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BIM obligatorio en obras públicas: ¿qué necesitarán las empresas para contratar con el Estado?

Desde el 13 de agosto, BIM será obligatorio para determinadas tipologías de inversión pública, como hospitales, universidades, carreteras y proyectos de transporte, según la Resolución Directoral N° 0007-2025-EF/63.01. Las empresas tendrán que prepararse con tecnología, personal capacitado y nuevas formas de trabajo.

Desde este 13 de agosto de 2026, las empresas que quieran participar en determinadas obras de inversión pública tendrán que estar preparadas para trabajar con la metodología Building Information Modeling (BIM). Su uso será obligatorio, según corresponda a cada proyecto, en las fases de Formulación, Evaluación y Ejecución, en el marco del Plan BIM Perú del Ministerio de Economía y Finanzas. La medida alcanzará a proyectos como hospitales, universidades, carreteras y obras de transporte, entre otras infraestructuras.

El cambio llega a un sector donde muchas empresas todavía no han dado el salto hacia BIM. Según el III Estudio de Adopción BIM en Proyectos de Edificación en Lima 2023, de la PUCP, el 64% de los proyectos que no utilizaban esta metodología señaló que una de las principales razones era que no se les exigía utilizarla.

“Mientras BIM no fuera un requisito para conseguir o ejecutar proyectos, muchas empresas no tenían un incentivo para invertir en su adopción, pese a que esta metodología permite mejorar la coordinación y comunicación, anticipar errores y reducir retrabajos durante una obra. Ahora, al convertirse en un requisito para determinados proyectos públicos, el Estado introduce ese incentivo y empuja al sector a prepararse”, sostuvo Patricio Zapata, gerente de Éxito de clientes de Graphisoft Latinoamérica.

En esa línea, el especialista indicó que este paso del Gobierno obligará a las empresas a ver BIM no como un costo adicional, sino como un requisito de permanencia en el mercado. “Lo importante es que arquitectos, ingenieros, constructores y otros participantes puedan trabajar con la misma información y tomar decisiones antes de llegar a la obra”, agregó.

Zapata señaló que las empresas que aspiren a licitar obras públicas deberán resolver cuatro deficiencias:

  • Adopción de infraestructura digital. – Muchas empresas todavía no cuentan con el hardware y software necesarios para trabajar adecuadamente con BIM. Su implementación obligará al sector a invertir en tecnología, actualizar sus herramientas de trabajo y capacitar a su fuerza laboral.
  • Eficiencia en la coordinación entre todos los actores. –  Existe un cuello de botella en los proveedores. Muchos subcontratistas (instalaciones, mobiliario, vidrios) aún manejan información exclusivamente en CAD, lo que dificulta la integración de modelos que el Estado ahora exigirá.
  • Una transformación de largo plazo. – La obligatoriedad de BIM será el punto de partida de un cambio que involucrará tanto al Estado como a las empresas. El reto será que la adopción no se limite a cumplir un requisito, sino que se incorpore de manera sostenible a la gestión de los proyectos.
  • Una cultura de gestión responsable de la información. – La adopción de BIM exige entender la información como un activo estratégico de la empresa. Esto implica asegurar su integridad, disponibilidad y continuidad mediante herramientas confiables, licenciamiento adecuado y prácticas que reduzcan los riesgos asociados a la pérdida o vulnerabilidad de los datos.

“No basta con que una empresa esté preparada si el resto de los participantes no puede trabajar de la misma manera. BIM funciona cuando todos pueden compartir y aprovechar la información del proyecto”, enfatizó Zapata.

El especialista de Graphisoft concluyó que, para las empresas que quieran seguir participando en obras públicas, el desafío será empezar a desarrollar estas capacidades antes de que la exigencia se convierta en una barrera para competir por nuevos proyectos y que los ahorros son sustanciales en la medida que se abraza el cambio cultural rápidamente y sin nostalgias por el pasado 2D.