El precio del dólar en Perú continúa influenciado por factores internacionales que generan presión sobre las monedas emergentes. Actualmente, las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), la inflación global y la incertidumbre geopolítica son algunos de los elementos que más impactan en el comportamiento del tipo de cambio.
Según explicó Robert Abad, FX Trader de Rextie en Perú, la FED decidió mantener recientemente su tasa de interés entre 3,50% y 3,75%, advirtiendo además que la inflación sigue elevada debido al incremento de los precios de la energía y la tensión en Medio Oriente. “Este escenario mantiene el atractivo de los activos en dólares y fortalece a la moneda estadounidense frente a divisas emergentes como el sol”, señaló.
La fortaleza global del dólar también se refleja en el índice DXY, indicador que mide el desempeño de la divisa estadounidense frente a una canasta de monedas desarrolladas En la segunda semana de este mes, el índice se ubicó cerca de los 99 puntos, impulsado por las expectativas de tasas altas por más tiempo en Estados Unidos y una mayor búsqueda de activos seguros por parte de los inversionistas.
Abad indicó además que el comportamiento de los commodities también influye directamente en la economía peruana. El Banco Mundial reportó que en abril el índice de energía subió 12,1%, impulsado principalmente por el petróleo, mientras que proyecta un incremento de 16% en los precios de commodities para 2026. “Para Perú esto genera un efecto mixto: mejores precios de los metales favorecen las exportaciones, pero mayores costos de petróleo, fletes y fertilizantes impactan en empresas y consumidores”, explicó.
Pese al contexto internacional, el sol peruano mantiene algunos factores de estabilidad. El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) reportó cotizaciones alrededor de S/ 3,4300 durante la segunda semana de mayo y mantiene expectativas de tipo de cambio entre S/ 3,43 y S/ 3,50 para 2026. Según Robert Abad, la evolución del dólar en Perú dependerá principalmente de las tasas en Estados Unidos, la inflación global, el desempeño económico de China y el apetito por riesgo de los inversionistas internacionales.





