El sector triplicó el crecimiento del PBI en diciembre y alcanzó récord hipotecario, aunque la ejecución presupuestal, las obras paralizadas y la transición política elevan la incertidumbre.
El sector construcción cerró 2025 con uno de sus desempeños más sólidos de la última década, pero el inicio de 2026 muestra señales claras de desaceleración en el frente público. Así lo señala el Informe Económico de la Construcción N.° 98 presentado por la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO), que advierte que el principal riesgo para este año proviene de la menor ejecución de inversión pública y del contexto político de transición.
2025: expansión sólida y dinamismo privado
En diciembre de 2025, la construcción creció 12%, triplicando la expansión del PBI nacional y registrando su mejor resultado desde 2013, sin considerar el rebote pospandemia. El consumo de cemento aumentó 14% ese mes, acumulando tres meses consecutivos con tasas de dos dígitos.
En el acumulado anual, el sector creció 6,7%, su mejor desempeño de los últimos cuatro años. La inversión privada fue determinante: avanzó 10,1% en 2025 y habría mantenido un crecimiento cercano al 10% en enero de 2026. Destacó especialmente la inversión minera, que aumentó 26% el año pasado. El mecanismo de Obras por Impuestos también inició el año con dinamismo relevante.
En el mercado hipotecario, los desembolsos alcanzaron un récord nominal cercano a 17.000 millones de soles, con un crecimiento de 19,7%. No obstante, las colocaciones tradicionales del Fondo Mivivienda retrocedieron frente a 2021, mientras que la Cobertura de Riesgo Crediticio se consolidó como instrumento más eficiente para movilizar financiamiento privado.
2026: retroceso en inversión pública y presión presupuestal
El principal foco de riesgo para 2026 es la inversión pública. En enero, el avance de obra cayó cerca de 20%, principalmente por la contracción en el gobierno nacional y el ajuste posterior al fuerte cierre presupuestal de diciembre.
A ello se suma la situación de la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), que ejecutó más del 26% de su presupuesto anual en enero. De no asignarse recursos adicionales, podrían generarse restricciones hacia el segundo semestre, afectando proyectos estratégicos como los sistemas de drenaje pluvial en el norte del país, aún inconclusos desde el Fenómeno El Niño costero de 2017.
El problema estructural de las obras paralizadas continúa siendo crítico. Según el Banco Mundial, alrededor del 45% de las obras iniciadas desde 2012 están detenidas, representando más de 50 mil millones de dólares en inversión inmovilizada. Más de la mitad del monto corresponde al gobierno nacional, mientras que la mayor cantidad de proyectos se concentra en gobiernos locales.
Transición política y riesgos institucionales
El cambio en la conducción del Ejecutivo, a menos de dos meses de las elecciones, introduce un factor adicional de incertidumbre. El presidente Balcázar ha planteado como ejes elecciones libres, continuidad económica y lucha contra la inseguridad, pero deberá reorganizar rápidamente al aparato estatal para enfrentar la emergencia por el Fenómeno El Niño.
La debilidad en prevención, atención y reconstrucción expone límites en la capacidad de gestión pública, mientras persisten tensiones institucionales como el uso recurrente de la vacancia y la censura, que afectan la estabilidad necesaria para sostener la inversión.
Lluvias en Arequipa evidencian déficit de planificación
En el plano regional, el presidente de CAPECO Arequipa, Julio Cáceres, advirtió que la emergencia provocada por intensas lluvias, huaicos y deslizamientos pudo mitigarse con mejor planificación territorial.
El saldo es de siete fallecidos y más de 4.200 personas afectadas, además de 1.299 viviendas inundadas, 44 inhabitables y más de 670 con daños graves o colapso parcial. También se reportan 56 kilómetros de vías vecinales severamente dañadas en provincias como Vítor, Caylloma y Castilla, lo que refleja el déficit en infraestructura resiliente y ordenamiento urbano.






