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miércoles, mayo 13, 2026
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Resiliencia de las redes digitales: El desafío de las telecomunicaciones

Más de 6 mil millones de personas son usuarias de Internet, según el Informe de Visión Global Digital 2026. En un mundo hiperconectado, especialistas destacan la importancia de la supervivencia y continuidad de los servicios de conectividad, en el marco del Día Mundial de las Telecomunicaciones.

Según Statista se prevé que la generación de datos a nivel mundial alcance los 527,5 zettabytes para 2029.  Estas cifras son parte de la radiografía de un mundo hiperconectado cuya columna vertebral, las redes y la infraestructura, exigen hoy más resiliencia que nunca.

En países como Chile, donde el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025 lo posiciona entre los más avanzados de la región en conectividad y disponibilidad de datos, la discusión sobre resiliencia adquiere matices prácticos. Tres de cada cuatro personas respaldan datos en la nube desde sus teléfonos, según cifras de la Subtel (Subsecretaría de Telecomunicaciones), lo que aumenta la dependencia de servicios que deben ser continuos, seguros y capaces de recuperarse ante fallas y ataques.

La resiliencia en telecomunicaciones no es solamente redundancia física,  sino más bien la capacidad integral de un sistema o infraestructura de comunicaciones para anticipar, resistir, recuperarse y evolucionar ante eventos adversos que interrumpan sus servicios.

“El diseño de redes debe considerar la diversificación de las rutas de tráfico, capacidad de recuperación ante desastres naturales y ciberataques, y una gobernanza que combine inversión pública y privada”, comenta David Iacobucci, CEO de Redvoiss.

En este sentido, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) destaca que más del 99% del tráfico internacional de datos se transporta por cables submarinos, lo que subraya la vulnerabilidad y la necesidad de proteger estos activos críticos.

El mercado también está cambiando: la conectividad por satélite gana terreno como complemento a la fibra óptica y la infraestructura terrestre. Según Fortune Business Insight se prevé que el mercado mundial de Internet por satélite crezca de US$9.530 millones en 2026 a US$33.400 millones en 2034, una señal de que la diversificación tecnológica será parte de la estrategia de resiliencia.

Iacobucci comenta que los desafíos principales para las empresas de telecomunicaciones se relacionan con la entrega de servicios sin interrupciones, el proteger la integridad y privacidad de los datos que se generan y almacenan masivamente, disminuir y evitar la dependencia de un único proveedor o ruta.

Para el ejecutivo algunas medidas que debieran considerarse son:

  • Evitar puntos únicos de falla mediante múltiples enlaces internacionales y satelitales.
  • Proteger activos críticos como cables submarinos y estaciones de aterrizaje.
  • Invertir en sistemas que detecten anomalías y activen respuestas automáticas para aislar incidentes.
  • Desarrollar simulacros de forma regular para revisar los planes de continuidad y recuperación.
  • Tener ciberseguridad integrada para responder a tiempo ante incidentes.
  • Políticas públicas y marcos regulatorios: incentivos para inversión en resiliencia y estándares mínimos de servicio para sectores críticos.

La transición hacia arquitecturas de redes de comunicaciones más resilientes abre oportunidades para proveedores de infraestructura, integradores y data centers. Al mismo tiempo, la demanda por talento especializado en redes, ciberseguridad y operaciones críticas crecerá, lo que requerirá de programas de formación y colaboración con universidades.

El Día Mundial de las Telecomunicaciones recuerda que la conectividad es un bien público esencial para la economía y la vida cotidiana. Para todos los países la prioridad es clara: fortalecer la resiliencia de la infraestructura y las redes para garantizar continuidad, seguridad y soberanía digital.

Para el ejecutivo de Redvoiss “en un escenario donde la conectividad sostiene gran parte de la actividad económica y social, la resiliencia de las redes deja de ser un atributo técnico para convertirse en una prioridad estratégica”. Fortalecer la infraestructura crítica, diversificar las tecnologías y avanzar en colaboración público-privada serán factores determinantes para enfrentar los desafíos del entorno digital.

No es sólo anticiparse a fallas, la resiliencia implica asegurar la continuidad y la confianza en un ecosistema de conectividad donde la información es el activo más valioso.