El petróleo protagoniza otro fuerte cambio de dirección. Después de las caídas de la semana pasada, el WTI volvió a superar los US$84 por barril y acumula un avance cercano al 10% desde el cierre del viernes, mientras el Brent se aproxima nuevamente a los US$90. Durante la sesión de este martes, el crudo estadounidense cotizó alrededor de US$84,28, con un avance de 2,6%, mientras el Brent alcanzó aproximadamente US$89,81, subiendo 2,4%.
En apenas dos jornadas, el mercado volvió a incorporar una considerable prima de riesgo que había retirado días atrás. El detonante está nuevamente en el deterioro de las relaciones entre Estados Unidos e Irán, después de que Teherán condicionara cualquier reapertura del tránsito marítimo al levantamiento de sanciones, el fin de las amenazas militares y compensaciones económicas.
Más allá de la retórica política, el elemento que está adquiriendo mayor importancia para el mercado es el comportamiento efectivo del suministro. Las exportaciones netas de petróleo a través de la zona disminuyeron hasta aproximadamente 3 millones de barriles diarios, frente a 4,4 millones durante la semana anterior, mientras el tráfico marítimo también registró una reducción considerable.
Es precisamente esta diferencia entre las declaraciones diplomáticas y el flujo físico la que explica parte de la violencia observada en los precios. Durante la semana pasada, el mercado descontó rápidamente la posibilidad de una normalización del transporte y tanto Brent como WTI perdieron más de 7%. Apenas unos días después, las dificultades para materializar ese escenario devolvieron buena parte de la caída.
El movimiento también vuelve a introducir presión sobre las expectativas de inflación en Estados Unidos. Un petróleo persistentemente elevado podría complicar el escenario para la Reserva Federal al incrementar nuevamente los costos energéticos, especialmente mientras el mercado permanece atento a las próximas cifras de precios.
Desde mi perspectiva, el Brent vuelve a encontrarse frente a una barrera psicológica extremadamente importante en US$90 por barril. Si consigue superar y consolidarse sobre ese nivel mientras continúan las restricciones físicas al transporte, el mercado podría comenzar a mirar nuevamente hacia US$95 y posteriormente hacia la zona de US$100.
En el WTI, la recuperación cercana al 10% desde el viernes deja los US$85 como una primera referencia relevante. Una extensión del deterioro geopolítico podría devolver rápidamente al contrato estadounidense hacia niveles superiores, especialmente si los datos de transporte continúan mostrando restricciones.
Sin embargo, el mismo factor que está provocando este rally representa también su principal riesgo. Si Estados Unidos e Irán consiguen destrabar las conversaciones y aparece evidencia concreta de una normalización del tránsito, parte de esta prima podría desaparecer con la misma velocidad con que regresó.
Mi lectura, por lo tanto, es que actualmente el petróleo está negociando mucho más que titulares políticos. El mercado está intentando poner precio a cuánto crudo puede efectivamente llegar al sistema internacional mientras las rutas continúan restringidas. El WTI ya recuperó prácticamente 10% desde el cierre de la semana pasada y el Brent vuelve a rozar los US$90, apenas días después de que ambos contratos parecieran encaminados hacia una corrección mucho más profunda.
Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group




