Por Marcelo Vásquez, Director Comercial de Katherine Corp. y especialista del sector automotriz
Durante mucho tiempo, el mercado automotriz estuvo enfocado en responder a una necesidad puntual: reemplazar una pieza cuando fallaba. Sin embargo, esa lógica viene evolucionando. Según la Asociación Automotriz del Perú (AAP), entre enero y abril de 2026 las ventas de vehículos livianos crecieron 37.3%, mientras que las de vehículos pesados aumentaron 38.6% frente al mismo periodo del año anterior. Este dinamismo no solo refleja un parque automotor en expansión, sino también una mayor demanda de soluciones que permitan garantizar un mejor desempeño, incrementar la seguridad y asegurar la continuidad operativa de las unidades.
En mi experiencia, tanto conductores como empresas ya no buscan únicamente un producto. Hoy existe un interés creciente por soluciones que permitan anticiparse a las fallas, optimizar el rendimiento de los vehículos y reducir riesgos. Es un cambio de mentalidad que responde a un entorno donde la eficiencia, la disponibilidad de las unidades y la prevención se han convertido en factores estratégicos para la toma de decisiones.
Esta transformación es especialmente evidente en sectores como transporte, minería, construcción y agroindustria, donde un vehículo fuera de operación puede generar retrasos en la cadena logística, afectar la productividad e incrementar los costos. En ese escenario, el equipamiento automotriz ha dejado de percibirse como un complemento para convertirse en un elemento que contribuye directamente a la confiabilidad de las operaciones y a la competitividad de las empresas.
Este nuevo contexto también está elevando las exigencias para quienes formamos parte del sector. Hoy la diferencia ya no radica únicamente en ofrecer un amplio portafolio de productos, sino en comprender las necesidades de cada industria, brindar asesoría especializada y acercar soluciones que generen valor durante todo el ciclo de vida del vehículo. La innovación ya no solo se mide por la incorporación de nuevas tecnologías, sino por la capacidad de responder a desafíos concretos con eficiencia, respaldo técnico y una visión de largo plazo.
Estoy convencido de que el futuro del negocio automotriz estará marcado por esa evolución. Pasar de vender piezas a ofrecer soluciones no solo fortalece la competitividad de las empresas del sector, sino que también contribuye a construir un parque automotor más seguro, eficiente y preparado para responder a las crecientes demandas de una economía que depende, cada vez más, de la movilidad y la continuidad de sus operaciones.




