Los nuevos ataques entre ambos países impulsaron el precio del crudo y reactivaron la preocupación por una posible interrupción del suministro energético a través del Estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio mundial de petróleo.
La frágil tregua entre Estados Unidos e Irán parece haber llegado a su punto más crítico. Los nuevos ataques cruzados registrados durante las últimas horas no solo vuelven a elevar la tensión geopolítica en Medio Oriente, sino que reabren uno de los mayores temores de los mercados internacionales: una eventual interrupción del suministro energético global. El petróleo reaccionó de inmediato, con el Brent superando los US$76 por barril y el WTI acercándose nuevamente a los US$73, en un movimiento que devuelve la prima de riesgo al mercado después de varias semanas de relativa calma.
La secuencia de los acontecimientos es particularmente relevante. Irán confirmó ataques contra instalaciones militares estadounidenses en Kuwait y Bahréin como respuesta a las recientes operaciones de Washington sobre territorio iraní y al restablecimiento de restricciones sobre sus exportaciones petroleras. Al mismo tiempo, Estados Unidos considera prácticamente roto el memorándum de entendimiento alcanzado en junio, dejando nuevamente en el aire cualquier posibilidad de estabilización permanente en la región.
Más allá del componente militar, el verdadero foco de preocupación continúa siendo el Estrecho de Ormuz. Aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que se comercializa a nivel mundial atraviesa diariamente ese corredor marítimo. Cualquier amenaza sobre la navegación obliga a los operadores a recalcular el riesgo de suministro y suele reflejarse rápidamente en los precios de la energía.
Hasta hace apenas unos días, el mercado había comenzado a descontar un escenario mucho más favorable. La reapertura gradual de las rutas marítimas y la recuperación de las exportaciones desde el Golfo habían permitido que el Brent retrocediera desde niveles superiores a US$110 alcanzados durante los momentos más críticos del conflicto hasta la zona de US$70 por barril. Los acontecimientos recientes, sin embargo, vuelven a cuestionar esa narrativa y recuerdan que la estabilidad continúa dependiendo de un equilibrio extremadamente frágil.
Desde mi perspectiva, el mercado probablemente había subestimado la posibilidad de una nueva escalada. Durante las últimas semanas, los inversionistas comenzaron a centrar nuevamente su atención en los fundamentos tradicionales de oferta y demanda, dejando parcialmente de lado el riesgo geopolítico. Esa complacencia parece haber terminado abruptamente.
Si los ataques continúan durante los próximos días, resulta razonable pensar en un Brent buscando nuevamente la zona de US$80 a US$85 por barril. Incluso no descartaría episodios de mayor volatilidad capaces de llevar temporalmente los precios hacia los US$90, especialmente si aparecen nuevas amenazas directas sobre el tránsito marítimo o sobre instalaciones energéticas estratégicas de la región.
No obstante, el mercado también mantiene un escenario alternativo. Si ambas partes retoman las negociaciones diplomáticas y logran restablecer algún mecanismo que garantice la seguridad del Estrecho de Ormuz, gran parte de esta prima geopolítica podría desaparecer tan rápido como apareció. Bajo ese contexto, el Brent podría regresar hacia la zona de US$70-US$72 por barril, especialmente considerando que la OPEP+ continúa incrementando producción y que el mercado sigue observando señales de abundancia relativa de oferta para el segundo semestre.
En definitiva, el petróleo vuelve a convertirse en el principal termómetro del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Mientras la confrontación continúe escalando, el mercado seguirá incorporando una prima de riesgo difícil de ignorar. Si la diplomacia recupera espacio, el petróleo probablemente corregirá parte de las ganancias recientes. Pero si la tensión continúa aumentando, los precios podrían volver a quedar dominados por la incertidumbre geopolítica más que por los fundamentos tradicionales de oferta y demanda.
Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group




