Las empresas de inteligencia artificial alcanzan ganancias históricas, lideradas por Nvidia, mientras el mercado global muestra señales de fatiga ante la persistente inflación, tensiones geopolíticas y la cautela de los bancos centrales.
El panorama financiero global atraviesa una fase de reajuste crítico, marcada por una divergencia entre la euforia tecnológica y la cautela macroeconómica. Mientras el sector de semiconductores e inteligencia artificial continúa desafiando las leyes de la gravedad financiera con reportes de ingresos históricos, los bancos centrales mantienen una postura de vigilancia estricta ante una inflación que se resiste a alcanzar el objetivo del 2%. La sesión actual refleja un mercado que, a pesar de operar cerca de máximos, muestra señales de fatiga técnica y una sensibilidad exacerbada a los anuncios de política arancelaria y tensiones geopolíticas en puntos neurálgicos como el Estrecho de Ormuz y Taiwán.
En los Estados Unidos, la atención se ha centrado en la retórica de los miembros de la Reserva Federal y la evolución de los datos inflacionarios. El gobernador Chris Waller ha condicionado su apoyo a un posible recorte de tipos en marzo a los próximos datos de empleo, situando las probabilidades de una acción inmediata en un equilibrio del 50%. No obstante, el sentimiento del mercado es más escéptico, con las probabilidades de un recorte en marzo desplomándose hasta un ínfimo 2%. Por su parte, Austan Goolsbee ha abogado por una pausa ante una inflación que califica de «no suficientemente buena», mientras que Thomas Barkin advierte que la política de tipos no es la herramienta adecuada para gestionar la disrupción causada por la inteligencia artificial. Alberto Musalem destacó que, aunque el mercado laboral se enfría de forma ordenada, la inflación del PCE sigue siendo el indicador clave, proyectando un crecimiento económico del 2% o superior. En el frente fiscal y comercial, Jamieson Greer, representante comercial de EE. UU., confirmó que se están analizando aranceles de hasta el 15% como medida de continuidad y respuesta al exceso de capacidad industrial extranjera, subrayando que las secciones 122, 301 y 232 son alternativas vigentes bajo estudio.
En el ámbito macro, el índice de Miedo y Codicia se sitúa en 42 puntos, reflejando un estado de «Miedo», mientras que el Hindenburg Omen ha activado su quinta señal en el último mes, sugiriendo una inestabilidad técnica subyacente en el S&P 500, índice que suele perder impulso al cierre de febrero.
El sector corporativo estadounidense ha estado dominado por los resultados de Nvidia, que ha superado las expectativas con un beneficio por acción (BPA) ajustado de 1,62 dólares frente a los 1,53 estimados, y unos ingresos de 68.100 millones de dólares. La compañía reportó que los ingresos por centros de datos han crecido casi 13 veces desde la aparición de ChatGPT, alcanzando los 62.300 millones de dólares en el cuarto trimestre. A pesar de estas cifras, Nvidia enfrenta desafíos regulatorios y operativos: se le otorgó una licencia para enviar cantidades limitadas de chips H200 a clientes específicos en China, aunque estos envíos estarán sujetos a un arancel del 25% al entrar en EE. UU. Además, la empresa registró un cargo de 4.500 millones de dólares vinculado a inventario excedente de H20. En paralelo, Microsoft, Meta y Anthropic mantendrán reuniones con la Casa Blanca para discutir los costes eléctricos derivados de la IA. En otros movimientos corporativos, PayPal vio sus acciones dispararse casi un 7% ante rumores de adquisición por parte de Stripe, mientras que CAVA escaló tras superar expectativas de ingresos. Por el contrario, el sector del software experimenta una capitulación histórica, con el ETF IGV registrando volúmenes récord de negociación en medio de un sentimiento bajista persistente.
En el mercado de materias primas y energía, la volatilidad ha regresado con fuerza. Las reservas de crudo en EE. UU. aumentaron en 15,989 millones de barriles, muy por encima de lo previsto, mientras que Irán realiza ejercicios militares en el Estrecho de Ormuz, amenazando con bloquear esta ruta vital si sufre ataques. Ante esta contingencia, Arabia Saudí ha incrementado su producción, y la OPEP+ considera un aumento moderado de la oferta de 137.000 barriles diarios para abril. En los metales preciosos, JPMorgan elevó su previsión del oro a largo plazo a 4.500 dólares, mientras que la plata se encamina a cerrar por encima de los 90 dólares por primera vez este mes. Por otro lado, la situación en Europa muestra una inflación en la zona euro que cayó al 1,7% en enero, mientras que el Reino Unido busca coordinación con la UE en energía y manufactura, manteniendo intactos sus acuerdos comerciales con EE. UU.
En Asia, China y Alemania han emitido una declaración conjunta abogando por el diálogo abierto y la competencia justa, al tiempo que los fabricantes chinos aceleran la producción de semiconductores avanzados para contrarrestar las restricciones estadounidenses, destacando el inminente lanzamiento de un nuevo modelo de IA por parte de DeepSeek.
Desde mi perspectiva, el mercado se encuentra en una encrucijada donde la narrativa de crecimiento infinito de la IA está empezando a chocar con la realidad de las restricciones de oferta, aranceles y una política monetaria que permanecerá restrictiva por más tiempo del anticipado. La activación recurrente del Hindenburg Omen y el volumen de capitulación en el software sugieren que estamos cerca de una corrección técnica necesaria para limpiar los excesos de valoración. Mi proyección para el corto plazo es de una volatilidad lateral con sesgo ponderantemente bajista mientras el mercado digiere los resultados de Nvidia, los cuales, aunque sólidos, ya no generan el shock alcista de trimestres anteriores. El escenario más probable para los próximos meses implica un fortalecimiento del dólar debido a la postura de la Fed, lo que presionará a los activos de riesgo y emergentes. Sugiero especial vigilancia sobre los diferenciales de rendimiento en los bonos del Tesoro a 5 años tras las recientes subastas, ya que un desplazamiento al alza en la curva de tipos podría ser el catalizador que rompa el soporte actual del S&P 500, llevando al índice a buscar niveles de liquidez más profundos antes de cualquier intento de recuperación estructural hacia el segundo trimestre.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group






