La Fed mantiene una postura restrictiva ante las presiones inflacionarias, mientras los mercados esperan el IPC de Estados Unidos del 11 de septiembre.
Después de una jornada caracterizada por la baja profundidad operativa debido al festivo financiero del Día del Trabajo en Estados Unidos, los futuros de los índices de Wall Street mostraron un comportamiento mixto en el que los contratos vinculados al S&P 500 cedieron un 0,2% mientras que los del Nasdaq 100 lograron avanzar, al tiempo que la negociación al contado de acciones y bonos del Tesoro permaneció suspendida. El mercado estadounidense se encuentra asimilando un complejo entorno macroeconómico y geopolítico previo a la publicación del IPC el próximo 11 de septiembre, último gran catalizador antes de la reunión de tipos de la Reserva Federal. La retórica de la Fed se mantiene severamente restrictiva, la presidenta de la Fed de Cleveland reiteró que «es momento de actuar» mediante una subida de tasas, advirtiendo que la política monetaria actual no es restrictiva y que la persistencia de la inflación amenaza con descontrolar las expectativas de largo plazo, unas declaraciones que coinciden con unas probabilidades mayores del 60% para una subida de tipos antes de final de año y con el diésel alcanzando un récord de 5,85 dólares por galón (un alza del 60% interanual).
A nivel corporativo y tecnológico, el optimismo en torno a la inteligencia artificial continúa actuando como la gran fuerza contrapuesta frente a los vientos en contra del panorama macroeconómico. Morningstar elevó el valor razonable de Nvidia ($NVDA) a 310 dólares desde 280 dólares, impulsado por una proyección de crecimiento de ingresos del 70% para el año fiscal 2028 (alcanzando cerca de 700.000 millones de dólares frente al consenso de 570.000 millones), una guía que según la firma está estrictamente limitada por la oferta; este cálculo se apoya en que los cinco principales hyperscalers de EE. UU. gastarán 1,3 billones de dólares en inversión de capital para IA el próximo año, mientras que la demanda de tokens y los precios de alquiler de GPUs siguen creciendo exponencialmente, un escenario validado por las declaraciones del CEO Jensen Huang afirmando que la Inteligencia Artificial General (AGI) ya ha llegado. Por su parte, Apple ($AAPL) concentra la atención de cara a su evento «Surprise and Shine» del 9 de septiembre, donde se anticipa el lanzamiento de su iPhone plegable «iPhone Ultra» (con precio superior a los 2.000 dólares, chip A20 Pro y Touch ID), la línea iPhone 18 Pro y Pro Max con aperturas de cámara mecánicas, el Apple Watch Series 12 y Ultra 4 con sensores de frecuencia cardíaca continuos, proyectando además para 2027 dispositivos como el iPad mini OLED, Macs M6 y un centro de hogar inteligente de 7 pulgadas. Paralelamente, en el ecosistema de capital privado e integraciones, Anthropic ultima una línea de crédito rotativa de 15.000 millones de dólares con el respaldo de Morgan Stanley, Goldman Sachs, JPMorgan y Citi para lanzar su OPI hacia noviembre con una valoración cercana a los 2 billones de dólares (con prospecto previsto para finales de septiembre), mientras la startup de defensa UFORCE negocia levantar 500 millones de dólares a una valoración de 5.000 millones en una ronda liderada por Valor (inversor de SpaceX). Finalmente, el S&P rebalanceó sus índices incorporando a Dell ($DELL), Palo Alto Networks ($PANW), Arista Networks ($ANET) y Sandisk ($SNDK) al S&P 100, y a Bloom Energy ($BE), Everpure ($P) e Illumina ($ILMN) al S&P 500, excluyendo a firmas emblemáticas como Honeywell Aerospace ($HONA), Nike ($NIKE), Colgate-Palmolive ($CL) y Trade Desk ($TTD).
