El Brent se acerca a los US$90 por barril ante las restricciones al tráfico marítimo en Medio Oriente, aunque las perspectivas de menor consumo y el aumento de inventarios en Estados Unidos contienen la presión alcista.
El petróleo comienza la semana nuevamente al alza después de registrar su primera ganancia semanal en tres semanas. El Brent avanza hacia US$89,44 por barril, mientras el WTI estadounidense se aproxima a US$82,95, prolongando parte de los avances acumulados durante la semana pasada.
El principal catalizador vuelve a encontrarse en Medio Oriente. El período de 60 días establecido entre Estados Unidos e Irán expiró sin una solución definitiva y las negociaciones continúan estancadas. Al mismo tiempo, el tráfico marítimo volvió a deteriorarse considerablemente durante el fin de semana: solamente cinco embarcaciones cruzaron el sábado y ninguna lo hizo el domingo, frente a 31 durante el fin de semana anterior.
Este escenario explica por qué el petróleo continúa incorporando una prima geopolítica considerable. Sin embargo, existe un elemento especialmente relevante: el precio permanece mucho más contenido de lo que cabría esperar considerando la magnitud de las restricciones actuales.
Durante episodios anteriores del conflicto, el Brent llegó a superar los US$100 por barril. Hoy tenemos negociaciones paralizadas, navegación severamente restringida y nuevas tensiones regionales, pero el referente internacional continúa negociándose por debajo de US$90.
La explicación está parcialmente en la demanda. Las perspectivas de consumo mundial se han deteriorado y el fuerte incremento reciente de los inventarios estadounidenses también ha reducido la presión compradora. De esta manera, las señales de menor demanda están contrarrestando parte del impulso generado por el riesgo geopolítico.
Existe además otro elemento que merece atención. Aunque el Brent se encuentra considerablemente por debajo de los máximos alcanzados durante el conflicto, los precios de los combustibles refinados continúan mostrando presiones debido a problemas de capacidad de refinación. Las exportaciones mundiales de diésel cayeron alrededor de 1,3 millones de barriles diarios interanuales durante julio, mostrando que una moderación del crudo no necesariamente implica un alivio inmediato para consumidores y empresas.
Desde mi perspectiva, esta diferencia entre un riesgo geopolítico elevado y una respuesta relativamente contenida del precio será una de las claves para entender el petróleo durante las próximas semanas. Para el Brent, US$90 vuelve a convertirse en la primera gran referencia. Una ruptura sostenida indicaría que el mercado comienza a asignar un peso mayor al riesgo de suministro y probablemente necesitaría estar acompañada por una interrupción física adicional de los flujos o un deterioro considerable del escenario regional.
Por debajo, US$85 continúa siendo mi referencia inmediata. Si las tensiones disminuyen o aparecen señales de recuperación del tráfico marítimo, el Brent podría devolver rápidamente parte del avance acumulado durante la última semana.
Mi escenario central para las próximas jornadas es, por lo tanto, de volatilidad elevada dentro del rango de US$85-US$90, hasta que aparezca un catalizador capaz de romper ese equilibrio. El petróleo inicia así una nueva semana en una situación particular: la geopolítica sostiene el precio, pero la demanda está evitando que el riesgo se traduzca, por ahora, en un nuevo rally de grandes proporciones.
Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group




