpretarse que se ha peleado o que ha tenido divergencias con el Gobierno. Eso es lo que también estoy escuchando, que ya tuvo primeras diferencias y que por eso ya no se quiere involucrar directamente con el Gobierno, pero no es así.
Por la información que manejo, es una decisión personal de él, pero no involucra ningún tipo de desavenencia o problema con el Gobierno. Yo creo que la señora Keiko Fujimori, por la información con la que cuento, tiene muy buenos candidatos también para el Ministerio de Economía.
¿Cuáles son los puestos clave que deberían observarse para evaluar la calidad del próximo Gobierno?
Yo lo voy a poner así: para mí hay cuatro puestos que hay que mirar muy bien.
En primer lugar, el presidente del Consejo de Ministros. De él va a depender muchísimo la gobernanza, la construcción de gobernanza para el Gobierno de Keiko Fujimori.
El Gobierno puede tener las mejores intenciones, pero si no tiene una buena gobernanza, todo va a quedar en ideas o todo va a quedar a medio camino. Tiene que construirse una gobernanza.
¿Y qué es básicamente construir una gobernanza? Es conseguir estabilidad social, estabilidad política y estabilidad institucional.
Eso es tarea de la presidenta, pero también del presidente del Consejo de Ministros. Por ejemplo, en el Congreso tiene que construir una base de apoyo para las reformas que la señora va a tener que hacer.
Si quiere resolver los problemas microeconómicos del Perú y elevar el crecimiento potencial de la economía, va a tener que realizar profundas reformas estructurales. Pero para eso necesita apoyo político, apoyo en el Congreso y apoyo de los principales partidos y movimientos políticos, para que le den tranquilidad social. Sin esa gobernanza es muy difícil que pueda alcanzar plenamente sus objetivos.
El segundo puesto clave es el ministro de Economía. De él va a depender que esa luz ámbar de la situación fiscal no se convierta en roja, sino en verde. Tiene que darle sostenibilidad fiscal a la economía peruana, que es fundamental, y además preocuparse por profundas reformas en el sector público que permitan elevar la calidad del gasto, que está en muy mala calidad en el Perú, sobre todo por la corrupción.
El tercer puesto es el ministro del Interior, porque la ciudadanía está esperando que se le resuelva rápidamente el grave problema de inseguridad ciudadana que tiene el país. El peruano de a pie quiere que eso se resuelva rápidamente. No depende solo de él, por supuesto, pero es una pieza fundamental dentro de la estrategia para conseguir ese objetivo en la sociedad peruana.
Y el cuarto puesto es el canciller de la República. El ministro de Relaciones Exteriores tiene un gran rol que jugar, por ejemplo, en mantener el equilibrio entre los intereses de la República de China y los intereses del Gobierno de Estados Unidos. Además, debe construir una mayor presencia internacional del Perú en los foros e iniciativas mundiales. Tiene una gran tarea que realizar el ministro de Relaciones Exteriores.
Entonces, hay que visualizar esos cuatro cargos para ver la calidad del Gobierno que la señora Keiko Fujimori va a implementar en nuestro país.
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¿Cómo evalúa el panorama económico para el segundo semestre de 2026? ¿Qué factores podrían impulsar el crecimiento y cuáles representan los principales riesgos?
Quiero mostrar algo que mucha gente no menciona y quizás soy de los pocos que lo estoy señalando. Antes de que Keiko Fujimori asuma el Gobierno, el 28 de julio, están pasando dos cosas importantes a las que no se les está dando mucha importancia.
Primero, ¿saben cuánto creció la inversión privada en todo el año 2025? Creció más de 10%, una tasa de crecimiento elevada, no es algo normal.
Segundo, ¿saben cuánto creció la inversión minera en el año 2025? La inversión minera es muy sensible al riesgo, a la inestabilidad y a otros factores. Creció más de 22%, que también es una tasa importante.
Además, entre enero y marzo de este año, la inversión privada creció más de 13%. Y la inversión minera, que es muy sensible al riesgo, entre enero y abril, según el Ministerio de Energía y Minas, creció más de 40%.
Así está recibiendo la economía peruana el Gobierno de Keiko Fujimori en materia de inversión privada.
Mucha gente cree que la inversión privada está débil, cayendo o que recién con el nuevo Gobierno va a empezar a recuperarse, pero no es así. La inversión privada ya viene creciendo con fuerza y lo que debe procurar el nuevo Gobierno es mantener ese crecimiento, especialmente la inversión privada y la inversión minera, que es muy importante.
Entonces, respondiendo a la pregunta, los factores positivos que veo para este segundo semestre es que la inversión privada debe seguir creciendo. De repente no a esas tasas excepcionalmente altas, pero sí a tasas importantes, y eso va a impulsar el crecimiento de la economía peruana en el corto plazo.
Hay un principio en macroeconomía que dice que, en el corto plazo, entendiendo por corto plazo seis meses, doce meses o dieciocho meses, la producción está determinada por la demanda agregada de la economía.
