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martes, julio 14, 2026
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Gabriel Natividad: “La continuidad de Julio Velarde da una señal de estabilidad”

El economista y docente de la Universidad de Piura (UDEP) destaca que la permanencia del presidente del BCRP fortalece la confianza en la economía peruana y sostiene que el nuevo gobierno debe priorizar la productividad, la inversión privada y la profesionalización del Estado para impulsar el crecimiento.

¿Qué mensaje transmite la continuidad de Julio Velarde al frente del Banco Central de Reserva del Perú?

La permanencia de Julio Velarde a cargo del Banco Central de Reserva (BCRP) da una señal de estabilidad. Las cosas buenas que se venían haciendo van a continuar y las mejoras que se están implementando van a seguir. Por tanto, creo que eso da tranquilidad a los mercados. Él es un profesional de gran reputación y me parece que la mayoría de los partidos políticos lo reconoce como alguien que le da estabilidad al BCRP y, en general, a la macroeconomía peruana.

Además, representa a una institución prestigiosa como es el BCRP, que tiene economistas muy bien formados y que son personas comprometidas con el país para realmente apuntar a la meta de darle estabilidad monetaria al país a través del control de la inflación. La inflación no debe salirse de unos rangos y debe ser algo que le permita al peruano pensar en el futuro y poder manejar sus decisiones económicas con una estabilidad macro.

Su continuidad es una buena noticia que ayuda a que los inversionistas sepan que el sol de aquí a unos años va a tener el poder adquisitivo que tiene actualmente y que también puedan confiar en una moneda sólida y estable.

¿Cuáles considera que deberían ser las prioridades económicas del nuevo gobierno durante los primeros 100 días?

Quizás 100 días es demasiado: este país no puede esperar 100 días. Este país ha venido esperando cinco años a que realmente se estabilice la cuestión política, y si Keiko Fujimori viene con un equipo de confianza para los ministerios, y además sabe dialogar con las dos cámaras del Congreso, deberíamos esperar que en 60 días se tenga un buen diagnóstico.

¿Qué se debe hacer? Diagnosticar mejor el Perú. En este sentido, interesa mucho saber qué diagnóstico tienen las personas que están detrás del partido de gobierno. En esto hay que ser claros. El diagnóstico del Perú, tal como vemos mirando los reportes recientes del 2026, es que es un país con buenas perspectivas de crecimiento. Va a crecer 3% el próximo año, probablemente este año también 3%. Es un país con una gran cantidad de gente, estable macroeconómicamente, altamente dependiente de los bancos, con los bancos muy involucrados con las empresas y con las personas. Todo eso es positivo.

Pero quizás la bandera roja que debe entrar en el diagnóstico de los 60 días es que el Perú es un país muy poco productivo, atrasado en ese aspecto. Y si me preguntas por qué interesa el aspecto productivo, respondo que la única forma en que un país crezca sostenidamente en el largo plazo es a través de la productividad total de los factores. El país tiene que crecer con productividad, y la productividad es un concepto muy simple: por cada unidad de insumo, cuánto sacas de producto.

Uno puede decir que el Perú es un gran país pesquero o minero, pero veamos la productividad no solo de esos sectores, sino de todos los sectores. El Perú en los últimos 10 o 15 años ha tenido un crecimiento de la productividad negativo: está decreciendo en productividad. Por tanto, esta bandera roja no puede esperar 100 días; debe tomarse urgentemente como algo que el equipo de gobierno debe diagnosticar, viendo cuáles son las herramientas microeconómicas que van a llevar a esa mayor productividad.

Me he tomado el trabajo de investigar esto durante años y te puedo decir, por ejemplo, que la mayor productividad de las empresas ayuda a que sobrevivan en el mercado y duren más en el tiempo. La mayor productividad de las empresas lleva a que se financien mejor, a que los bancos les presten atención, hace que den más empleo y que realmente puedan contribuir al país.

