Los mercados globales cambiaron de rumbo tras el anuncio de negociaciones entre Estados Unidos e Irán, mientras los inversionistas también evalúan nuevas señales de inflación, tasas de interés y el impulso tecnológico por las grandes inversiones en inteligencia artificial.
Las bolsas globales experimentaron una sesión de altísima volatilidad y giros dramáticos en el sentimiento de los inversores, oscilando entre el temor a un conflicto militar a gran escala y la euforia por un acuerdo geopolítico inesperado de última hora. La jornada comenzó marcada por un sesgo defensivo debido a las crecientes tensiones en Oriente Medio y a la asimilación de datos macroeconómicos clave que modificaron las perspectivas de política monetaria a ambos lados del Atlántico, reflejado en un Índice de Miedo y Codicia que se ubicó en 30/100, denotando un claro entorno de «Miedo».
El Banco Mundial golpeó los ánimos en la apertura tras recortar su previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) global para 2026 al 2.5%, frente al 2.6% estimado en enero, argumentando el impacto de la guerra, mientras situaba la tasa de crecimiento de 2025 en un 2.9% (superior al 2.7% anterior) y proyectaba una consolidación para 2027-2028 con un crecimiento anual del 2.8%. Para los mercados emergentes y en desarrollo, el organismo prevé una notable desaceleración con un crecimiento del PIB del 3.6% en 2026 frente al 4.4% de 2025, una rebaja de 0.4 puntos porcentuales respecto a enero, estimando que los precios medios de las materias primas aumentarán un 22% en 2026, revirtiendo con fuerza la caída del 7% proyectada a inicios de año. A pesar del difícil panorama inicial y de alarmas extremas por la posibilidad de ataques sobre Irán desde los Estados Unidos el mercado neoyorquino cerró alcista, reconfigurando por completo el mapa macroeconómico global.
En los Estados Unidos, el frente inflacionario y laboral arrojó lecturas mixtas que mantuvieron en vilo a las mesas de dinero. El Índice de Precios al Productor (IPP) general interanual se ubicó en el 6.5%, dato negativo superando las expectativas del mercado del 6.4% y por encima del 6.0% registrado el mes anterior. A nivel mensual, el IPP general subió un 1.1%, superando el 0.7% previsto, aunque desacelerando respecto al 1.4% previo.
En contraposición, el IPP subyacente interanual brindó cierto alivio al situarse en el 4.9%, por debajo del 5.4% esperado y del 5.2% anterior (el cual fue revisado a la baja al 4.9%), mientras que el IPP subyacente mensual aumentó un 0.4%, ligeramente inferior al 0.5% proyectado y lejos del 1.0% del dato previo. Paralelamente, las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo para la semana finalizada el 6 de junio se situaron en 229,000, por encima de las 220,000 esperadas y de las 225,000 de la semana previa, mientras que las solicitudes continuas ascendieron a 1.795 millones, superando las 1.785 millones previstas y los 1.777 millones anteriores. Con este trasfondo, firmas como Goldman Sachs proyectaron un 0.31% para el PCE subyacente de mayo, en un contexto estructural donde los precios al consumo han subido un 30% desde 2020, triplicando el aumento registrado en los seis años anteriores. En el plano geopolítico, tras reportarse ataques de defensa propia de las fuerzas del Comando Central de EE. UU. (CENTCOM) contra radares, sistemas de comunicación y sitios de defensa aérea iraní cerca del Estrecho de Ormuz en respuesta al derribo de un helicóptero Apache, el presidente Donald Trump afirmó inicialmente en Fox News que su preferencia era tomar la isla de Kharg, asegurando que aviones estadounidenses volaban sobre Teherán y advirtiendo que «Estados Unidos golpeará a Irán con mucha fuerza esta noche». Sin embargo, en un giro total de los acontecimientos, Trump anunció horas más tarde la cancelación de los bombardeos programados tras abrirse la negociación de un acuerdo. Esta distensión provocó que el S&P 500 se disparara más de 100 puntos después de que el mandatario afirmara que la fecha y el lugar de la firma se anunciarán en breve, respaldado por un comunicado del Diwan Emiri de Catar que confirmó conversaciones con el Emir catarí para ultimar los detalles. Aunque la agencia Fars News reportó, citando fuentes informadas, que Irán aún no ha aprobado ni dado una respuesta definitiva al texto, señaló que dado que EE. UU. aceptó la propuesta iraní, la probabilidad de aprobación es alta, lo que llevó a los operadores a descartar por completo una subida de tipos de la Reserva Federal para lo que resta del año en el mercado de futuros.
