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Plant-based crecerá cerca de 9% anual hacia 2031: empresas mexicanas buscan escalar producción y tecnología

La Asociación de Emprendedores Veganos de México identifica en fermentación, algas y proteínas derivadas de leguminosas nuevas vías para elevar el valor agregado nacional; escala productiva, distribución y acceso a compradores serán determinantes para competir con jugadores internacionales.

El crecimiento proyectado de cerca de 9% anual del mercado plant-based mexicano hacia 2031 abre una nueva competencia para la industria: convertir una mayor demanda en capacidad productiva, tecnología y empresas capaces de escalar. Para la Asociación de Emprendedores Veganos de México (AEVM), cuánto valor logre capturar el país dependerá de su capacidad para transformar ventajas agrícolas, biodiversidad y recursos naturales en ingredientes especializados, conocimiento y producción competitiva.

México cuenta con activos relevantes para avanzar: base agrícola, recursos marinos, capacidad manufacturera, industria alimentaria, universidades y talento científico. Articularlos permitiría traducir una mayor proporción del crecimiento en investigación, desarrollo de ingredientes, formulación, manufactura especializada y tecnología generada desde el país.

“El consumidor vegano sigue siendo fundamental para la categoría, pero el plant-based está ampliando su alcance hacia flexitarianos, personas con necesidades alimentarias específicas y consumidores que buscan mayor variedad en su alimentación. Esa diversificación amplía el mercado y abre oportunidades para desarrollar desde México más ingredientes, tecnología y capacidad productiva”, señaló Janete Salcedo, directora de Marketing y Desarrollo de la Asociación de Emprendedores Veganos de México (AEVM).

La expansión ya se traduce en categorías de miles de millones de pesos: los snacks veganos superan los $20 mil millones anuales; las alternativas lácteas representan alrededor de $7,400 millones, mientras que la carne plant-based alcanza aproximadamente $5,200 millones de pesos al año. Las cifras muestran una industria diversificada y una competencia que comienza antes del anaquel: quién desarrolla los ingredientes, procesos y tecnologías que sostendrán su siguiente etapa.

La fermentación con hongos y micelio representa una de esas áreas. Permite generar biomasa rica en proteína y estructuras fibrosas con aplicaciones en alternativas de pollo, pescado y carne. Propel Foods, foodtech mexicana, ha trabajado con proteínas vegetales y micoproteína obtenida mediante fermentación, mostrando que estas capacidades tecnológicas también pueden desarrollarse localmente.

Las algas y microalgas abren otro frente como fuentes de proteínas, omega-3 e ingredientes funcionales. Grupo Algamar, integrante de la AEVM, procesa algas marinas de Baja California para consumo humano. En paralelo, frijol, garbanzo, lenteja, haba y chícharo pueden transformarse en harinas, concentrados y aislados de proteína; Mercalimentos trabaja con estas materias primas para desarrollar ingredientes de mayor valor.

“Innovar no significa abandonar lo que México ya produce, sino agregarle conocimiento y tecnología. Podemos transformar materias primas vinculadas con nuestra agricultura en ingredientes más sofisticados y competitivos. Ahí existe una vía concreta para elevar el valor de la producción y desarrollar nuevas capacidades industriales”, explicó Salcedo.

La evolución de la oferta coincide con una transformación de la demanda. El plant-based está ampliando su alcance hacia flexitarianos, hogares con dietas específicas y consumidores interesados en diversificar su alimentación, además de su base de consumidores veganos y vegetarianos. Esta apertura permite que las alternativas vegetales participen cada vez más en decisiones cotidianas y compitan directamente dentro del mercado alimentario convencional.

Más de una de cada cinco personas dentro de estudios de consumidores de Mintel se identifica con un patrón flexitariano y cerca de dos de cada cinco busca incorporar más alimentos plant-based a su dieta. El cambio generacional refuerza la tendencia: 63% de los padres señala que sus hijos influyen de manera importante sobre las comidas del hogar y 39% reporta que las preocupaciones de sus hijos sobre sostenibilidad los han llevado a reducir el consumo de productos de origen animal.

La especialización responde también a nuevas necesidades alimentarias. De acuerdo con México Sin Alérgenos, el crecimiento de las categorías free from refleja una mayor demanda de formulaciones diferenciadas, trazabilidad, certificación y etiquetado. Esta evolución converge con el plant-based y abre oportunidades para laboratorios, especialistas en formulación, proveedores de ingredientes y sistemas de control de calidad. Este nivel de especialización extiende el impacto económico hacia empresas que participan en investigación, formulación, certificación, trazabilidad, empaque, logística, tecnología y servicios especializados. El valor de la industria comienza así a alcanzar una red de proveedores y capacidades empresariales que trasciende a las marcas que fabrican el producto final.

El desafío aparece al momento de escalar. Alcanzar distribución, volumen, compradores y puntos de venta resulta determinante para reducir costos, incrementar producción y reinvertir en innovación. Para la AEVM, resolver esta brecha será clave para que el crecimiento genere también empresas mexicanas con mayor capacidad productiva y tecnológica.

La AEVM agrupa a más de 50 empresas y trabaja en inteligencia de mercado, capacitación y vinculación con distribuidores, compradores, inversionistas, supermercados y restaurantes. Entre 2022 y 2025, 23 marcas participantes en sus Pabellones Plant-Based generaron más de 400 contactos con compradores de alto valor, conectando empresas emergentes con canales capaces de acelerar su expansión comercial.

Los casos nacionales muestran esa capacidad. Benji Gourmet cuenta con planta propia y presencia en más de 200 puntos de venta; Grupo Industrial Cuadritos Biotek compite mediante GÜD, Boulder y Planet Vegan, esta última con alrededor del 10.5% del mercado mexicano de quesos plant-based. A ellas se suma Meathical, enfocada en embutidos de origen vegetal, como muestra de la especialización de empresas mexicanas en categorías tradicionalmente dominadas por proteínas animales. “El reto es convertir innovación en escala. Desde la Asociación buscamos que las empresas tengan información, conexiones comerciales y acceso a los canales que necesitan para crecer. El siguiente paso es conseguir que una mayor parte de la tecnología, la producción y el valor detrás de estos productos también se genere en México”, afirmó Salcedo.

La siguiente etapa se definirá por cuánto valor consiga capturar México antes de que los productos lleguen al consumidor. Fermentación, algas y leguminosas amplían una cadena que integra agricultores, científicos, productores de ingredientes, foodtechs, fabricantes, distribuidores y marcas, extendiendo el impacto económico del sector más allá del producto terminado.

Hacia 2031, la discusión no será únicamente cuánto creció el consumo plant-based, sino cuánto de ese crecimiento consiguió capturar México mediante conocimiento, tecnología, manufactura y empresas propias. La diferencia entre ser un mercado atractivo y construir una industria estará en la capacidad de transformar una categoría en expansión en innovación, especialización y valor económico generado desde el país.