Para explicarlo de manera sencilla, el dinamismo de la economía en el corto plazo está determinado por el gasto, por cuánto gasta la gente.
En ese sentido, la inversión privada, con los niveles de crecimiento que está mostrando, está empujando fuertemente el gasto privado, que es el que manda en el Perú, no el gasto público. El gasto privado es el más importante porque representa aproximadamente el 80% del PBI.
El segundo motor será el consumo privado. Actualmente está creciendo entre 3% y 4%, que es un crecimiento bastante razonable. Yo pienso que durante el segundo semestre el consumo privado podría no crecer 4%, pero sí mantenerse alrededor del 3%.
Luego viene la economía mundial, que nos va a impulsar a través de dos canales.
El primero es el precio de las materias primas, sobre todo del cobre. No tanto del oro y la plata, porque esos precios ya empezaron a bajar, pero sí el cobre. Los precios de las materias primas se mantendrán relativamente altos y eso representa un impulso importante para la economía peruana.
El segundo canal es que economías como Estados Unidos, China y Europa, cada una de acuerdo con su propia realidad, están creciendo. Ese crecimiento de la economía mundial también nos ayudará.
Sin embargo, si bien por el lado de la demanda tenemos factores positivos que pueden influir en el crecimiento del segundo semestre, también tenemos factores negativos.
El primero es el fenómeno de El Niño. Este fenómeno ya está afectando a la economía peruana a través de tres canales.
En primer lugar, por el canal de la inflación, porque está comenzando a elevar el costo de vida, principalmente a través del precio de los alimentos, ya que afecta directamente al sector agropecuario, agrícola, pecuario y también a la pesca.
En segundo lugar, afecta reduciendo el crecimiento de la economía. Como hemos visto, en mayo el crecimiento se redujo. Entre enero, febrero, marzo y abril, la economía peruana estaba creciendo por encima del 3%, de acuerdo con su potencial, pero en mayo cayó a 1,8%, básicamente porque tres sectores se contrajeron fuertemente: pesca, manufactura vinculada al procesamiento de recursos naturales y agricultura.
Ese efecto del fenómeno de El Niño se seguirá sintiendo. Va a golpear la oferta agregada de la economía y hará que el crecimiento tienda a ser menor, lo que se contrapone con la expansión de la demanda impulsada por la inversión privada, el consumo privado y la economía mundial.
Otro factor de riesgo es que, mientras no se resuelva el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, que hasta el día de hoy de esta entrevista se viene agravando, seguirá representando un shock que golpeará la oferta agregada de la economía, principalmente a través del impacto sobre los precios y la inflación.
Y un tercer efecto del fenómeno de El Niño, aunque considero que será marginal o pequeño, es el impacto sobre las finanzas de aquellas instituciones del sistema financiero que están más concentradas en la micro, pequeña y mediana empresa.
¿Por qué? Porque es en este nivel donde se sentirán más los efectos negativos del fenómeno de El Niño. Habrá empresas que podrían tener dificultades para pagar oportunamente sus obligaciones con bancos, cajas rurales y cajas municipales.
En la medida en que estas empresas tengan problemas de liquidez, podría generarse cierto ruido en el sistema financiero. Sin embargo, debido a la buena salud que actualmente tiene el sistema financiero peruano, considero que este efecto sería manejable.
Por eso, considero que el tercer efecto negativo sobre el sector financiero sería un efecto marginal.
¿A qué tasa debería aspirar a crecer el Perú para poder cerrar las brechas sociales y económicas?
El crecimiento potencial actual de la economía peruana está estimado alrededor del 3%, un poco menos o un poco más, pero está alrededor de ese nivel. Tenemos que saltar hacia un crecimiento potencial de entre 5% y 6%. Mejor si fuera de 6%. Desde mi punto de vista, tendríamos que pasar de un crecimiento potencial de 3% a uno de 6%.
Eso, obviamente, implica realizar una serie de grandes reformas estructurales, para lo cual se necesita, entre otros factores, construir la gobernanza que permita llevarlas adelante.
Cuando uno quiere analizar el impacto del crecimiento económico sobre el bienestar de una familia, hay que hacer un cálculo sencillo. Se toma el crecimiento de la economía y se le resta 1%. ¿Por qué? Porque ese 1% se estima que corresponde al crecimiento neto de la población peruana.
Por ejemplo, si la economía crece 3% y le restamos 1%, queda un crecimiento de 2%. Ese 2% se denomina crecimiento del ingreso per cápita, y eso es lo fundamental para medir el bienestar de una familia y de la sociedad en general.
Con un crecimiento del ingreso per cápita de 2%, o de 2,1% o 2,2%, como ocurre actualmente, no alcanza para solucionar los graves problemas que tiene la sociedad peruana a nivel microeconómico.
En cambio, si hacemos el ejercicio con un crecimiento económico de 6%, le restamos 1% y obtenemos un crecimiento del ingreso per cápita de 5%. Ese nivel sí permitiría generar los recursos necesarios para solucionar, con el tiempo, los graves problemas que enfrenta la sociedad peruana.




