Por: María Ana Matthias, Presidenta REDMAD
En Chile solemos hablar de inteligencia artificial como si fuera una conversación principalmente tecnológica. Pero no lo es. La forma en que las organizaciones adoptan estas herramientas, definen sus usos y administran sus riesgos habla también de su cultura, de su gobernanza y de la calidad de sus liderazgos.
La inteligencia artificial abre una oportunidad enorme. McKinsey estima que su uso podría generar hasta US$4,4 billones en productividad a nivel global. Sin embargo, mientras 92% de las empresas planea aumentar su inversión en IA durante los próximos tres años, solo 1% declara haber alcanzado madurez en su implementación. Esa brecha demuestra que el desafío no está solo en incorporar tecnología, sino en transformarla en valor con propósito, criterio y responsabilidad.
En la entrevista de esta edición, Macarena McKay, directora de la Asociación de Ética Empresarial y Organizacional de Chile (AEEO), plantea una idea clave: la confianza es el activo más importante que debemos proteger. En un escenario donde cada vez más decisiones se apoyarán en sistemas automatizados, la confianza se construye con transparencia, responsabilidad y capacidad de hacerse cargo de los impactos sobre las personas.
Por eso, la ética no es un freno a la innovación, sino una condición para que esta sea sostenible. La IA puede ampliar capacidades y resolver problemas complejos, pero sin gobernanza, diversidad de miradas y criterios claros también puede profundizar sesgos y generar nuevos riesgos.
McKinsey sostiene que la ventaja competitiva no dependerá solo de los algoritmos, sino de la capacidad de formar liderazgos auténticos, adaptativos y responsables. Desde una perspectiva de género, esta conversación también es decisiva: si las mujeres no participan en los espacios donde estas tecnologías se diseñan y regulan, aumentan los puntos ciegos y disminuye la calidad de las decisiones.
Chile necesita avanzar en innovación, productividad y competitividad, pero ese avance será más sólido si conecta tecnología con liderazgo, ética y diversidad.
La reciente colaboración entre REDMAD y la Asociación de Ética Empresarial y Organizacional de Chile responde precisamente a esa convicción. La inteligencia artificial seguirá avanzando. La pregunta es si nuestros liderazgos avanzarán al mismo ritmo.




