El objetivo ya no es solo corregir fallas, sino gestionarlas antes de que impacten la operación del negocio.
La creciente necesidad de mejorar la eficiencia operativa y optimizar recursos está impulsando la adopción de herramientas digitales en la gestión de edificios, infraestructura y activos empresariales. A través de estas soluciones, las organizaciones pueden monitorear en tiempo real el estado de sus equipos, planificar mantenimientos y tomar decisiones basadas en información, reduciendo riesgos y evitando costos asociados a fallas inesperadas.
De acuerdo con estimaciones de Cushman & Wakefield Perú, aproximadamente el 25% de las empresas aplica algún modelo relacionado con Facility Management. En ese escenario, la incorporación de tecnologías para gestionar activos e infraestructura representa una importante oportunidad para fortalecer la eficiencia operativa y la toma de decisiones empresariales.
«La digitalización permite centralizar la información de todos los activos de una organización en una sola plataforma. Desde sistemas de climatización e iluminación hasta grupos electrógenos y otros equipos críticos, cada activo cuenta con un historial de mantenimiento que facilita una gestión más eficiente y una mejor toma de decisiones», explica Alfonso Birimisa, Gerente de Operaciones de Cushman & Wakefield Perú.
Uno de los principales beneficios de estas herramientas es que permiten conocer el comportamiento de los activos a lo largo del tiempo. Gracias al análisis de datos, las empresas pueden identificar patrones de fallas, evaluar el desempeño de sus equipos y determinar cuándo resulta más conveniente continuar con su mantenimiento o planificar su reemplazo.
Asimismo, la digitalización contribuye a fortalecer la continuidad de las operaciones al brindar una visión integral del estado de la infraestructura. Esta visibilidad facilita una mejor planificación de recursos, la priorización de intervenciones y una gestión más estratégica de las inversiones.
«La información en tiempo real permite anticiparse a posibles problemas y tomar decisiones más acertadas sobre el mantenimiento, renovación o reemplazo de activos. El objetivo ya no es solo corregir fallas, sino gestionarlas antes de que impacten la operación del negocio», añade Birimisa, destacando que estas herramientas permiten a las empresas pasar de una gestión reactiva a una estrategia basada en la prevención, la eficiencia operativa y una mejor planificación de sus inversiones.




