El sector agropecuario creció 5,6% en 2025, sin embargo, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) proyecta que un eventual evento como El Niño Costero en 2026 afectaría la producción en el campo.De acuerdo con el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (CENEPRED), más de 1,8 millones de hectáreas agrícolas enfrentan riesgo muy alto por inundaciones y 1,4 millones están expuestas a huaicos y deslizamientos. Herramientas como el riego por goteo, los sensores de humedad, los drones y la inteligencia artificial permiten optimizar el agua, reducir el uso de fertilizantes y anticipar riesgos climáticos.
Luego de registrar un crecimiento de 5,6% durante 2025, el sector agropecuario peruano enfrenta el desafío de sostener su rendimiento ante un escenario de mayor variabilidad climática. En su más reciente Reporte de Inflación, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ajustó a la baja su proyección de crecimiento para el sector agropecuario en 2026, pasando de 2,5% a un leve 0,3%, debido al impacto de las anomalías térmicas y lluvias extremas asociadas a El Niño Costero sobre cultivos clave y la producción pecuaria.
Frente a esta situación, la preparación técnica resulta indispensable para proteger las siembras y asegurar el abastecimiento de alimentos. Kelly Polo, decana adjunta de Agronomía y Negocios de la Universidad Científica del Sur, destaca que «estos fenómenos ya no son eventuales, corresponden a una realidad que exige adaptarse, por lo cual es vital que podamos utilizar la información que ya nos da la tecnología para predecir el comportamiento del clima y gestionar los cultivos en función de ello, garantizando una mayor productividad y seguridad alimentaria».
Soluciones tecnológicas para la industria agroalimentaria
La necesidad de prevenir pérdidas se sustenta en datos territoriales. Un reporte del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (CENEPRED) señala que más de 1,8 millones de hectáreas de cultivos se ubican en zonas con altas posibilidades de inundación, mientras que 1,4 millones de hectáreas están expuestas a huaicos y deslizamientos provocados por lluvias intensas.
Este contexto demanda la incorporación de herramientas digitales e información meteorológica para optimizar el uso de los recursos del campo peruano, considerando que la agricultura utiliza alrededor del 80% del agua del país, según el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI).
Entre las principales soluciones que vienen incorporándose a la industria agroalimentaria destacan:
- Riego tecnificado. Conduce el agua directamente a la raíz de cada planta mediante mangueras con goteo o chorros controlados, administrada por llaves automáticas o programadores para evitar pérdidas por evaporación o filtración. Además, permite la fertirrigación: aplicación localizada de fertilizantes disueltos en volúmenes controlados a la zona radicular, mediante tuberías y emisores automatizados, optimizando la relación agua-suelo-planta.
- Agricultura de precisión. Emplea mapas satelitales, GPS y aplicaciones informáticas para identificar las necesidades operativas de cada parcela. Su finalidad es suministrar la cantidad exacta de agua y fertilizante que requiere el terreno, evitando gastos innecesarios de insumos.
- Sensores conectados al Internet de las Cosas (IOT). Dispositivos instalados en la tierra que envían alertas en tiempo real al teléfono celular sobre la humedad y temperatura del suelo, permitiendo detectar al instante si la planta requiere riego.
- Capturan imágenes aéreas de alta resolución para monitorear extensiones agrícolas e identificar tempranamente plagas, enfermedades o zonas con estrés hídrico. Además, se equipan para aplicar fertilizantes y productos fitosanitarios únicamente en los lugares afectados.
- Inteligencia artificial. Procesa información climática, agronómica y productiva para identificar patrones y generar proyecciones que apoyen la planificación de las campañas agrícolas, la gestión del agua y la evaluación de riesgos.
- Sistemas de trazabilidad. Registran la data del cultivo desde la siembra hasta la comercialización, fortaleciendo el seguimiento de la producción, el cumplimiento de estándares de calidad y la sostenibilidad de la cadena agroalimentaria.
Alternativas y recomendaciones para la agricultura familiar
De acuerdo con Polo, la agricultura familiar también puede acceder a estas herramientas mediante la articulación con proyectos públicos en marcha. En infraestructura hídrica, el riego tecnificado por goteo se ejecuta a través de fondos cofinanciados por el Programa Subsectorial de Irrigaciones (PSI) del MIDAGRI. Asimismo, existen medidores de humedad accesibles, que pueden complementarse con aplicaciones móviles gratuitas.
La vocera también ofrece algunas recomendaciones prácticas para fortalecer la gestión en el campo:
- Alertas climáticas gratuitas por SMS o WhatsApp. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (SENAMHI) y el Ministerio de Agricultura (MIDAGRI) emiten avisos preventivos sobre heladas, lluvias o friajes a los teléfonos móviles, facilitando la toma de decisiones sin requerir internet permanente. Para recibir la información, se debe enviar la palabra Datero a cualquiera de estos números 945140770, 991790578 y 945139745.
- Asociatividad para compartir tecnología. Mediante las Organizaciones de Usuarios de Agua respaldadas por la Autoridad Nacional del Agua (ANA) o de forma particular, los productores pueden cofinanciar equipos de precisión como drones o estaciones meteorológicas locales, dividiendo costos operativos entre sus integrantes.
- Fondos no reembolsables para asociatividad y tecnología. El Programa de Compensaciones para la Competitividad (AGROIDEAS) del MIDAGRI ofrece incentivos y cofinanciamiento no reembolsable dirigidos a pequeños y medianos productores agrarios organizados, para fortalecer la asociatividad, la gestión empresarial y la adopción de tecnologías agrarias sostenibles, como riego tecnificado, invernaderos y maquinaria agrícola. Los interesados pueden iniciar el trámite a través de la plataforma Gob.pe o el Sistema en Línea (SEL) de la institución.
- Capacitación técnica a través de programas públicos. Productores organizados pueden inscribirse de forma gratuita en las Escuelas de Campo del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) o participar en los proyectos de extensión del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), donde reciben entrenamiento práctico en manejo integrado de plagas, fertilización orgánica y conservación de suelos. Los interesados en formar parte de estas iniciativas deberán contactar a las sedes regionales de cada institución.
- Prácticas agronómicas tradicionales. Aplicación de cobertura vegetal (mulching), rotación de cultivos y ajuste de siembras según los pronósticos climáticos oficiales, protegiendo la tierra frente a cambios térmicos sin demandar capital adicional.
Si bien estas alternativas se encuentran disponibles, la adopción tecnológica aún enfrenta limitantes asociadas a la conectividad y el financiamiento en las zonas rurales. Para cambiar esta realidad, Kelly Polo insiste en «la necesidad de articular esfuerzos entre el Estado, la empresa privada y las universidades para reducir la brecha digital, acercar la capacitación técnica a todos los productores agrarios e impulsar un cambio de paradigmas que asegure la productividad del campo peruano».
Finalmente, esta transformación técnica en todos los niveles exige una actualización profunda en el perfil de los profesionales del sector. Según indica la vocera, las empresas e instituciones requieren especialistas capaces de interpretar datos climáticos y convertirlos en decisiones de manejo agronómico directo. «La formación universitaria de hoy debe incorporar competencias relacionadas con agricultura de precisión, inteligencia artificial, mapas digitales, meteorología aplicada, modelos del clima y gestión del agua, que contribuyan a una producción más eficiente y resistente», concluye Polo.




