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miércoles, marzo 11, 2026
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Perú se perfila como un blanco vulnerable para infiltraciones en telecomunicaciones

Especialistas señalan que el país necesita reforzar con urgencia sus medidas de protección digital.

El reciente caso de presunto ciberespionaje que involucra intentos de infiltración en empresas de telecomunicaciones en Chile ha vuelto a encender las alertas sobre la seguridad digital en la región. Se advierte que el ecosistema digital peruano enfrenta una alta exposición frente a amenazas similares, especialmente en sectores estratégicos que concentran grandes volúmenes de información.

Según estimaciones basadas en un estudio de EY, alrededor del 40% de las compañías en Perú ha registrado incidentes críticos de ciberseguridad en el último tiempo, una cifra que incluso duplica el promedio observado en otros mercados emergentes.

“El riesgo ya no se limita a la figura del hacker externo. Muchas infiltraciones comienzan dentro de sectores estratégicos como telecomunicaciones, donde el acceso a redes permite capturar información sensible tanto del Estado como del sector privado”, explica Vicente Cruz, CEO de Sheriff.

En los últimos años, además, el espionaje corporativo ha evolucionado en sus métodos. Hoy los ataques no dependen únicamente de vulnerabilidades tecnológicas, sino de debilidades en la cadena de valor de las organizaciones. Datos recientes muestran que casi 2 de cada 10 organizaciones en Perú (19%) han sufrido violaciones importantes de ciberseguridad, muchas de ellas asociadas al acceso indebido de proveedores o socios que operan dentro de las redes empresariales.

“Cada vez vemos más casos de empresas fachada que funcionan como ‘caballos de Troya’, obteniendo acceso legal a infraestructuras críticas desde dentro de la cadena de suministro”, advierte Cruz.

La infraestructura de telecomunicaciones aparece como uno de los puntos más sensibles. Las redes, incluidos los cables submarinos que conectan al país con el resto del mundo,  transportan información estratégica que, sí es interceptada, puede generar ventajas competitivas o afectar la seguridad de organizaciones públicas y privadas.

“El espionaje digital moderno no busca solo dinero inmediato. El verdadero botín suele ser la ventaja competitiva: planes de expansión, licitaciones, propiedad intelectual o credenciales de alto nivel”, De hecho, el robo de identidades digitales ya representa cerca del 20% de los fraudes detectados, muchas veces mediante técnicas de ingeniería social dirigidas a empleados.” manifiesta Cruz.

Frente a este escenario, los especialistas señalan que el país necesita reforzar con urgencia sus medidas de protección digital. Entre las principales acciones destacan la adopción de autenticación multifactor para proteger accesos críticos, el monitoreo permanente de proveedores y terceros, y una mayor capacitación interna para detectar intentos de fraude o phishing.

“Perú está en una etapa de transición en materia de seguridad digital. Hay mayor conciencia del riesgo, pero enfrentar campañas de espionaje sostenidas requiere pasar del diagnóstico a la acción y apostar por una defensa activa basada en monitoreo constante”, concluye Cruz.