La interrupción del suministro de gas natural en Cusco genera escasez y alzas de precios del GLP en diversas regiones del país, mientras en Lima ya se reportan distritos con falta de balones de gas.
La rotura de un ducto de gas natural en la región Cusco, registrada en el distrito de Megantoni (provincia de La Convención), ha generado una cadena de efectos en el mercado energético nacional. La deflagración ocurrida en la zona no solo afectó el suministro de gas natural, sino que también provocó escasez y aumentos de precios del gas licuado de petróleo (GLP) en diversas ciudades.
El incidente ha dejado en evidencia la fragilidad del sistema de abastecimiento de GLP en el país, especialmente en zonas donde el acceso depende del transporte fluvial o de largas rutas terrestres.
Balón de gas podría alcanzar S/200 en comunidades remotas
El impacto más fuerte se registra en comunidades cercanas al lugar del incidente. En el distrito de Megantoni, el incremento del precio del balón de gas resulta particularmente severo debido a las dificultades logísticas para el transporte.
Iván Taracaya, teniente gobernador de la comunidad de Kitaparay, explicó que el precio del combustible subió rápidamente tras la emergencia.
“En cuanto a la subida del gas, nosotros en el distrito estamos comprando ahorita a S/90 el balón de gas, y en las comunidades más lejanas aproximadamente debe estar en S/150 o S/200. Esa es nuestra preocupación”, señaló.
Las comunidades más alejadas dependen del transporte por río para el abastecimiento de productos básicos, lo que incrementa los costos logísticos y reduce la frecuencia de suministro. En localidades como Kitaparay, donde viven alrededor de 60 familias, el aumento del precio representa un golpe directo a la economía doméstica.
Comunidades alertan sobre impacto ambiental
Más allá del aumento del precio del gas, autoridades comunales también han manifestado preocupación por posibles efectos ambientales y sanitarios derivados del incidente.
Taracaya indicó que el Gobierno brindó atención médica tras la deflagración, pero solicitó la instalación de una mesa técnica para evaluar los impactos ambientales y las consecuencias para la salud de la población.
El dirigente comunal señaló que en la zona ya existían preocupaciones por incidentes anteriores relacionados con fugas de gas y posibles efectos en la fauna local.
“Por las anteriores fugas que ha habido, ya no tenemos pescados y algunas especies han desaparecido. No hay una respuesta concreta respecto al medio ambiente”, afirmó.
Las comunidades cercanas se ubican en la zona de amortiguamiento del Santuario Nacional de Megantoni, lo que incrementa la preocupación por posibles daños a la biodiversidad.
Dirigentes comunales anunciaron que viajarán a Lima para reunirse con representantes de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) y plantear demandas relacionadas con salud, medio ambiente y evaluación de daños.
Escasez de balones de gas en Lima
Los efectos de la emergencia también se sienten en la capital. En distritos como Breña, Jesús María y Pueblo Libre ya se reportan distribuidoras con problemas de abastecimiento o sin balones disponibles.
De acuerdo con reportes recogidos por la agencia Andina, el balón de gas de 10 kilos llega a ofrecerse cerca de S/100 en algunos puntos de venta.
Milagros Tamayo, administradora de una distribuidora de Solgas en La Victoria, explicó que las empresas están recibiendo apenas el 40% del volumen habitual de abastecimiento, lo que limita la oferta disponible.
La representante del sector también advirtió que algunos vendedores informales podrían aprovechar la coyuntura para elevar precios de manera injustificada.
Asimismo, recordó que las distribuidoras deben registrar sus precios en la plataforma de Osinergmin, mecanismo que permite supervisar el mercado y aplicar sanciones en caso de irregularidades.
Dependencia del GLP expone debilidades del sistema
Especialistas del sector energético advierten que la crisis actual evidencia problemas estructurales en el sistema de abastecimiento de combustibles.
El analista energético Anthony Camasca explicó que el mercado del GLP presenta altos niveles de informalidad, lo que facilita la especulación en momentos de escasez.
“Históricamente, cuando el balón de gas estaba a S/35 o S/40, llegó a subir hasta S/60. Hoy está en promedio entre S/50 y S/55, pero ya se reportan balones entre S/80 y S/100”, indicó.
Según el especialista, cerca del 80% del mercado de GLP opera en condiciones informales, lo que dificulta el control de precios y la verificación de la oferta real.
Además, el sistema energético peruano depende de dos ductos que abastecen cerca del 65% del mercado, una concentración que incrementa la vulnerabilidad ante interrupciones como la ocurrida en Cusco.






