Cada vez más organizaciones establecen lineamientos para el uso de herramientas como ChatGPT, Gemini, Copilot y otras plataformas para proteger la información confidencial, reducir riesgos de ciberseguridad y promover un uso responsable de estas tecnologías entre sus colaboradores.
La Inteligencia Artificial se ha convertido en una herramienta cotidiana dentro de las empresas. Desde la redacción de correos electrónicos hasta el análisis de información, la generación de contenidos o el apoyo en tareas administrativas, plataformas como ChatGPT, Gemini, Copilot y otras soluciones basadas en IA ya forman parte del trabajo diario de miles de colaboradores.
Sin embargo, mientras su adopción crece rápidamente, muchas organizaciones aún no cuentan con reglas claras que definan cómo utilizar estas herramientas de manera segura, qué tipo de información puede compartirse y cuáles son los riesgos que deben evitarse.
Frente a este escenario, cada vez más empresas están optando por desarrollar políticas internas para el uso de la Inteligencia Artificial, un documento que establece lineamientos, responsabilidades y buenas prácticas para garantizar que esta tecnología aporte valor al negocio sin comprometer la seguridad de la información.
«Así como las organizaciones cuentan con políticas para el uso del correo electrónico, dispositivos corporativos o manejo de datos personales, hoy también resulta necesario establecer reglas para el uso de herramientas de Inteligencia Artificial. La IA llegó para quedarse y el desafío ya no es decidir si se utiliza o no, sino hacerlo de manera segura y responsable», señaló Luis Talavera, CEO de Zerodays y especialista en ciberseguridad y gestión de riesgos en TI.
¿Qué debería contemplar una política de uso de IA?
Una política corporativa no busca restringir la innovación, sino ofrecer un marco que permita aprovechar los beneficios de la Inteligencia Artificial minimizando los riesgos para la organización, según Talavera.
Entre los principales aspectos que debería considerar se encuentran:
- Herramientas adecuadas. Definir qué herramientas de Inteligencia Artificial están autorizadas para ser utilizadas por los colaboradores.
- Implementar prohibiciones. Establecer qué tipo de información está prohibido ingresar en plataformas de IA, como datos personales de clientes, contratos, información financiera, estrategias comerciales o información confidencial.
- Pedir aprobación. Especificar los casos de uso permitidos y aquellos que requieren aprobación previa.
- Revisar. Promover la revisión humana de los contenidos generados por la IA antes de ser utilizados o compartidos.
- Precisar. Establecer responsabilidades sobre el uso adecuado de estas herramientas y la protección de la información corporativa.
- Mayor capacitación. Capacitar periódicamente a los colaboradores sobre buenas prácticas y riesgos asociados al uso de la Inteligencia Artificial.
«La mejor política no es la que prohíbe el uso de la Inteligencia Artificial, sino aquella que establece reglas claras para que los colaboradores puedan utilizarla de forma segura, responsable y alineada con los objetivos del negocio», agregó el especialista.