En Europa, las bolsas mostraron una tendencia incierta y fluctuante en el índice Stoxx 600, arrastradas por los sectores más cíclicos y por el repunte de los rendimientos de los bonos regionales ante la expectativa de que el Banco Central Europeo suba los tipos de interés para contener las presiones inflacionarias importadas del sector energético. Alemania afronta un complejo panorama industrial y energético, la producción industrial germana cayó inesperadamente a su ritmo más fuerte en casi un año, mientras la cúpula empresarial exige reformas aceleradas a Berlín tras la victoria histórica de la fuerza de ultraderecha AfD en Sajonia-Anhalt. Ante el fracaso del alto el fuego en Oriente Medio y la nueva escalada en los precios del gas, el gobierno alemán negocia con las energéticas estatales Uniper SE y SEFE esquemas para aumentar las reservas nacionales sin incurrir en intervenciones directas de mercado.
En la región Asia-Pacífico, las dinámicas de mercado estuvieron dominadas por el renovado dinamismo del sector semicondutores, los movimientos en los mercados cambiarios y drásticos giros de política monetaria. El lanzamiento del modelo GPT-6 de OpenAI impulsó con fuerza a los fabricantes surcoreanos de chips de memoria, permitiendo que las exportaciones acumuladas del país alcancen un récord histórico de 709.400 millones de dólares en lo que va de año. Por su parte, ByteDance ultima bajo la supervisión de su fundador Zhang Yiming un nuevo modelo de IA basado en Seedance para octubre, enfocado en la generación de video de alta fidelidad. En Japón, el yen registró un fuerte rally hasta su nivel más alto desde febrero (con una apreciación del 6,30% frente al dólar en los últimos 40 días) ante la expectativa de que el Banco de Japón suba las tasas de interés en septiembre y mantenga un ritmo de alzas trimestrales hasta enero; se especula que Tokio vendió bonos del Tesoro estadounidense para financiar su intervención cambiaria récord, una estrategia de venta de deuda soberana de EE. UU., que Noruega también sopesa por un monto de hasta 80.000 millones de dólares. Para amortiguar la desaceleración, China desplegó un paquete de financiamiento público por 800.000 millones de yuanes enfocado en infraestructura que podría movilizar 10 billones de yuanes en inversión total, ampliando subsidios a tasas de interés de consumo y extendiendo hipotecas hasta a 40 años para estabilizar el sector inmobiliario. Por último, en los mercados emergentes asiáticos, el Banco de Reserva de la India intervino de forma directa en el mercado de divisas para fortalecer la rupia a 94,42 por dólar y contrarrestar el impacto inflacionario derivado del alza del crudo.
Desde mi punto de vista, el panorama global actual refleja una profunda divergencia entre la resiliencia estructural de la revolución tecnológica y un acelerado deterioro en los frentes energético, geopolítico y monetario. La reactivación del conflicto en Oriente Medio marcada por los ataques del comando estadounidense que inhabilitó tres petroleros iraníes en represalia a ofensivas con misiles contra buques de guerra de EE. UU., los reportes de agresiones a instalaciones de Saudi Aramco, la advertencia del Canal de Panamá sobre recortes de tránsito y las interrupciones en el Estrecho de Ormuz, ha reavivado el riesgo de un choque de oferta de materias primas.
Este escenario ha impulsado al petróleo Brent hacia los 99 dólares por barril y al cobre en la LME a un máximo histórico por encima de los 14.530 dólares la tonelada, mientras que activos alternativos como las criptomonedas muestran una codicia acentuada (índice en 71/100) y los bonos del Tesoro sufren ventas masivas coordinadas por parte de tenedores soberanos como Japón o Noruega. Bajo esta premisa, el escenario principal para las próximas semanas apunta a una persistencia de presiones inflacionarias a través de los costos de la energía y el transporte marítimo, lo que invalidará las expectativas de un pivote flexibilizador agresivo por parte de los bancos centrales globales.
La Reserva Federal y el Banco Central Europeo se verán forzados a mantener o reanudar el endurecimiento de sus tasas de interés, lo que mantendrá elevados los rendimientos del crédito corporativo e intensificará el estrés sobre los presupuestos fiscales soberanos y sectores intensivos en capital como las utilities. En este contexto, anticipo una mayor rotación de capital hacia empresas de mega-capitalización tecnológica con poder de fijación de precios e inversión autofinanciada en IA, mientras que la Renta Variable tradicional y los activos expuestos a la demanda de consumo masivo enfrentarán periodos prolongados de volatilidad y compresión de múltiplos.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group




