Por Mariangel Molina – Strategic People Business Partner Chile & Perú
Junio reúne distintas miradas sobre el talento y su evolución en el país. Es un momento en el que sectores como la minería y la ingeniería permiten observar con mayor claridad cómo se están transformando sus equipos, no solo en términos técnicos, sino también en la diversidad de experiencias, perspectivas e identidades que hoy los componen.
En este contexto, la evolución se hace especialmente visible en la minería. En los últimos años, el rol de la mujer dentro de esta industria ha ganado mayor protagonismo, no solo en espacios administrativos, sino también en posiciones técnicas y de liderazgo. Este avance se refleja en cifras concretas: la participación femenina alcanzó el 10.1% en 2024. Más allá del número, este crecimiento evidencia una industria que comienza a integrar nuevas perspectivas en su desarrollo.
A la par, el reconocimiento de la ingeniería como motor clave del país cobra un nuevo sentido cuando se observa quiénes hoy la están construyendo. La labor de las y los ingenieros peruanos, tradicionalmente vinculada al desarrollo de infraestructura, energía y minería, hoy se enfrenta a un entorno más dinámico, donde la innovación, la sostenibilidad y la adaptación son fundamentales. En ese escenario, el valor de la ingeniería no solo está en lo que construye, sino también en la diversidad de talento que la impulsa.
Actualmente, cerca del 24% de los profesionales en ingeniería en el Perú son mujeres, lo que da cuenta de una presencia cada vez más relevante en la creación de soluciones técnicas y en la conducción de proyectos estratégicos. Este cambio no solo amplía la base del talento disponible, sino que también enriquece la disciplina al incorporar nuevas perspectivas en la resolución de problemas complejos.
Ambos procesos, la mayor visibilidad del liderazgo femenino en minería y el creciente protagonismo de profesionales diversos en la ingeniería, dialogan con una conversación más amplia que toma fuerza durante este mes. Una conversación que también pone en valor la importancia de generar espacios donde cada persona, con su identidad, experiencia y forma de ver el mundo, pueda desarrollarse plenamente y aportar desde su singularidad.
En industrias como la minería y la ingeniería, donde los desafíos son cada vez más complejos, integrar distintas miradas permite desarrollar soluciones más completas, adaptables y sostenibles en el tiempo. En ese proceso, la diversidad de género, de pensamiento, de identidad y de experiencia se posiciona como un elemento central en la construcción del futuro.




