La petrolera estadounidense comunicó a Perúpetro su intención de abandonar los lotes Z 61, Z 62 y Z 63, ubicados frente a Lambayeque y La Libertad.
Chevron prepara su salida de Perú, menos de un año después de haber ingresado formalmente al negocio de exploración de hidrocarburos en el litoral nacional. La compañía estadounidense comunicó a Perúpetro su intención de abandonar los tres bloques marítimos que conforman su proyecto en la Cuenca Trujillo.
La decisión pondría en pausa las actividades de exploración en los lotes Z 61, Z 62 y Z 63, ubicados frente a las costas de Lambayeque y La Libertad. En conjunto, estas áreas superan los 1,8 millones de hectáreas.
Chevron mantenía una participación de 35% en el consorcio, mientras que Anadarko Perú asumía la operación del proyecto y Westlawn Perú también participaba en la iniciativa.
La salida responde, según la información disponible, a una estrategia corporativa internacional orientada a concentrar recursos en jurisdicciones energéticas donde existan mayores posibilidades de alcanzar producción en un plazo más corto.
Chevron deja en pausa exploración en la Cuenca Trujillo
El proyecto había avanzado en una de las principales etapas de exploración offshore. En 2024 se completó el estudio de sísmica marina 3D más grande realizado en la historia de la costa del Pacífico, información que permitió al consorcio evaluar la posibilidad de perforar un pozo exploratorio definitivo.
Esa siguiente etapa queda ahora suspendida ante la decisión de Chevron de revisar su permanencia en los tres bloques.
La compañía había ingresado oficialmente al mercado peruano en septiembre de 2025 para desarrollar actividades de exploración en aguas profundas. Su llegada generó expectativas entre las autoridades debido al potencial petrolero atribuido a las áreas de la Cuenca Trujillo.
Las proyecciones oficiales del Ministerio de Energía y Minas contemplaban una eventual perforación durante 2026 y planteaban incluso la posibilidad de alcanzar una producción de entre 250.000 y 300.000 barriles diarios si las exploraciones confirmaban la existencia de un gran yacimiento.
Ese escenario dependía, sin embargo, de resultados positivos en las etapas exploratorias posteriores.
Chevron prioriza activos con producción más rápida
La decisión de Chevron se enmarca en una estrategia internacional para concentrar inversiones en jurisdicciones energéticas que permitan obtener producción en plazos más cortos.
Entre los destinos que forman parte de la estrategia de la petrolera se encuentran Kazajistán y Venezuela, países donde mantiene intereses y operaciones.
La compañía estadounidense figura entre las mayores petroleras del mundo y mantiene actividades internacionales en países como Indonesia, Angola, China y Reino Unido, además de operaciones en la zona neutral ubicada entre Kuwait y Arabia Saudita.
Chevron mantiene presencia en Venezuela
El caso venezolano adquiere relevancia dentro de la estrategia regional de Chevron. La compañía es actualmente la última de las grandes petroleras estadounidenses que mantiene presencia en Venezuela, luego de que ExxonMobil y ConocoPhillips abandonaran sus operaciones en ese país en 2007.
Mientras en Perú la petrolera evalúa retirarse de los lotes de la Cuenca Trujillo, en Venezuela mantiene actividades vinculadas con la producción de hidrocarburos.
El contraste refleja las distintas prioridades que Chevron está estableciendo en su portafolio internacional. En Perú, la compañía enfrenta un proyecto que todavía se encuentra en fase exploratoria y requiere nuevas inversiones antes de alcanzar una eventual producción. En otros mercados, en cambio, cuenta con activos con mayor capacidad de generar producción en un plazo más cercano.
¿Qué significa la salida para la exploración petrolera peruana?
La eventual salida de Chevron representa un revés para las expectativas que había generado su llegada al país y deja en suspenso el desarrollo de los lotes Z 61, Z 62 y Z 63.
El proyecto había concentrado especial atención por el potencial de hidrocarburos en aguas profundas frente a las costas del norte peruano y por el tamaño de las áreas involucradas.
Ahora, la continuidad de las actividades de exploración dependerá de las decisiones que adopten Perúpetro y los demás integrantes del consorcio frente al retiro proyectado de Chevron.
La salida también vuelve a poner sobre la mesa uno de los principales desafíos para el desarrollo de nuevos proyectos de hidrocarburos en Perú: atraer capital para actividades exploratorias de alto riesgo y con plazos largos antes de alcanzar producción comercial.