Las recetas para la productividad de las empresas vienen por muchos lados. Una es mejorar todo el tema de la legislación laboral. Si las empresas tienen miedo a contratar y a crecer, entonces empezamos con barreras legales que les permitan ser más productivas.

Otra posible solución es abordar el tema de la informalidad. Ningún candidato o candidata va a decir que va a corregir la informalidad, porque si lo hace, no obtiene votos: el Perú es 70% informal. Ahora que la señora Fujimori ya es presidenta, tiene que abordar el problema de fondo: en Perú no hay mucho respeto a la ley o a los contratos, por lo cual la informalidad debe irse superando a través de una mayor concientización.

Entonces, lo que te he dado no es una lista de cosas para 100 días, sino más bien una actitud: estamos atrasados en productividad y hace falta diagnosticar para ver con qué palanca se puede ayudar a que el sector privado sea el que saque esto adelante, no los ministerios. Los ministerios deben regular y facilitar que el empresario trabaje mejor.

¿Cuáles serían las decisiones concretas que podría adoptar el Ejecutivo para que las empresas puedan acelerar nuevas inversiones?

El aspecto macroeconómico monetario está más o menos garantizado. Va a ser como en los últimos años, porque el equipo directivo del Banco Central seguramente mantendrá esa estabilidad; por lo tanto, hay estabilidad monetaria y de precios.

Sin embargo, para que el sector privado esté contento, necesita que el sector público sea un buen tándem. Y no me refiero a un Estado empresario. Si el nuevo gobierno llega con la idea de invertir en sectores estratégicos o de elegir qué industrias mejorar o empeorar, estaría haciendo Estado empresario, el cual ha fracasado en casi todas las partes del mundo. Ojo con las políticas industriales: el Perú no está para eso.

El Perú está para que el sector público sea receptivo de lo que el sector privado quiere hacer. Hay grandes restricciones para que los profesionales del sector privado pasen al sector público: se les pide un número de años que tienen que demostrar experiencia, convalidar los años del sector privado en el público, y, además, luego de salir del sector público, no pueden trabajar en el sector privado. Esto fue reformado en el año 2025, pero aun así es insuficiente. El sector público necesita muchos profesionales talentosos, patriotas que vayan a trabajar y ayudar a ordenar el sector público para que sea un buen tándem, un buen receptor de las ideas del sector privado.

Ideas hay muchas: cómo destrabar inversiones, cómo facilitar protocolos y liberalizar el aspecto laboral. No es fácil contratar en el Perú: hay muchos sobrecostos. La autoridad tributaria debe ser más respetuosa y más amigable con la gran empresa. Si la Sunat está fiscalizando a las veinte mil que pagan impuestos y les pone demasiadas cargas y trabas, esas empresas trabajan con miedo, y no deberían trabajar así. El tema tributario debe ser transparente, y más bien lo que se debe hacer es empezar a ampliar la base tributaria para que millones de empresas empiecen a pagar más impuesto a la renta.

¿Por qué pagamos 16% a 18% de IGV? Es enorme. Tenemos que pensar en una solución para ir bajando ese impuesto e ir pensando más en un impuesto que todos los peruanos paguen. Si son 100 soles al año de impuesto a la renta, que se pague eso.

¿Cómo evalúa el panorama para el segundo semestre de 2026 y qué factores cree que podrían impulsar el crecimiento y cuáles podrían frenarlo?

El freno grande viene por el fenómeno de El Niño (FEN). El Perú no está sufriendo su primer FEN: ha tenido muchos. Hace falta que los bancos, las empresas de seguros y las de agroindustria, que son las más afectadas, piensen en lo que funcionó en el pasado e implementen figuras similares que realmente velen por la continuidad de los negocios. El gran miedo de la empresa al FEN puede paliarse con políticas privadas que ayuden a que las empresas y los bancos tengan un poco más de tolerancia. El segundo semestre debemos esperar al FEN mejor preparados.

