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miércoles, mayo 20, 2026
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Rendimientos globales de bonos tocan máximos de décadas ante temores de inflación y fricciones en Ormuz

La fuerte liquidación en los mercados de renta fija elevó los rendimientos soberanos a máximos de décadas en Estados Unidos y Japón, mientras las tensiones en Oriente Medio y el riesgo inflacionario impulsaron el petróleo y aumentaron la presión sobre las bolsas globales.

La sesión financiera global estuvo marcada por una severa liquidación en los mercados de renta fija mundiales que empujó los rendimientos soberanos a máximos de varias décadas, contrastando con la complacencia en la asignación de activos de riesgo, cuyo Índice de Miedo y Codicia se mantuvo en zona de «Codicia» (61/100). En el plano geopolítico, las tensiones en Oriente Medio repuntaron luego de que el presidente Donald Trump pausara por un plazo de 2 a 3 días un ataque militar inminente contra Irán tras la mediación de aliados del Golfo, mientras la OTAN advirtió con intervenir en el Estrecho de Ormuz si no se reabre antes de julio; esta fricción, sumada a la incautación estadounidense de un petrolero iraní en el Índico y el endurecimiento de sanciones por parte del Tesoro, llevó a los operadores de Polymarket a tasar en un 43% la probabilidad de que el crudo fije máximos históricos en diciembre, impulsando al Brent a los $107 por barril (+1.63%) y al WTI a los $103 (+1.67%). En el ámbito macroeconómico de EE. UU., pese a que el empleo ADP sumó 42,250 puestos y las ventas pendientes de viviendas crecieron un 1.4% intermensual (Índice en 74.8), los temores a una segunda ola inflacionaria global se dispararon, llevando a Kalshi a proyectar una inflación del 5.1% este año y catapultando el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años al 5.18% (máximo desde 2007), mientras el tramo a 10 años escaló al 4.663%. Esta huida de la renta fija se replicó con fuerza en Japón, donde el bono soberano a 10 años superó el 2.80% por primera vez en la historia y el tramo a 30 años tocó un inédito 4.17% tras la exigencia de un presupuesto extraordinario por parte de la primera ministra Sanae Takaichi, forzando al gobernador del BoJ, Kazuo Ueda, a reconocer el impacto de Oriente Medio y al ministro de Finanzas, Katayama, a declararse listo para intervenir en el forex ante el avance del índice dólar DXY (+0.36%).

En el sector corporativo, la atención se concentró en los anuncios tecnológicos de vanguardia y los resultados financieros del comercio minorista. Home Depot ($HD) reportó un BPA ajustado de $3.43 frente a los $3.41 estimados, sobre ventas netas de $41,170 millones e inventarios de $21,280 millones, reafirmando sus guías anuales para 2026. Dentro del ecosistema de las megacaps, Google ($GOOGL) acaparó el protagonismo tras presentar Gemini 3.5, revelando que el uso de su modo IA se duplica cada trimestre (1,000 millones de usuarios activos) y anunciando el lanzamiento beta de Gemini Spark; Microsoft ($MSFT) contrarrestó con nuevos dispositivos Surface optimizados para IA con procesadores de Intel ($INTC), mientras que Meta Platforms ($META) abrió la API de WhatsApp a chatbots competidores bajo un esquema de tarifas por volumen. Este dinamismo sectorial ocurre en un momento de congestión extrema en los portafolios: la mesa de Prime Broking de Goldman Sachs alertó que la asignación neta a tecnología en Asia alcanzó un récord histórico del 17.5%, mientras que los semiconductores ya representan casi el 20% de la exposición neta de los hedge funds y han aportado más de la mitad de las ganancias anuales del S&P 500. Ante esta saturación, Bank of America reiteró su recomendación de compra en Nvidia ($NVDA) con precio objetivo de $320 previo a sus resultados de mañana, donde el mercado de opciones ya descuenta un movimiento implícito del 6.1%. En contraste con el optimismo tecnológico, los activos digitales sufrieron una fuerte reversión de flujos, registrando CoinShares salidas netas por 1,070 millones de dólares.

Los cierres reflejaron un claro agotamiento técnico y toma de utilidades ante el encarecimiento global del costo de capital y el sesgo restrictivo (hawkish) de la Fed, provocando severos desplomes en las materias primas con el oro cediendo un -1.58% y la plata hundiéndose un -4.58%, mientras el Bitcoin finalizó estable en los $77,000 (-0.04%). En Wall Street, el S&P 500 retrocedió un -0.24%, el Dow Jones un -0.26% y el Nasdaq un -0.07%, al tiempo que en Europa los índices cerraron mixtos con el Stoxx 600 avanzando un +0.19% y el Ibex 35 de Madrid liderando las caídas con un -0.48%, rezagado tras asimilar la desaceleración del IPC de Canadá (2.5%). En las plazas asiáticas, el Nikkei de Tokio se desplomó un -0.90% desestimando el avance del PIB japonés (+2.1% anualizado en el primer trimestre), mientras que el A50 de China cayó un -0.22% en el marco de la cumbre bilateral entre Vladímir Putin y Xi Jinping en Pekín.

Desde mi punto de vista como conclusión de lo que estamos viendo, el mercado financiero ha llegado a un punto de cierta «saturación alcista» en medio de un contexto cargado de incertidumbre por los elevados precios de la energía. Hacia adelante, las proyecciones indican que las acciones van a enfrentar una competencia muy dura por parte de los bonos del gobierno. Con los bonos de Estados Unidos pagando casi un 5.2% a largo plazo y las tasas de interés en Japón subiendo a niveles nunca antes vistos.

En los próximos días, el escenario principal dependerá de dos cosas: que mañana la empresa estrella de los chips, Nvidia, cumpla de forma perfecta con sus promesas de ganancias y que las minutas de la Reserva Federal no asusten al mercado con más subidas de tasas. Si el conflicto con Irán empeora y obliga a la OTAN a intervenir en el Estrecho de Ormuz para julio, el precio del petróleo se iría a las nubes, provocando un problema de inflación con estancamiento económico que obligará a los bancos centrales a mantener las tasas altas, forzando a los grandes fondos a retirar su dinero de la bolsa de forma masiva y violenta.

Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group