El oro avanza hasta US$4.360 por onza tras la inesperada pérdida de empleos en Estados Unidos, mientras la moderación salarial y la debilidad del dólar refuerzan las expectativas de una Reserva Federal menos restrictiva.
El mercado laboral de Estados Unidos sorprendió negativamente en julio. Las Nóminas No Agrícolas (NFP) registraron una destrucción de 23.000 empleos, frente a la expectativa de un aumento de 85.000, un dato que reavivó las apuestas por una Reserva Federal menos restrictiva e impulsó al oro hasta la zona de US$4.360 por onza.
Aunque el informe dejó señales mixtas, el mercado centró su atención en el deterioro del empleo. La tasa de desempleo descendió de 4,2% a 4,1%, mientras que los ingresos medios por hora crecieron apenas 0,1%, por debajo del 0,3% esperado. Esta moderación salarial reduce parte de las presiones inflacionarias y refuerza la expectativa de que la Fed tenga mayor margen para flexibilizar su política monetaria si la desaceleración del mercado laboral continúa.
La reacción fue inmediata. El Dollar Index retrocedió hasta 99,36 puntos, el EUR/USD avanzó a 1,1569 y el USD/JPY cayó hacia 157,01, fortaleciendo el atractivo del oro para los inversionistas.
El metal ya mostraba señales de fortaleza antes del reporte laboral. Durante esta semana registró su mayor avance diario desde febrero, con una subida de 4,1% hasta US$4.242,96, después de alcanzar un máximo intradía de US$4.258,99. La reciente moderación del petróleo también ha contribuido a aliviar las expectativas de inflación, creando un entorno más favorable para los activos refugio.
Desde mi perspectiva, el dato laboral cambia considerablemente el escenario de corto plazo. Una destrucción de 23.000 empleos no implica automáticamente una contracción sostenida de la economía, especialmente cuando la tasa de desempleo cae a 4,1%, pero sí obliga a prestar mucha más atención a los próximos indicadores.
Para el oro, el nivel de US$4.360 se convierte ahora en la primera resistencia relevante. Si las expectativas de una Reserva Federal menos restrictiva continúan fortaleciéndose y el dólar permanece bajo presión, el metal podría extender el movimiento hacia la zona de US$4.400-US$4.450.
En cambio, una recuperación del dólar o próximos datos económicos considerablemente mejores de lo esperado podrían generar una toma de utilidades y devolver el precio hacia los US$4.250-US$4.300.
En mi opinión, mientras coincidan una moderación del mercado laboral, menores presiones salariales y petróleo más barato, el escenario seguirá siendo favorable para el oro. El verdadero riesgo para esta narrativa sería que la inflación vuelva a acelerarse o que los próximos datos de empleo demuestren que julio fue simplemente una anomalía.
Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group