Un segundo tema: lo urgente en el año es ver que el mundo se está moviendo geopolíticamente hacia nuevas tecnologías, como la IA, y hacia una gran explotación de las tierras raras. En IA, el Perú quizá no tiene mucho que aportar, pero en tierras raras,  sí. Por lo cual, con un segundo semestre muy atento a lo que está pasando en el mundo, el Perú debería beneficiarse, ser táctico para ver cómo impulsar ese crecimiento gracias a buenos términos de intercambio. Si los precios son altos, el Perú se beneficia.

Un tercer aspecto de este segundo semestre es dar un nuevo brío a la inversión. Hemos tenido meses de incertidumbre. Hace unos meses había incertidumbre en el panorama político, lo cual detiene inversiones, contrataciones e ideas. Ahora ya no tenemos incertidumbre. Hemos tenido tantas peleas entre el Congreso y el Ejecutivo que ha habido vacancias presidenciales; sería bueno explicarle al pueblo peruano cuál es la perspectiva para que eso no se repita. No estoy diciendo que un presidente o una presidenta deba quedarse en el puesto injustamente; estoy diciendo que hace falta continuidad en un gobierno.

Por tanto, si se está resolviendo la incertidumbre porque ya hay un partido de gobierno, los planes de inversión se pueden ejecutar, los planes de contratación se pueden impulsar y hay un poco más de estabilidad sobre quién va a estar en los ministerios y qué reglas de juego va a haber, de tal manera que los empresarios inviertan mejor. Por ejemplo, desde el punto de vista de la UDEP, puede tener esa seguridad para lanzar un programa académico, hacerlo crecer, diseñar un currículo, una malla curricular afín al Perú. Cuando hay estabilidad en las reglas de juego, se puede invertir mejor, se pueden lanzar mejor los productos.

Si leemos el reporte de inflación de junio de 2026 del Banco Central, las perspectivas son de 3% de crecimiento, pero el Perú necesita mucho más que eso. Necesita un despegue, y eso no va a venir solo por el Estado, sino por el lado de los empresarios y los inversionistas que vean que en Perú hay oportunidades y que son escalables. Que no piensen solamente en el segmento A y B, que piensen en todo el Perú; hay muchas cosas que se pueden hacer en una escala más grande.

¿Cuál sería el escenario más conveniente para asegurar la sostenibilidad de Petroperú sin seguir comprometiendo los recursos del Estado?

Si yo te digo una u otra opción, podría caer en una opinión un poco superficial. Es un tema que no he estudiado, no estoy especializado en el tema petrolero, pero sí estoy especializado en pensar en estrategias. El problema se tiene que diagnosticar, y creo que diagnósticos sobre Petroperú existen. Luego hay que ver cuáles son las políticas guía, qué quiere el Estado peruano. Si el Estado peruano busca dar algún tipo de seguridad para que siempre haya petróleo refinado en el Perú, tiene que pensar si Petroperú es la única opción. Si no lo es, entonces un criterio es pensar en el costo hundido.

Ojo, no estoy recomendando que se cierre Petroperú: estoy recomendando que se piense estratégicamente. Si lo que hace Petroperú es sustituible por importaciones o por otras empresas privadas, perfectamente el Estado puede decir «hasta aquí no más». Puede ser algo doloroso cuando uno dice «hemos invertido miles de millones de dólares en esto», pero desde un punto de vista económico no se debe mirar así, sino hacia el futuro. Y si en el futuro no rinde, es algo que perfectamente se puede cerrar, siempre que haya sustitutos para esos productos.

El objetivo del Estado no es mantener una plana burocrática de ejecutivos que pueden ser buenos o competentes, pero si están en una actividad que puede ser sustituida por el sector privado o por otra empresa, el Estado tiene la obligación fiduciaria de respetar lo que el pueblo quiere. Y el pueblo quiere realmente crecimiento económico.