En el ámbito corporativo, la atención de la sesión americana estuvo monopolizada por hitos de financiamiento masivos y el sector tecnológico de frontera. Oracle remeció al mercado al reportar un gasto de capital (capex) para el año fiscal 2026 de 55,700 millones de dólares, superando su plan previo de 50,000 millones, tras alcanzar los 15,900 millones en el cuarto trimestre. Para el año fiscal 2027, la compañía proyectó un capex masivo de entre 90,000 y 95,000 millones de dólares, con 70,000 millones esperados en efectivo, planeando además recaudar unos 40,000 millones de dólares mediante deuda y capital para financiar la construcción de centros de datos de inteligencia artificial, incluido su programa ATM de 20,000 millones. Este despliegue de capital ocurre en un momento peculiar del mercado, donde los inversores han destinado una cifra récord de 65,000 millones de dólares a ETFs de acciones individuales apalancados e inversos, a pesar de que la semana pasada vendieron 10,800 millones de dólares en acciones tecnológicas, registrando la mayor salida de capital jamás documentada para dicho sector. Sin embargo, el verdadero catalizador de la euforia bursátil minorista e institucional fue SpaceX; a solo horas de la mayor salida a bolsa de la historia, se estimó que los pedidos minoristas de la OPI superarán los 100,000 millones de dólares. El consenso de mercado proyecta que SpaceX cierre su primera jornada bursátil con una capitalización superior a los 2 billones de dólares, convirtiéndose, como mínimo, en la séptima empresa cotizada más grande de todo el mundo.
En Europa, la atención absoluta se concentró en el Banco Central Europeo (BCE), que ejecutó su primera subida de tipos de interés desde 2023, incrementando las tasas en 25 puntos básicos en línea con lo esperado. Con este ajuste, los tipos de interés de la facilidad de depósito, de las operaciones principales de financiación y de la facilidad marginal de crédito aumentarán al 2.25%, 2.40% y 2.65%, respectivamente, con efecto a partir del 17 de junio de 2026. En su comunicado oficial, el BCE justificó la medida debido a una revisión al alza en sus proyecciones base de inflación para 2026 y 2027, provocada por una trayectoria más elevada de los precios de la energía derivada de la guerra en Oriente Medio. En sus nuevas proyecciones, el personal del Eurosistema prevé que la inflación general promedie un 3.0% en 2026, un 2.3% en 2027 y un 2.0% en 2028, mientras que la inflación subyacente promediará un 2.5% en el escenario base. Christine Lagarde, enfatizó que la decisión fue sólida bajo tres escenarios analizados y que los riesgos para la inflación siguen siendo al alza, alertando que una caída repentina de los activos supondría riesgos para la estabilidad financiera. Agregó que no se discutió el tipo neutral ni trayectorias preestablecidas, y que la subida de 25 puntos básicos era una señal necesaria. Paralelamente, fuentes internas revelaron que los responsables políticos del BCE contemplan una pausa en julio si los precios de la energía se estabilizan. Finalmente, el Banco Mundial recortó las proyecciones de crecimiento de China para 2026 al 4.2% frente al 4.4% estimado en enero, confirmando una marcada desaceleración tras el 5.0% registrado en 2025.
Desde mi perspectiva, el rally de última hora por parte de la administración estadounidense es sumamente frágil; los mercados celebraron la cancelación de los bombardeos a Irán como una victoria definitiva, ignorando que las fuentes locales en Irán aún no ratifican ningún acuerdo y que el conflicto estructural en Oriente Medio sigue presionando las cadenas de suministro energéticas. La decisión del BCE de encarecer el crédito en medio de una economía de la eurozona que ya se contrae y con el FMI exigiendo más dureza refleja gran riesgo de estanflación para el bloque europeo, replicando errores históricos de política monetaria que podrían ahogar el crecimiento marginal de la región.
Para las próximas jornadas, las proyecciones sugieren dos escenarios altamente polarizados. A corto plazo, el debut bursátil de SpaceX inyectará una masa de liquidez y optimismo minorista sin precedentes que probablemente arrastrará al S&P 500 y al sector tecnológico a probar nuevos máximos, camuflando temporalmente las presiones inflacionarias internas reveladas por el IPP del 6.5%. Sin embargo, de cara al próximo trimestre, el escenario base apunta a una corrección técnica severa si el índice PCE subyacente valida las presiones de costos. Cualquier retraso formal en la firma del tratado de paz o un repunte persistente del petróleo obligará a los gestores de fondos institucionales a rotar agresivamente sus portafolios fuera de la renta variable sobrevalorada hacia la renta fija de refugio, marcando el fin de la actual complacencia del mercado.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group




