El petróleo vuelve a mostrar una elevada volatilidad mientras las negociaciones en Medio Oriente continúan entregando señales contradictorias. El Brent llegó a caer hasta US$86,60 por barril antes de recuperarse hacia la zona de US$89,26-US$89,70, mientras el WTI se mantuvo sobre los US$83.
La amplitud del movimiento intradía refleja la sensibilidad que continúa mostrando el mercado frente a cualquier señal relacionada con las negociaciones entre Irán, Estados Unidos y los mediadores regionales. Inicialmente, declaraciones procedentes de Qatar y Pakistán alimentaron las expectativas de avances diplomáticos para normalizar el tránsito marítimo, reduciendo temporalmente parte de la prima geopolítica incorporada en los precios.
Sin embargo, nuevas declaraciones desde Irán volvieron a introducir incertidumbre. Teherán mantiene distintas condiciones antes de aceptar una normalización completa del tránsito, mientras las restricciones físicas continúan ofreciendo soporte a los precios.
El tráfico marítimo cayó hasta ocho embarcaciones durante el martes, su nivel más bajo en una semana y por debajo del promedio aproximado de 12 observado durante los últimos diez días. A ello se sumaron nuevos ataques contra embarcaciones en rutas estratégicas, manteniendo las preocupaciones sobre la seguridad del transporte energético.
Frente a estas presiones aparece, sin embargo, una señal en sentido contrario desde Estados Unidos. Datos de la industria apuntaron a un incremento cercano a 9,1 millones de barriles en los inventarios estadounidenses de crudo. Si esta acumulación es confirmada por las cifras oficiales, mostraría una mayor disponibilidad doméstica en momentos en que las restricciones internacionales continúan sosteniendo una elevada prima geopolítica.
Desde mi perspectiva, el Brent vuelve a encontrarse frente a una zona decisiva alrededor de los US$90. La incapacidad del mercado para alejarse definitivamente de ese nivel demuestra que todavía existe una prima considerable asociada a las restricciones físicas y a la ausencia de un acuerdo diplomático concreto.
Si el Brent logra superar de manera consistente los US$90 y se mantiene el deterioro del tráfico marítimo, US$95 aparece como la siguiente referencia relevante. En sentido contrario, una señal verificable de acuerdo y, sobre todo, una recuperación efectiva del tránsito podría retirar rápidamente parte de la prima geopolítica y devolver al Brent hacia la zona de US$85.
El petróleo permanece así atrapado entre dos fuerzas completamente diferentes: una diplomacia que todavía no consigue materializar un acuerdo y un mercado físico donde el tránsito continúa fuertemente restringido. Mientras esa combinación permanezca vigente, Brent y WTI seguirán expuestos a movimientos bruscos ante cualquier cambio en las negociaciones.
Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group




