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martes, julio 14, 2026
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Claves para que las empresas gestionen mejor sus contratos con ayuda de la IA

La gestión contractual está dejando de ser una tarea exclusivamente legal para convertirse en un proceso clave para la eficiencia, la trazabilidad y el cumplimiento dentro de las organizaciones.

En muchas empresas, los contratos aún se gestionan entre correos, carpetas compartidas, documentos físicos y procesos aislados entre distintas áreas. Esa fragmentación puede generar demoras, pérdida de control sobre las versiones, dificultad para hacer seguimiento a las obligaciones y mayores riesgos frente a renovaciones o vencimientos.

Hoy, ese escenario está cambiando. Los contratos ya no se ven únicamente como documentos legales, sino como una fuente estratégica de información para áreas como legal, compras, ventas, finanzas y cumplimiento. En ese contexto, las plataformas CLM —Contract Lifecycle Management— permiten gestionar en un solo entorno la creación, negociación, firma, seguimiento y renovación de los contratos, manteniendo la información conectada y actualizada.

«La gestión contractual ya no debe entenderse solo como un proceso administrativo. Los contratos concentran ingresos, egresos, obligaciones y riesgos, por lo que gestionarlos con eficiencia y trazabilidad se vuelve clave para la operación de las empresas. La inteligencia artificial permite pasar de contratos que solo se almacenan a contratos que entregan información útil para la toma de decisiones», señaló Nicolás Vargas, Country Manager de Webdox Perú.

En ese contexto, Webdox comparte algunas claves para avanzar hacia una gestión contractual más eficiente:

  1. Unificar la información de cada relación contractual. Contar con una vista única —donde el contrato marco, sus anexos y modificaciones se ven conectados— permite identificar rápidamente qué está vigente, qué versiones aplican, quiénes participaron en cada etapa y qué obligaciones siguen pendientes.
  2. Automatizar revisiones y aprobaciones. Cuando estos procesos dependen de pasos manuales, suelen generar demoras y poca visibilidad. Automatizarlos ayuda a ordenar responsabilidades, reducir tiempos y asegurar que cada contrato pase por las validaciones necesarias, dejando además un registro trazable de todo el proceso.
  3. Gestionar el contrato después de la firma. Un contrato no termina cuando se firma. Monitorear vencimientos, renovaciones, obligaciones y condiciones comerciales —manteniendo siempre visible la información vigente de la relación— es clave para anticipar riesgos y evitar incumplimientos.
  4. Apoyarse en IA especializada para trabajar sobre la información contractual. A diferencia de una herramienta de propósito general, una inteligencia artificial entrenada en el dominio contractual entiende la estructura y el lenguaje de los contratos. Esto le permite identificar y comparar cláusulas, generar resúmenes, extraer datos clave —como plazos, montos y obligaciones— y detectar posibles riesgos. Más que ordenar documentos, ayuda a convertir los contratos en información consultable y accionable para la toma de decisiones.
  5. Priorizar la seguridad y una IA gobernada. A medida que más empresas incorporan IA en procesos sensibles, la gobernanza, la trazabilidad y la protección de datos se vuelven fundamentales. Contar con estándares y certificaciones que respalden un uso responsable de la IA es cada vez más relevante, especialmente en un país como Perú, que ha comenzado a establecer reglas para su adopción.

En Perú, este avance cobra mayor relevancia en un contexto donde la inteligencia artificial empieza a ocupar un lugar más importante en la agenda empresarial y regulatoria. Para las organizaciones, el reto ya no está solo en digitalizar contratos, sino en convertir esa información —conectada y vigente— en una herramienta para operar mejor, reducir riesgos y tomar decisiones con mayor visibilidad.