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jueves, julio 16, 2026
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Actividad económica creció 1.8% en mayo por impacto climático, pero demanda interna mantiene dinamismo

La economía peruana moderó su ritmo de expansión en mayo debido a la caída de los sectores primarios afectados por anomalías climáticas. Sin embargo, el consumo y la inversión privada continúan sosteniendo el crecimiento, según el análisis de Intéligo SAB.

La actividad económica del Perú registró un crecimiento de 1.8% interanual en mayo, un resultado inferior al observado en abril y por debajo de las expectativas del mercado. De acuerdo con Intéligo SAB, la desaceleración respondió principalmente a factores transitorios asociados a las condiciones climáticas, que afectaron el desempeño de sectores primarios como la pesca y la agricultura.

José Silva, asociado senior de Asset Management de Intéligo SAB, explicó que el menor crecimiento estuvo impulsado por choques temporales de oferta, mientras que la demanda interna continúa mostrando resiliencia.

«El resultado de mayo estuvo explicado principalmente por factores transitorios asociados al clima, que afectaron la producción de sectores primarios. Sin embargo, la demanda interna continúa mostrando resiliencia y sigue siendo el principal soporte del crecimiento económico», señaló.

El PBI primario retrocedió 8.2%, principalmente por la fuerte caída del sector pesca, cuya producción disminuyó 73% debido a la ampliación de la veda de anchoveta ante la elevada presencia de ejemplares juveniles en un contexto de calentamiento anómalo del mar. Esta situación también afectó a la manufactura primaria.

Asimismo, el subsector agrícola registró una ligera contracción como consecuencia de condiciones climáticas adversas. En contraste, la actividad minera mantuvo un desempeño positivo al crecer 2.5%, impulsada por una mayor producción de cobre y oro.

Sectores vinculados al mercado interno sostienen el crecimiento

Pese al retroceso de las actividades primarias, el PBI no primario avanzó 4.3%, respaldado por el dinamismo de sectores ligados a la demanda interna.

Entre ellos destacó el comercio, que creció 6.9%, mientras que la manufactura no primaria registró una expansión de 5.4%, la más alta en lo que va del año, favorecida por el incremento de la inversión privada. Por su parte, el sector construcción continuó creciendo, aunque a un ritmo menor que en los meses previos.

Silva sostuvo que este comportamiento confirma la fortaleza de la economía doméstica.

«La evolución de los sectores no primarios confirma que el consumo y la inversión privada mantienen un comportamiento favorable. Esto sugiere que, una vez disipados los efectos climáticos, la actividad económica debería recuperar un mayor ritmo de expansión», afirmó.

En términos desestacionalizados, la actividad económica cayó 1.1% respecto de abril, reflejando el impacto puntual de los factores climáticos. No obstante, entre enero y mayo la economía acumula un crecimiento de 3.2%, manteniendo un balance positivo para el año.

Junio mostraría una recuperación

Según Intéligo SAB, los indicadores adelantados correspondientes a junio apuntan a una mejora de la actividad económica.

Entre las señales positivas destacan la aceleración de las importaciones de bienes de capital y de consumo, el mayor consumo de cemento y el incremento en las ventas de vehículos livianos. Además, los índices de confianza empresarial y del consumidor mostraron una recuperación tras el proceso electoral.

Si bien el fenómeno de El Niño aún podría seguir afectando algunos sectores primarios, el contexto internacional continúa siendo favorable gracias a los elevados precios de los metales, lo que beneficia especialmente a las exportaciones mineras.

«Los indicadores de junio son consistentes con una mejora del crecimiento respecto a mayo. La recuperación de la demanda, junto con un entorno externo favorable para las exportaciones mineras, respalda una visión positiva para la segunda mitad del año», indicó la analista.

En ese escenario, Intéligo SAB mantiene una perspectiva favorable para la economía peruana, al considerar que la desaceleración registrada en mayo obedeció principalmente a factores temporales y que los principales motores de la demanda interna continúan mostrando solidez.