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lunes, agosto 3, 2026
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El material de revestimiento puede definir el costo de toda una operación minera en Colombia

El poliuretano y el caucho son los revestimientos más usados en la minería colombiana. En los circuitos de clasificación, la decisión sobre qué material usar suele tomarse mirando el precio de la pieza.

Cuando llega el momento de elegir con qué material revestir los equipos de clasificación en las operaciones mineras en Colombia, lo primero que suele revisarse es el precio de compra. Sin embargo, ese valor por sí solo rara vez refleja el costo real de la decisión. Lo que muchas veces no aparece en esa comparación es cada cuánto habrá que reemplazar el revestimiento, cuánto tiempo tomará hacerlo y qué ocurrirá con la producción durante ese proceso.

Esa brecha entre el precio de compra y el costo real de uso es lo que se conoce como costo total de propiedad, o TCO. Y es el indicador que cada vez más operaciones mineras colombianas están usando para tomar decisiones de compra más informadas.

La diferencia entre ambos materiales no es solo de precio: es de comportamiento. El caucho absorbe bien los golpes y funciona de manera óptima donde el impacto mecánico es el principal agente de desgaste. El PU, en cambio, resiste mejor la abrasión y el corte. En circuitos donde predomina el material fino o la velocidad del flujo es alta, suele ofrecer una mayor vida útil frente a condiciones de desgaste abrasivo, lo que puede traducirse en menos cambios de revestimiento, menos horas de mantención y menos interrupciones de la producción. Ninguno de los dos es mejor en términos absolutos: cada uno responde a condiciones distintas.

El problema ocurre cuando esa distinción no se hace. Una operación que elige caucho en un circuito de alta abrasión puede terminar cambiando revestimientos con tanta frecuencia que el ahorro inicial desaparece rápidamente. Lo mismo ocurre al revés: instalar PU donde predomina el impacto, sin la dureza adecuada, puede generar fallas anticipadas que tampoco se justifican.

«La conversación sobre PU versus caucho casi siempre empieza por el precio, y eso lleva a decisiones que parecen convenientes en el corto plazo pero que terminan siendo más caras. Lo que hay que preguntarse es cuánto cuesta operar con ese material durante todo su ciclo de vida: cuántos cambios implica, cuántas horas de detención, cuánto impacto tiene en la disponibilidad de la maquinaria. Cuando se hace ese análisis con datos reales de la operación, el panorama cambia bastante», explica Felipe Caroca, Gerente de Operaciones de Multotec Chile.

«Para evaluar correctamente el costo total de una solución, no basta con analizar indicadores operacionales. También es necesario incorporar indicadores de confiabilidad y mantenibilidad, como el MTTR (Tiempo Medio de Reparación) y el MTBF (Tiempo Medio Entre Fallas), ya que entregan una visión mucho más completa del desempeño de los equipos y del impacto que una decisión puede tener sobre la continuidad operacional», agrega Felipe Caroca.

Un análisis de TCO bien hecho considera al menos cuatro variables: cuánto dura el revestimiento en las condiciones reales del proceso, con qué frecuencia hay que cambiarlo, cuánto cuesta cada intervención en mano de obra y materiales, y cuánto produce —o deja de producir— la operación durante ese tiempo. En faenas que mueven miles de toneladas por día, reducir aunque sea un poco la frecuencia de los cambios puede tener un impacto considerable en el costo anual.

Este último punto tiene respaldo en cifras concretas. Un estudio de Senseye que analizó grandes compañías industriales y mineras a nivel global encontró que las operaciones del sector pierden en promedio 23 horas al mes por detenciones no planificadas, a un costo estimado de US$187.500 por hora. No todas esas paradas tienen origen en el desgaste de revestimientos, pero la lógica es directa: cada intervención que se puede espaciar es tiempo de producción que se recupera.

Factores como el tamaño del mineral, la presencia de partículas finas, la velocidad del flujo, la acidez de la pulpa o la temperatura del proceso determinan qué tipo de desgaste predomina en cada punto de la línea. Por eso elegir el material de revestimiento no debería ser una decisión estándar, sino una evaluación que se haga tramo a tramo, según lo que cada sección del circuito realmente le exige al material.

La tendencia en la industria minera en Colombia apunta precisamente hacia eso: tomarse el tiempo de analizar las condiciones antes de decidir. No porque el precio no importe, sino porque el precio sin contexto puede ser un dato engañoso. Lo que cuesta una pieza al momento de comprarla es solo el punto de partida de una conversación que, bien hecha, puede cambiar significativamente la estructura de costos de una operación.