Las altas y rígidas necesidades de gasto están complicando la consolidación fiscal en muchos países de América Latina y el Caribe, según un informe de Moody’s. El gasto obligatorio legalmente vinculante y el gasto difícil de reducir desde el punto de vista político o social limitan la flexibilidad presupuestaria y dificultan que los gobiernos reduzcan los déficits, estabilicen la deuda y respondan a shocks. La comparación realizada por Moody’s de 18 soberanos muestra que los pagos de intereses, los salarios, los subsidios y las transferencias representan una parte importante y creciente del gasto, lo que aumenta la dependencia de medidas de ingresos que podrían ser menos duraderas o recortes a la inversión pública para ajustar los déficits. Mejorar la eficiencia del gasto puede ayudar a contener el crecimiento futuro del gasto, pero es probable que la polarización política limite la capacidad de los gobiernos para implementar la reforma del gasto, particularmente cuando se requieren cambios legislativos o constitucionales.
El aumento de la carga de la deuda y la consolidación desigual incrementan las necesidades de ajuste en toda la región
Los ratios de deuda aumentaron en 14 de los 18 soberanos entre 2019 y 2025, y la mediana subió al 55% desde el 45% del producto interno bruto (PIB). Los balances fiscales proyectados para 2026 siguen siendo más débiles que los niveles de estabilización de la deuda en varios países, incluyendo Brasil (Ba1 estable), México (Baa3 estable) y Colombia (Baa3 estable). Cuando la movilización de ingresos sea limitada, los gobiernos necesitarán mejoras duraderas en el balance primario sin depender excesivamente de recortes a la inversión que apoya el crecimiento para ajustar déficits.
El aumento de los costos de intereses y de las transferencias consolidadas han incrementado la rigidez del gasto
Los salarios, los pagos de intereses, los subsidios y las transferencias representaron, en promedio, el 77% del gasto de los gobiernos centrales en 2024, frente al 75% en 2019. Brasil tiene la mayor proporción de gasto rígido, mientras que Perú (Baa1 estable) y Nicaragua (B2 estable) presentan la más baja. Si bien Argentina (B3 positiva) mantiene una estructura de gasto muy rígida, desde 2023 ha logrado una disminución significativa del gasto total que se ha traducido en cuentas fiscales equilibradas. El aumento de los costos de intereses y de las transferencias impulsó gran parte del incremento regional, aunque en algunos países un ratio de rigidez más alto también refleja un menor gasto de capital y, por lo tanto, menos margen para aplicar nuevos recortes. Una mejor focalización, contratación pública y prestación de servicios pueden contener el crecimiento futuro del gasto sin debilitar los servicios públicos ni la inversión.
La política polarizada puede impedir la reforma del gasto
La creciente polarización política está aumentando los riesgos fiscales en América Latina, ya que hace más difícil llegar a un consenso para llevar a cabo reformas en el gasto. En Brasil y Colombia, por ejemplo, las profundas divisiones políticas y la fragmentación de las legislaturas dificultarán cada vez más la aprobación de reformas importantes para aumentar la flexibilidad fiscal y ayudar a preservar la fortaleza fiscal a largo plazo mediante la reducción de las rígidas necesidades de gasto.




