La ofensiva en Medio Oriente y el encarecimiento del WTI disparan temores inflacionarios y presionan tasas de interés, mientras sectores de software logran aislarse parcialmente de la volatilidad.
El cierre de la sesión de hoy volvió a estar dominado por el eje de la guerra en Medio Oriente que está pasando de leerse como un riesgo geopolítico a tener la capacidad de afectar la inflación, tipos de interés y crecimiento económico. Israel confirmó que está atacando infraestructura del régimen en Teherán y, en paralelo, el terreno operativo se amplía con alertas y sirenas en Dubái, restricciones de tránsito aéreo y ataques de mayor alcance reportados por medios iraníes. El punto más delicado para los mercados está siendo el funcionamiento del comercio energético, el sindicato de marineros acordó el derecho a negarse a navegar hacia el Golfo, y una unión global declaró el Golfo Este y el Estrecho de Ormuz como zona belicosa. Eso acelera temores en la logística del crudo, superpetroleros (VLCC) desviándose al Atlántico, decenas de barcos vacíos en espera al sur de India, productores redirigiendo barriles (Aramco hacia Yanbu) y el seguro de riesgo de guerra retirándose justo cuando las tarifas de flete alcanzan máximos. En Europa, el frente político-comercial también añadió tensión, Trump elevó el tono contra España y su rol en la OTAN, mientras la Unión Europea intenta evitar un salto arancelario al 15% y mantener el 10% por ahora. Con este combinado, el mercado volvió a privilegiar dólar y energía, evidenciado también en el rebote de rendimientos del Treasury 10Y hacia la zona de 4,14% y en el Índice de Miedo y Codicia en 39/100 (miedo).
En megacaps y sectores líderes, se activó un foco regulatorio importante, Estados Unidos prepara una norma para exigir licencias a la exportación de chips de IA a nivel global, lo que pondría a Nvidia y AMD bajo un marco más restrictivo de aprobación país por país. A eso se sumó ruido adicional por la cadena de suministro, el entorno de defensa y seguridad tecnológica sigue sensible, con titulares cruzados alrededor de proveedores y evaluaciones del Pentágono. Por otro lado, hubo un bloque que sí brilló: software, con un rally amplio (CRM, INTU, ADBE, CRWD, BKNG) ante la percepción de que se disipan temores de disrupción por IA en algunos modelos de negocio y se reabren especulaciones de crecimiento sostenido. En energía y geopolítica de commodities, destacó el giro hacia Venezuela, donde acuerdos y marcos con petroleras y proveedores (Shell, KBR, Baker Hughes, Vepica) dejaron señales de apertura, todo dentro de un mercado que busca barriles y alternativas fuera del Golfo. La lectura de fondo es que el mercado está recompensando lo que tiene ajuste de precios, no está ligado de forma agresiva la inseguridad y lo que mantiene crecimiento como medianas empresas de software, mientras penaliza índices generales por riesgo macro.
Los cierres reflejaron esa combinación de huida parcial a refugio con encarecimiento energético y presión de tipos. En Estados Unidos el retroceso fue importante, el S&P 500 cayó -1,44%, Nasdaq -1,34%, Dow -2,38%. Europa acompañó a la baja con un EuroStoxx600 -1,29%, CAC40 -1,49%, IBEX35 -1,38%, DAX -1,6%, con FTSE100 -2,5% por la exposición más cercana al riesgo global y sensibilidad a materias primas. En Asia el impacto fue desigual Nikkei -4,09%, mientras ASX australiano -1,38%, Hang Seng -0,28% y A50 chino -0,17%. En divisas, el índice global del dólar DXY subió +0,56% así como el bono a 10 años que alcanzó hasta 4,136% confirmando demanda de refugio y temores inflacionarios. En commodities, el movimiento fue coherente, el WTI tuvo el reconocimiento del día subiendo +8,36% a $80,9, Brent +0,75% a $85,8 (con máximos 86,4). Metales preciosos cedieron pese al riesgo, oro -1,51% ($5.062) y plata -3,23% ($80,8), acorde con un dólar fuerte. Bitcoin -2,36% ($70.900), señal de que el apetito por riesgo sigue frágil.
Mi conclusión de este contexto esta guiada a entender un mercado que cae de forma escalonada, con mínimos que son comprados mucho más rápido que en tiempos anteriores, pero que aun así dejan la negativa y los temores impregnados en el gráfico y los porcentajes. Hoy vemos un complejo de inflación por energía y logística en crisis, tipos que no pueden relajarse con facilidad. Que el WTI cruce 80 con esta velocidad, y que la gasolina esté encareciéndose con fuerza, eleva el riesgo inflacionario, situación que podría complicar totalmente el discurso de recortes, incluso si el crecimiento se enfría. En los próximos días, el mercado va a operar con dos temas principales y simultáneos, el primero será claramente la ofensiva en Medio Oriente, si se alivia, el riesgo se desinfla rápido y si se endurece, el mercado ajusta a la baja con más violencia, y como segundo dato, el resultado de empleo en Estados Unidos, con una NFP y un desempleo que definirán si la Fed puede sostener un tono de espera sin reavivar el miedo a inflación. Se espera que el dato supere entre +60-70k nuevos empleos frente a 172k previos y un desempleo cercano a 4.3%. Un NFP fuerte con petróleo alto reforzaría el escenario de tipos altos por más tiempo. En cualquier resultado, la volatilidad seguirá siendo el fundamental base de esta y la siguiente semana.
Laura Torres, Directora de Inversiones, IMB Capital Quants






