Frente a las tradicionales brechas en el sector STEM, la evolución del mercado laboral exige un giro en las habilidades profesionales y abre camino a una mayor presencia femenina en especialidades emergentes.
En el marco del Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, la configuración del talento femenino en el sector de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM) muestra transformaciones importantes en el país. Si bien históricamente estas áreas han tenido una baja representación de mujeres, hoy los entornos laborales y académicos registran dinámicas de cambio enfocadas en responder a los nuevos desafíos económicos y de infraestructura.
De acuerdo con el IV Informe Bienal sobre la Realidad Universitaria de la SUNEDU, las mujeres concentran el 28.8 % de la matrícula total en el bloque STEM. Es el caso de Ingeniería Ambiental y Ciencias Biológicas, la presencia de mujeres alcanza el 51.5 % y 54.9 % respectivamente, consolidando un cambio en las preferencias y en la composición del talento técnico.
Desde la Universidad Privada del Norte (UPN), los registros de formación evidencian que el perfil de la estudiante de ingeniería ha cambiado sustancialmente en los últimos años. «Hoy vemos una generación de jóvenes que ingresa a la universidad con una visión mucho más holística; ya no buscan solo dominar el aspecto técnico o de manufactura pura, sino vincular la ingeniería con la sostenibilidad, la analítica de datos y la resolución directa de problemas comunitarios», señala Patricia Uceda Martos, directora del Área de Tecnología de UPN
Este cambio de perfil responde a una transformación directa en las competencias que hoy demanda el mercado laboral. «El mercado actual exige profesionales capaces de liderar equipos multidisciplinarios, con alta inteligencia emocional y flexibilidad ante la transformación digital. Las ingenieras de hoy destacan precisamente por integrar de forma natural el rigor analítico con una notable competencia comunicativa y de gestión de crisis», detalla Patricia Uceda. Esta evolución se alinea con el panorama general de la ciencia en el país, donde según el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec), el 34.6 % de las personas dedicadas a la investigación científica son mujeres.
El incremento sostenido de la presencia femenina en ingeniería se posiciona como una necesidad estratégica para potenciar la productividad y competitividad de las regiones. La superación de las barreras invisibles en el ámbito técnico no solo responde a un criterio ético, sino que se consolida como el motor indispensable para dinamizar la innovación industrial y el desarrollo sostenible en el entorno peruano actual. Por ello, el desafío institucional y sectorial no es únicamente incrementar el ingreso de mujeres a ingeniería, sino asegurar trayectorias sostenidas hacia la investigación, la innovación y la toma de decisiones técnicas.




