El organismo proyecta una recuperación moderada en la región, marcada por fuertes diferencias entre economías impulsadas por recursos y aquellas con menor dinamismo interno.
El Banco Mundial proyecta que América Latina y el Caribe crecerán 2,3% en 2026, en un contexto de recuperación gradual condicionado por la incertidumbre comercial y restricciones financieras.
El informe advierte que la región continuará expandiéndose por debajo del promedio global, reflejando limitaciones estructurales y un entorno externo aún desafiante.
Crecimiento desigual en la región
A pesar del bajo promedio regional, algunos países mostrarán avances significativos. Guyana lidera ampliamente las proyecciones con un crecimiento que pasaría de 14,6% en 2025 a 19,6% en 2026, impulsado por la explotación de hidrocarburos.
Le siguen Surinam, con un aumento de 1,4% a 3,5%, y República Dominicana, que escalaría de 2,5% a 4,5%, apoyada en el dinamismo del turismo y el consumo interno.
Estos resultados evidencian una marcada heterogeneidad, donde economías pequeñas y con sectores específicos logran crecer a mayor ritmo.
Perú y Colombia: crecimiento moderado
En contraste, Perú registraría una desaceleración, pasando de 3% en 2025 a 2,5% en 2026. El Banco Mundial atribuye esta moderación a un menor dinamismo del consumo interno, aunque sectores como el cobre y la infraestructura sostendrían el crecimiento.
Por su parte, Colombia mantendría un crecimiento estable de 2,6%, apoyado en la resiliencia del consumo y una recuperación gradual de la inversión privada.
Ambas economías reflejan un escenario de estabilidad, pero sin avances suficientes para liderar la región.
Economías en riesgo y bajo crecimiento
El informe también identifica a Bolivia y Jamaica como las únicas economías con contracción proyectada en 2026, debido a desequilibrios internos y menor dinamismo del comercio internacional.
En paralelo, México y Trinidad y Tobago enfrentarían un crecimiento débil, condicionado por su exposición a cambios en políticas comerciales y la volatilidad externa.
Perspectiva regional
El panorama confirma que América Latina seguirá enfrentando un crecimiento limitado, con una alta dependencia de factores externos y sectores específicos. La recuperación, aunque positiva, será desigual y marcada por brechas entre economías con mayor capacidad de aprovechar recursos y aquellas con menor dinamismo estructural.









