Con más de 10 millones de accesos 5G y más de 4 millones de conexiones a fibra óptica en Chile, en un escenario donde los incidentes de seguridad siguen en aumento en América Latina, la resiliencia de datos se vuelve un factor crítico para empresas, usuarios y la infraestructura del país.
¿Sabes qué sucedería si hubiera un gran corte en la conectividad? No se podrían realizar pagos electrónicos, probablemente organismos públicos o de salud tendrían problemas para acceder a la información de sus pacientes y usuarios, entre otros.
Según un estudio regional de la certificadora G-Certi, el 68% de las empresas en América Latina sufrió al menos un incidente grave de seguridad en 2025, con un costo promedio de US$4,2 millones por brecha. Para Jorge Pavez, gerente de innovación de Redvoiss, uno de los principales desafíos hoy para las empresas de telecomunicaciones se relaciona con la entrega de servicios sin interrupciones, incluyendo la privacidad de los datos y su integridad.
En un contexto donde las ciberamenazas, el procesamiento de datos y la Inteligencia Artificial crecen exponencialmente, el riesgo se ha sofisticado. Para el Foro Económico Mundial el factor preponderante es la inteligencia artificial, a la que señala como una herramienta para fortalecer la defensa, y como un recurso que potencia la sofisticación de los ataques.
Para el ejecutivo de Redvoiss la resiliencia en estos días busca proteger, recuperar rápidamente y adaptarse a los rápidos cambios. Según un estudio de Veeam de este año, entre las organizaciones que experimentaron un incidente cibernético en los últimos 12 meses, más del 40% reportó interrupciones para clientes o pérdidas financieras.
Algunas sugerencias para proteger el principal activo, la información, son:
– Invertir en sistemas que detecten anomalías en forma continua y activen respuestas automáticas para aislar incidentes.
– Desarrollar simulacros de forma regular para revisar los planes de continuidad y recuperación.
– Disponer de ciberseguridad integrada para responder a tiempo ante incidentes.
– Aplicar principios de Zero Trust a agentes de IA, tratando cada interacción como no confiable por defecto.
– Validar respuestas de seguridad generadas con IA por humanos antes de su ejecución para evitar fallas.
– Políticas públicas y marcos regulatorios: inversión en resiliencia y estándares mínimos de servicio para sectores críticos.
En un entorno donde la conectividad sostiene gran parte de la actividad económica y social, fortalecer la resiliencia de las redes y de los sistemas que resguardan la información dejó de ser una opción.
La combinación de infraestructura robusta, monitoreo constante, respuestas automatizadas y planes de continuidad bien definidos será clave para enfrentar los desafíos de un ecosistema digital cada vez más expuesto y exigente.



