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jueves, abril 30, 2026
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Fed fracturada y petróleo en máximos, la guerra en Ormuz sigue sacudiendo a los mercados

La Reserva Federal de Estados Unidos enfrenta una inédita división interna mientras el petróleo se dispara por la tensión en el Estrecho de Ormuz, configurando un escenario de alta volatilidad global, presión inflacionaria y expectativas de tasas elevadas por más tiempo.

En una jornada histórica para los mercados globales, la arquitectura financiera de los Estados Unidos se encuentra en un punto de inflexión definido por la transición en el liderazgo de la Reserva Federal, la persistencia de una inflación con altos riesgos y una escalada bélica en Oriente Medio que ha redefinido los costos energéticos mundiales. La confluencia de una Fed dividida, con la mayor disidencia en sus votos desde 1992, y la inminente llegada de Kevin Warsh a la presidencia del banco central, ha generado un escenario de volatilidad donde los activos de refugio y las apuestas por tasas altas a largo plazo han tomado el protagonismo, mientras el sector tecnológico intenta sostener el sentimiento del mercado a través de una demanda insaciable por infraestructura para inteligencia artificial.

La Reserva Federal de los Estados Unidos ha decidido mantener el tipo de interés de referencia en el rango del 3,5% – 3,75%, en una votación de 8-4 que refleja una fractura interna sin precedentes en tres décadas. Los gobernadores Hammack, Kashkari y Logan se opusieron a suavizar el sesgo restrictivo, mientras que Miran discrepó a favor de una reducción de un cuarto de punto. El presidente Jerome Powell, en lo que marca su última rueda de prensa antes de que su mandato expire el 15 de mayo (aunque confirmó que permanecerá en la Junta de la Fed posteriormente), señaló que la probabilidad de un aumento en la inflación subyacente es real y que la postura actual es «adecuada y algo restrictiva». Powell enfatizó que el Comité está atento a las amenazas a ambos lados de su mandato, reconociendo que los acontecimientos en Oriente Medio aumentan significativamente la incertidumbre económica y que el aumento de precios de la energía aún no ha alcanzado su punto máximo.

El mercado laboral, según Powell, continúa suavizándose ligeramente y no se percibe como una fuente de inflación, a pesar de que la expansión del empleo refleja una reducción en el crecimiento de la fuerza laboral. El PCE se registró en un 3,5% en marzo, y se espera un PCE subyacente del 3,2%, mientras que la previsión del PIB del primer trimestre por parte de la Fed de Atlanta se sitúa en el 1,24%. Ante este panorama, los operadores han ajustado sus expectativas de forma agresiva: según datos del CME Fedwatch, existe ahora más de 40% de probabilidad de una subida de tipos para 2027 y un 0% de posibilidades de una bajada en la próxima reunión del FOMC. El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años alcanzó el 4,40%, su nivel más alto desde marzo, mientras que el bono a dos años subió al 3,94%, reflejando la convicción de Michele, de JPMorgan, sobre una Fed cada vez más preocupada por el nivel de precios.

La tensión en el Estrecho de Ormuz ha llevado al crudo Brent de julio por encima de los 110 dólares por barril (con futuros alcanzando los $119) y al WTI a los 104 dólares, tras la confirmación de que el Pentágono enviará al portaaviones Ford de regreso a la región mientras el CENTCOM se prepara para ataques ofensivos contra Irán. Donald Trump, en conversaciones con Vladimir Putin sobre Ucrania e Irán, calificó el bloqueo de Ormuz como «genial e infalible», asegurando que es el momento ideal para que bajen los tipos y el petróleo tras la salida de los Emiratos Árabes Unidos de la OPEP. No obstante, fuentes de la OPEP+ sugieren que se acordará un aumento de cuota de producción de 206,000 bpd el domingo, excluyendo la cuota de los EAU. La televisión iraní ha reiterado que la venganza por su líder mártir sigue vigente, lo que mantiene la prima de riesgo geopolítico en niveles máximos, impactando los inventarios de crudo de la EIA que mostraron una caída real de -6,234 millones de barriles.

A pesar del entorno macroeconómico restrictivo, las grandes compañías tecnológicas han presentado resultados que subrayan la resiliencia del sector. Alphabet (GOOG/GOOGL) reportó un beneficio por acción (BPA) de 5,11, superando las previsiones de 2,62, con ingresos de 109.900M. Microsoft (MSFT) superó las expectativas con un BPA de 4,27 frente al 4,05 esperado, generando 82.900M en ingresos. Amazon (AMZN) registró un BPA de 2,78 (previsión 1,63) con ingresos masivos de 181.500M, mientras que Meta Platforms (META) duplicó prácticamente las expectativas con un BPA de 10,44 frente al 6,65 proyectado, alcanzando ingresos de 56.310M. Powell vinculó estos resultados a la «insaciable demanda de centros de datos», sugiriendo que el gasto de los consumidores y la inversión tecnológica siguen siendo motores sólidos de la economía. Por su parte, Adidas mantuvo sus perspectivas para 2026 tras ventas en el primer trimestre de 6.600 millones de euros, impulsadas por un crecimiento del 31% en su categoría de ropa.

En Europa, el Banco de Canadá (BoC) mantuvo su tasa en el 2,25%, pero el gobernador Macklem advirtió que podrían ser necesarias subidas consecutivas si los precios de la energía provocan una inflación generalizada. La previsión del PIB canadiense para el primer trimestre se sitúa en el 1,5%. En Alemania, la inflación preliminar anual del IPC se ubicó en el 2,9%, por encima del dato anterior del 2,7%, lo que añade presión al BCE. En Asia, mientras el Nikkei cedió un ligero 0.14%, los mercados chinos mostraron fortaleza con el A50 subiendo un 0.44% y el Hang Seng disparándose un 1.68%, en un contexto donde China y la UE han acordado profundizar las discusiones sobre el control de exportaciones a pesar de las tensiones por la propuesta de ciberseguridad europea.

El panorama actual revela una economía global en estado de «estanflación latente», donde el sólido desempeño corporativo de las megacaps tecnológicas es el único dique de contención frente a una política monetaria que se torna simétrica y restrictiva. La fractura 8-4 en la Fed y la llegada de Kevin Warsh sugieren un cambio de paradigma, hemos pasado de discutir «cuándo bajarán las tasas» a evaluar «cuánto podrían subir» para compensar los choques de oferta petroleros y los efectos de los aranceles.

Si el bloqueo de Ormuz se prolonga, el petróleo estabilizándose por encima de los $115 obligará a la Fed a eliminar totalmente el sesgo de relajación en junio, impulsando el rendimiento del bono de 10 años hacia el 4.75%.

El aumento en los precios de la gasolina empezará a erosionar la resiliencia del consumidor estadounidense en el tercer trimestre, lo que podría generar una divergencia donde el sector tecnológico siga creciendo por la IA, pero el sector retail y financiero sufran una desaceleración marcada.

Un posible alto el fuego anunciado por Putin tras sus conversaciones con Trump podría aliviar temporalmente las presiones en las materias primas, permitiendo un «rally de alivio» en los mercados europeos y en el Dow Jones, que hoy fue el sector más castigado.

La cautela es la premisa. Los mercados están operando bajo una hipótesis de esperar, pero con un sesgo de endurecimiento que ya no es opcional, sino una respuesta necesaria ante un mundo con energía cara y autonomía de los bancos centrales bajo asedio político.

Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group