En el Día Mundial de los Océanos, WWF Perú destaca la pesca sostenible y la protección de especies migratorias como pilares para conservar la biodiversidad marina del país.
La sobrepesca, la pesca ilegal, la contaminación y los efectos del cambio climático avanzan sobre uno de los mayores patrimonios naturales: el mar peruano. En el Día Mundial de los Océanos, WWF Perú advierte que estas amenazas no solo comprometen la biodiversidad marina, sino también la seguridad alimentaria y el sustento de miles de familias que viven de la pesca en nuestro país.
“Los océanos enfrentan crecientes amenazas que comprometen su capacidad para seguir sosteniendo la vida. Protegerlos es fundamental para garantizar el bienestar de las comunidades que dependen de sus recursos y preservar la extraordinaria riqueza marina que posee el Perú”, manifestó Aimée Leslie, directora de Conservación de WWF Perú.
Pesca legal y sostenible
La representante señaló que una de las herramientas más importantes para enfrentar estos riesgos es la trazabilidad pesquera, ya que permite conocer el origen de los recursos hidrobiológicos que llegan a los mercados y distinguir a quienes realizan una actividad responsable de aquellos que operan fuera del marco legal.
En ese contexto, destacó iniciativas como TrazApp, que se desarrolla en colaboración con la Dirección General de Capitanías y Guardacostas (Dicapi) y el Ministerio de la Producción (Produce), que permite registrar y demostrar el origen legal de los recursos pesqueros, fortaleciendo la transparencia en la cadena de suministro.
Protección de ballenas migratorias
Recordó que WWF Perú participó en el primer marcaje satelital de ballenas en el país, lo cual permitió seguir los desplazamientos de estos mamíferos marinos a lo largo de miles de kilómetros entre las costas peruanas y las aguas antárticas.
Uno de los casos observados fue el de una madre y su cría, cuyos movimientos confirmaron que las especies migratorias dependen de ecosistemas conectados que trascienden las fronteras políticas. Esta realidad demuestra la necesidad de fortalecer los esfuerzos internacionales para conservar los océanos.
La experta refirió que ballenas, tiburones, tortugas marinas y muchas otras especies requieren corredores marinos saludables para completar sus ciclos de vida, por lo que la cooperación entre países resulta indispensable para garantizar su supervivencia.
En ese escenario, resaltó la importancia de avanzar en la protección de la biodiversidad marina más allá de las jurisdicciones nacionales mediante instrumentos internacionales como el Tratado de Alta Mar o Acuerdo sobre la Biodiversidad más allá de la Jurisdicción Nacional (BBNJ), cuya ratificación se encuentra en proceso en el Perú.
El mar peruano es una inversión
La Reserva Nacional Mar Tropical de Grau es mucho más que un área protegida: es una inversión estratégica para el futuro del país. A través de su conservación, ballenas y tortugas marinas encuentran refugio en nuestras aguas, mientras que los peces se recuperan y vuelven a beneficiar a los pescadores de las comunidades cercanas. Esta experiencia liderada por el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SERNANP) demuestra que cuidar el mar y vivir de él no son objetivos que se excluyen, sino que van de la mano.
Compromiso de las empresas
Otro aspecto destacado fue la participación cada vez más activa del sector privado en la sostenibilidad de las pesquerías. Empresas vinculadas al procesamiento y exportación de productos hidrobiológicos vienen impulsando iniciativas orientadas a mejorar las prácticas de manejo de recursos marinos.
Entre ellas figuran los proyectos de mejora pesquera promovidos por organizaciones como Peru Mahi Alliance y la Cámara Peruana de Calamar Gigante, que trabajan en recursos de alta importancia económica como el perico y la pota con el fin de asegurar la salud de las pesquerías y su aprovechamiento responsable en el largo plazo.
Responsabilidad compartida
Leslie sostuvo que la protección del océano no depende únicamente de pescadores, científicos, empresas o autoridades, sino que constituye una responsabilidad compartida de toda la sociedad. Por ello, hizo un llamado a valorar el papel que cumple el mar en la alimentación, la economía y la conservación de la biodiversidad, y a reforzar las acciones destinadas a garantizar su protección para las futuras generaciones.




