El proyecto demandará US$4.500 millones y busca fortalecer la posición logística chilena en el Pacífico ante el avance del megapuerto peruano de Chancay.
Chile dio un paso decisivo para concretar la expansión del puerto de San Antonio, una de las principales infraestructuras logísticas del Pacífico sudamericano. La Comisión Regional de Evaluación Ambiental (Coeva) aprobó de manera unánime el proyecto “Puerto Exterior”, una iniciativa público-privada que contempla inversiones estimadas en US$4.500 millones y que apunta a fortalecer la competitividad portuaria chilena frente al nuevo escenario logístico regional.
La aprobación ambiental llega en un contexto marcado por la creciente competencia entre los principales puertos de la costa pacífica sudamericana, especialmente tras el avance del megapuerto de Chancay, en Perú, impulsado con capital chino y orientado a consolidarse como uno de los principales nodos comerciales entre Sudamérica y Asia.
Megaobra ampliará capacidad portuaria
El proyecto contempla la construcción de dos terminales semiautomatizados de 1.730 metros de longitud cada uno, además de nuevas explanadas operativas, dragados, un rompeolas de aproximadamente cuatro kilómetros y nuevas conexiones terrestres para reforzar la logística del complejo portuario.
La iniciativa permitirá que el puerto pueda recibir simultáneamente hasta ocho buques de gran escala, de 400 metros de eslora, y alcanzar una capacidad anual cercana a los 60 millones de toneladas de carga, equivalentes a unos seis millones de TEU.
Según reportes difundidos en Chile, alrededor de US$2.000 millones del financiamiento total provendrán de recursos públicos, mientras que el resto será cubierto mediante participación privada.
Chancay presiona el mapa logístico regional
La expansión de San Antonio y el avance paralelo de la ampliación del Terminal Cerros de Valparaíso reflejan la creciente presión competitiva que enfrentan los puertos chilenos ante la transformación de las rutas comerciales transpacíficas.
Durante décadas, Chile mantuvo una posición dominante en la logística marítima del Pacífico sur. Sin embargo, la irrupción de terminales de nueva generación como Chancay empieza a modificar las cadenas de suministro regionales y la distribución de flujos comerciales hacia Asia.
En ese contexto, algunos sectores han cuestionado si existe suficiente demanda para sostener simultáneamente las expansiones de San Antonio y Valparaíso, considerando además el potencial de crecimiento que proyecta el terminal peruano.
Proyecto generará empleo e inversión
Además del impacto estratégico sobre el comercio exterior, el proyecto también tendrá efectos económicos relevantes durante su ejecución y operación.
Durante la etapa de construcción se estima una demanda promedio de 1.500 trabajadores, con picos cercanos a 2.800 empleos. Una vez operativo, el nuevo puerto podría generar más de 2.000 puestos de trabajo directos vinculados a operaciones portuarias, transporte, mantenimiento y servicios logísticos asociados.
La aprobación ambiental marca ahora el inicio de una nueva etapa para uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos impulsados por Chile en los últimos años, en medio de una creciente disputa regional por el liderazgo portuario sobre el Pacífico sudamericano.



