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miércoles, mayo 13, 2026
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La inflación vuelve a golpear a Wall Street y revive el temor a una estanflación energética

El IPC de Estados Unidos subió a 3,8% en abril, superando las expectativas del mercado y reactivando los temores sobre una posible estanflación impulsada por la crisis energética y el alza del petróleo. Wall Street corrige desde máximos históricos mientras la Reserva Federal enfrenta crecientes presiones para mantener tasas elevadas por más tiempo.

La jornada en los mercados financieros de Estados Unidos ha estado dominada por una lectura de inflación que ha superado las previsiones más pesimistas, generando un sismo en las expectativas de tipos de interés. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril escaló oficialmente al 3,8% interanual, su nivel más alto desde mayo de 2023, frente al 3,7% estimado y el 3,3% previo. Por su parte, la inflación subyacente, que excluye volátiles como alimentos y energía, se situó en el 2,8% interanual, por encima del 2,7% previsto. Este repunte inflacionario ha sido impulsado drásticamente por el sector energético; en apenas seis meses, los precios de la gasolina han ascendido un 65% debido a las disrupciones por el conflicto con Irán, lo que ha provocado que, por primera vez en tres años, la inflación supere el crecimiento de los salarios, erosionando el poder adquisitivo real de los consumidores estadounidenses.

Desde la Reserva Federal, Austan Goolsbee (presidente de la Fed de Chicago) calificó el informe de abril como «peor de lo esperado», señalando que la inflación de servicios es la parte más preocupante y admitiendo que el país enfrenta un problema inflacionario real. Goolsbee enfatizó que la Fed se encuentra en un «difícil acto de equilibrio» con un mercado laboral estable pero una inflación que se mueve en la dirección equivocada. Paralelamente, el presidente Donald Trump defendió sus políticas alegando que la inflación actual es a «corto plazo» y sugirió que tomará medidas drásticas respecto a las exenciones del petróleo ruso. En el frente fiscal, la Reserva Federal de Nueva York informó que la deuda total de los hogares se mantuvo estable en 18,8 billones de dólares en el primer trimestre de 2026, con saldos hipotecarios de 13,2 billones y una deuda en tarjetas de crédito de 1,3 billones de dólares, destacando que la morosidad agregada apenas cambió.

En el ámbito corporativo y de renta variable, el Nasdaq 100 tuvo un retroceso de 2% que luego recompensó cerrando el día neutral, afectado por una masiva liquidación en el sector de semiconductores, que ha caído un 3% tras haber acumulado un rally del 70% en seis semanas. Microsoft destacó positivamente al reportar ingresos superiores a los 30.000 millones de dólares vinculados a su asociación con OpenAI. No obstante, la amplitud del mercado muestra un deterioro importante, solo el 22% de las acciones del S&P 500 superan al índice en los últimos 30 días, mientras que las «Magníficas 7» ya representan casi el 35% de la capitalización total del selectivo. En resultados específicos, Under Armour ($UAA) se desplomó un 12% tras una caída del 7% en sus ventas en Norteamérica, mientras que Hims & Hers ($HIMS) cayó un 15% por beneficios e ingresos decepcionantes. Por el contrario, Wendy’s ($WEN) repuntó un 12% ante una posible oferta de privatización por parte de Nelson Peltz.

Europa y Asia también reflejan tensiones crecientes. Joachim Nagel, del Banco Central Europeo, advirtió que las subidas de tipos son cada vez más probables ante un escenario de inflación adverso que ya no se considera transitorio. En el Reino Unido, los rendimientos de los bonos a 30 años se dispararon a niveles no vistos desde 1998, evocando la inestabilidad política de años anteriores.

En Asia, el rendimiento de los bonos japoneses a 10 años alcanzó su nivel más alto de este siglo. Geopolíticamente, el cierre del estrecho de Ormuz ha reducido el flujo petrolero en más de 14 millones de barriles diarios, llevando el crudo estadounidense por encima de los 102 dólares por barril. Mientras Trump se prepara para una reunión con el presidente chino Xi Jinping para discutir la crisis iraní, se ha revelado que Arabia Saudí ejecutó ataques de represalia no publicitados contra Irán, intensificando una «zona gris» de conflicto que mantiene a los mercados de materias primas en vilo.

Desde mi punto de vista, el panorama actual sugiere que nos encontramos en un punto de inflexión crítico donde el «aterrizaje suave» se ve amenazado por una estanflación energética. La ruptura de la correlación negativa entre el Nasdaq y la volatilidad implícita es una señal técnica de agotamiento que podría preceder a una corrección más profunda si los flujos sistemáticos de los CTAs comienzan a liquidar posiciones largas.

Para las próximas jornadas, espero dos escenarios: un escenario de distensión si la cumbre Trump-Xi logra un corredor seguro en Ormuz, lo que aliviaría la presión sobre el crudo y los rendimientos de los bonos; o un escenario adverso de persistencia inflacionaria donde el IPC subyacente se ancle por encima del 3%, forzando a la Fed no solo a mantener tasas, sino a considerar endurecimientos adicionales en 2027, como ya descuentan algunos swaps de inflación. La excesiva concentración en las grandes tecnológicas es el mayor riesgo sistémico actual; cualquier decepción adicional en la cadena de suministro de IA o en los costes de energía podría desencadenar una rotación desordenada hacia activos defensivos u oro, que hoy ha mostrado una leve corrección, pero mantiene su atractivo como refugio estructural.

Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group