El oro alcanzó los US$4.434 por onza, su nivel más alto desde junio, mientras los mercados esperan el dato de inflación de Estados Unidos que podría definir el rumbo de las tasas de la Reserva Federal y del metal.
El oro volvió a colocarse entre los activos protagonistas del mercado después de alcanzar este martes los US$4.434 por onza, su nivel más alto desde el 5 de junio, antes de moderarse hacia la zona de US$4.390. El movimiento prolonga la recuperación de más de 7% registrada durante la semana pasada, aunque el repunte de los rendimientos estadounidenses comienza a limitar el avance del metal.
El rally tomó fuerza tras las últimas cifras laborales de Estados Unidos, que mostraron un deterioro mayor al esperado y llevaron al mercado a reducir inicialmente sus expectativas de nuevas alzas de tasas por parte de la Reserva Federal. La reacción debilitó al dólar y presionó a la baja los rendimientos del Tesoro, favoreciendo rápidamente al oro.
Durante las últimas jornadas, sin embargo, parte de esa lectura comenzó a revertirse. Los rendimientos estadounidenses recuperaron terreno y las probabilidades asignadas por el mercado a una subida de tasas de la Fed en septiembre volvieron a aproximarse al 50%, impidiendo que el oro lograra sostener inmediatamente los máximos alcanzados durante la sesión.
La atención se concentra ahora en el IPC de Estados Unidos, que se conocerá este miércoles. El dato adquiere especial relevancia después de las señales de debilitamiento del mercado laboral, ya que permitirá evaluar si la Fed enfrenta únicamente una pérdida de dinamismo en el empleo o si una moderación adicional de la inflación puede otorgarle mayor margen para mantener una postura menos restrictiva.
Desde mi perspectiva, los US$4.435 constituyen ahora la primera gran barrera técnica para el oro. Una ruptura acompañada de cierres sostenidos por encima de esa zona podría permitir al mercado volver a mirar hacia el nivel psicológico de US$4.500 por onza. Desde allí, una extensión del movimiento podría comenzar a poner nuevamente sobre la mesa zonas cercanas a US$4.600.
El escenario contrario también merece atención. Después de un avance semanal superior al 7%, una sorpresa inflacionaria al alza podría provocar una recuperación adicional del dólar y de los rendimientos estadounidenses, aumentando el costo de oportunidad de mantener posiciones en un activo que no entrega intereses. En ese escenario, una primera corrección podría encontrar referencias alrededor de US$4.300 y posteriormente en la zona de US$4.150-US$4.200.
Mi lectura es que el movimiento reciente del oro ya dejó de ser simplemente un rebote puntual. La recuperación desde los mínimos anteriores, el regreso sobre los US$4.400 y el máximo de dos meses muestran un cambio considerable respecto de la estructura observada hace algunas semanas. Sin embargo, después de semejante rally, el IPC estadounidense puede determinar si el mercado encuentra argumentos para extender la recuperación o si llega finalmente una toma de beneficios de mayor magnitud.
Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group




