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El IPE revisa sus proyecciones al alza: el PBI crecería 3.3% en 2026 y 3.4% en 2027

Sin el impacto del Fenómeno El Niño, el PBI crecería por encima de 4% en los dos años. Sin los ingresos extraordinarios provenientes de la minería, el déficit fiscal se situaría cercano a 3% del PBI y excedería las metas establecidas para 2026 y 2027.

El Instituto Peruano de Economía (IPE) llevó a cabo el seminario virtual “Escenario Económico 2026-2027: Proyecciones al inicio del nuevo gobierno”, en el que Víctor Fuentes, gerente de políticas públicas, presentó la actualización de las proyecciones económicas del IPE para 2026-2027. El evento contó con los comentarios de Nicolas Eterovic, economista para América Latina de Morgan Stanley; y la moderación de Paola Herrera, economista senior del IPE.

Coyuntura económica en la primera mitad del 2026

La economía peruana creció 3.2% entre enero y mayo, sostenida por la actividad no primaria (+4.6%). La inversión privada habría continuado creciendo a doble dígito (+14.4%) en el mismo periodo, impulsada por la mayor inversión inmobiliaria, la autoconstrucción y el avance de proyectos mineros y de obras de infraestructura como la Línea 2 del Metro. Sin embargo, el crecimiento se ha visto limitado por la caída de la actividad primaria (-1.9%), principalmente de la pesca y su manufactura asociada. Así, en la primera temporada de anchoveta en la zona norte-centro solo se capturó 25% de la cuota establecida debido a la suspensión de la temporada a fin de evitar poner en riesgo la sostenibilidad del recurso marino.

Economía a puertas del nuevo gobierno 

El alto dinamismo de la actividad no primaria se sostendría en lo que resta del 2026 y en 2027. La confianza empresarial regresó en junio al terreno optimista luego de dos meses en el tramo pesimista, lo que refleja la postura del gobierno entrante a favor de la inversión privada. Además, el nuevo Congreso permitiría reducir la inestabilidad política y la rotación de funcionarios públicos, por ejemplo, en carteras clave como el MEF, donde en los últimos cinco años se cambió de ministro cada 6 meses.

En este contexto, el IPE revisa al alza sus proyecciones de crecimiento a 3.3% para 2026 (antes 2.9%) y a 3.4% en 2027 (antes 2.8%). Este ajuste se explica principalmente por el crecimiento a doble dígito que mostró la inversión privada en la primera mitad del año, el cual se mantendría. Así, la inversión privada crecería 12.8% en 2026 y 11.5% en 2027. Ello se sustenta en la mayor confianza empresarial en el gobierno entrante y los altos términos de intercambio, los cuales se mantendrían elevados ante la mayor demanda global por metales. Asimismo, se revisa al alza el consumo privado, que crecería 3.6% en los próximos dos años, sustentado en un continuo crecimiento del empleo formal, impulsado por la mayor inversión privada.

Sin embargo, la economía presenta riesgos que podrían frenar su avance. El principal riesgo sería el impacto del Fenómeno El Niño (FEN) Costero. Entre mayo y junio, la Comisión ENFEN alertó que la probabilidad de que predomine un evento de magnitud fuerte entre julio de 2026 e inicios de 2027 se triplicó de 18% a 59%. Ello restaría 0.7 y 0.8 puntos porcentuales al crecimiento del PBI en 2026 y 2027, respectivamente. Sin esto, el PBI crecería por encima de 4.0% en ambos años. Asimismo, existe el riesgo de presiones inflacionarias que deterioren la capacidad adquisitiva de las familias. Desde el inicio del conflicto en Irán, la inflación acumula 4 meses por encima del rango meta del Banco Central ante los mayores precios de los combustibles. El impacto sobre el consumo privado estará sujeto a la prolongación del conflicto y su efecto sobre el mercado energético.

Incumplimiento de las reglas fiscales

El balance fiscal evidenció una mejora en la primera mitad de 2026, principalmente por una mayor recaudación minera: entre enero 2024 y junio 2026, esta se ha casi duplicado (de 1.5% a 2.7% del PBI), ante el incremento de los precios de los principales commodities de exportación. La mayor recaudación minera permitirá alcanzar el cumplimiento de la regla de déficit para 2026 (1.8% del PBI) y 2027 (1.4% del PBI). Sin embargo, sin los ingresos extraordinarios provenientes de la minería, el déficit se situaría cercano a 3% del PBI y excedería las metas establecidas para ambos años.

Por su parte, es importante destacar que no se cumplirían de forma conjunta las cuatro reglas fiscales. Similar a lo ocurrido en 2025, se incumplirían las metas de incremento real del gasto total y del gasto corriente entre 2026 y 2027. Por ejemplo, para 2026, se prevé que el gasto total y el gasto corriente crezcan 5.9% y 7.6% en términos reales, excediendo ampliamente sus metas del año de 0.9% y 2.0%, respectivamente. Hacia 2027, se acumularía 5 años consecutivos de incumplimiento conjunto de las metas fiscales, lo cual continúa añadiendo incertidumbre sobre una gestión sostenible de las finanzas públicas.

Retos para el próximo gobierno

Fuentes enfatizó que, de cara a la transición a fines de mes, el próximo gobierno deberá afrontar las acciones de mitigación de los efectos del FEN, considerando que más de 2 millones de viviendas permanecen en zonas con riesgo de inundación. La atención de estas urgencias será una condición para avanzar hacia desafíos estructurales del país como la reducción de la pobreza, que afecta a 2.3 millones más de personas que antes del 2019; el combate contra la minería ilegal; o el fortalecimiento de la política social para enfrentar problemas persistentes como la anemia infantil, que afecta al 35% de los niños pequeños. Estos retos exigirán una agenda sostenida de reformas y una mayor capacidad de ejecución por parte del Estado.

Durante su participación, Nicolás Eterovic señaló que el Perú mantiene fundamentos macroeconómicos favorables que permitirán sostener el crecimiento en los próximos años, en un contexto de elevados términos de intercambio y mayor demanda por cobre asociada al desarrollo de la inteligencia artificial. Añadió que, pese a la incertidumbre política, la inversión ha mantenido su dinamismo, reflejando una elevada capacidad de adaptación del sector privado. Asimismo, consideró favorable la postura del próximo gobierno frente a la inversión privada y su capacidad para convocar equipos técnicos, así como la instauración de un Senado que contribuirá al fortalecimiento de la institucionalidad. Finalmente, destacó la importancia de impulsar reformas que agilicen las inversiones, mediante la simplificación de permisos y regulaciones, siguiendo experiencias recientes de países como Chile y Argentina.

El IPE continuará monitoreando el impacto de los diversos choques, tanto domésticos como externos, sobre la actividad económica peruana, los precios y las finanzas públicas.