Especialistas sostienen que un crecimiento cercano al 3% no es suficiente para cerrar brechas: ¿a qué ritmo cree que debería crecer el país para lograrlo de manera sostenida?

Ese es un ejercicio que se puede hacer si tienes una meta; simplemente sacas cuál es el ritmo al cual debes crecer y te saldrá un número. Yo no tengo ese número. Lo que te puedo decir es que históricamente ha habido países que han crecido muchísimo pasando de estar casi destruidos a ser potencias.

¿El Perú puede alcanzar altas tasas de crecimiento? Sí, pero no con las fórmulas actuales, ya que estas son muy permisivas con una productividad mediocre, con una gran confianza meramente en los precios internacionales y no en el verdadero producto nacional. Tenemos también un muy bajo nivel de experiencia haciendo cosas o brindando servicios. Hay literatura que sugiere que la educación no es necesariamente el canal para que la productividad despegue; nos gustaría que el Perú fuera muy educado, pero quizá no es la ruta más rápida. Más rápido es que la gente aprenda en el trabajo, que aprenda a brindar un servicio y a elaborar un producto.

Un ejemplo: en el Perú hay millones de turistas al año, pero podría haber fácilmente el doble, porque el país es muy atractivo como destino. Pero si el turista viene al Perú y simplemente al salir del nuevo aeropuerto todo es caótico y difícil; si los niveles de crimen son altos, si la red hotelera y la de entretenimiento no están suficientemente desarrolladas, si los museos no son bilingües y no ofrecen una serie de facilidades a los turistas, entonces estamos perdiendo oportunidades de crecer. No a 2% o 3%, sino a 20%. Podríamos doblar el número de turistas en el Perú, y eso probablemente duplicaría el PBI del sector turismo del Perú.

Se tiene que crecer impulsando muchos sectores, no como una iniciativa del Estado, sino como una iniciativa privada que el Estado debe acoger, dando el suficiente apoyo legal para poder invertir bien. El Perú tiene gran potencial en aspectos agroindustriales, en servicios, en turismo, entre otros. Nuestros servicios deberían ser realmente excelentes, y no lo son porque hay barreras, baja inversión y mediocridad.

Otro ejemplo: cuánto tiempo invierte el peruano aquí en Lima en desplazarse. El transporte público es bastante lento e ineficiente. Uno diría que es un sector abierto, en el cual compiten; habría que pensar si conviene que haya competencia o no, si no es mejor un sistema integrado en el cual haya solo una o dos empresas que cubran todo el sistema de transporte en Lima. Habría que pensar si el Metro de Lima, que está tomando muchos años, debería avanzar con un poco más de velocidad para terminar el proyecto.

Por tanto, liberando el tiempo de la gente, ayudando a que aprenda más en el trabajo, haciendo cosas, proveyendo servicios, creceríamos mucho más, pero eso requiere gran esfuerzo y disciplina. En el nivel en que estamos nos haremos viejos viendo un país que no despega. Eso no podemos dejárselo a las siguientes generaciones. Las siguientes generaciones tienen que ver esperanza y crecimiento.

¿Qué recomendaciones de política económica le daría al nuevo gobierno para cambiar el rumbo en los próximos años?

Dos cosas. Una es la profesionalización del sector público, de tal manera que personas altamente capaces del sector privado puedan ayudar al sector público, no meramente dando consejos, sino entrando a trabajar. Hace falta más gente en el sector público que realmente vea las oportunidades con el sector privado y libere esas oportunidades.

Y la segunda es una revisión profunda de la legislación laboral. El Perú tiene una legislación laboral demasiado dura. ¿Cómo cambiarla para que la gran empresa, la mediana y la pequeña empresa contraten más y mejor? Quizá ya no conviene que todos estén sentados en un cubículo haciendo algo; quizá puede ser una situación mucho más flexible que permita que la gente use otros recursos o trabaje en su casa haciendo un trabajo de calidad similar.