El proyecto ferroviario bajo el Estrecho de Gibraltar busca conectar ambos continentes mediante un túnel submarino de 42 kilómetros, considerado uno de los mayores desafíos de ingeniería de las últimas décadas.
España y Marruecos avanzan en los estudios para desarrollar una de las infraestructuras más ambiciosas del mundo: un túnel submarino ferroviario que conectaría Europa y África por debajo del Estrecho de Gibraltar.
La obra, valorizada en aproximadamente 8.500 millones de euros, contempla unir Punta Paloma, en Cádiz, con Punta Malabata, cerca de Tánger, mediante una conexión ferroviaria submarina de alrededor de 42 kilómetros.
El proyecto representa uno de los mayores desafíos de ingeniería moderna debido a la profundidad del estrecho, las corrientes marinas y la compleja geología submarina de la zona.
Túnel ferroviario bajo el mar
A diferencia de otras grandes infraestructuras de conexión internacional, el diseño actual no contempla circulación de automóviles particulares.
El esquema prevé la construcción de dos galerías ferroviarias y una tercera galería destinada a servicio y emergencias.
La iniciativa es desarrollada por la Sociedad Española de Estudios para la Comunicación Fija a través del Estrecho de Gibraltar (SECEGSA), en coordinación con organismos técnicos marroquíes.
Durante 2026, el proyecto volvió a ganar impulso luego de que el Gobierno español aprobara nuevas partidas presupuestarias para continuar los estudios técnicos y geológicos del fondo marino.
Actualmente se realizan análisis sísmicos, evaluaciones ambientales y estudios sobre posibles métodos de perforación adaptados a las condiciones extremas del estrecho.
Decisión final se evaluará en 2027
El proyecto aún se encuentra en fase de estudio y no existen obras iniciadas. En esta etapa se desarrollan investigaciones geotécnicas y ambientales destinadas a determinar la viabilidad técnica, económica y operativa de la conexión entre ambos continentes.
Las autoridades también analizan el impacto ambiental sobre una de las zonas marítimas más sensibles del Mediterráneo.
La decisión final sobre el inicio de construcción está prevista para 2027, una vez concluyan los últimos informes técnicos y financieros.
Más corto que el Eurotúnel
El futuro túnel entre España y Marruecos tendría aproximadamente 42 kilómetros de longitud total, de los cuales 27,7 kilómetros serían completamente submarinos, alcanzando profundidades cercanas a 475 metros.
Aunque sería más corto que el Eurotúnel —que conecta Francia y Reino Unido con una longitud de 50,5 kilómetros—, las condiciones geológicas y marítimas del Estrecho de Gibraltar convierten el proyecto en una obra técnicamente más compleja.
La infraestructura incluiría sistemas ferroviarios, ventilación, seguridad y protocolos operativos antes de entrar en funcionamiento.
Más allá de la ingeniería, el túnel podría convertirse en un corredor estratégico para el comercio, la movilidad y la integración logística entre Europa y África.





