Según Experis, la correcta implementación de la Inteligencia Artificial requiere estrategia, cultura y talento preparado.
La adopción de la Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en una prioridad estratégica para las organizaciones en América Latina. Sin embargo, su implementación exitosa va mucho más allá de la incorporación de tecnología. Así lo destaca Experis, marca líder en soluciones de talento tecnológico de ManpowerGroup, a través de su reciente Guía de Implementación de IA, que propone un enfoque integral, ético y centrado en las personas.
De acuerdo con Jorge Gamero, Director de Experis para Latinoamérica, el 41% de las grandes empresas ya usa la IA como ventaja competitiva sostenible; mientras que en el sector público, más de la mitad de las instituciones ya habían implementado, al menos, un proyecto de IA o ya estaba por hacerlo. De esta manera, la IA abre un camino de innovación y crecimiento, sin embargo, uno de los principales errores que cometen las empresas es asumir que la IA es únicamente un proyecto tecnológico.
“La Inteligencia Artificial no transforma organizaciones por sí sola. Lo hace cuando está alineada a una estrategia clara de negocio, cuando existe una cultura organizacional abierta al cambio y cuando el talento está preparado para adoptarla y gobernarla”, destaca el directivo.
¿Cómo aporta valor la IA a su empresa?
Cada vez más empresas deben considerar la IA como un factor competitivo clave en los próximos años. Comprender cómo esta herramienta configura su mercado, cómo aprovechar su potencial y cómo implementarla eficazmente será crucial para mantenerse a la vanguardia. Por ejemplo, la IA Predictiva pronostica resultados futuros basándose en datos históricos. Esto es especialmente útil en la previsión financiera, la predicción de la demanda, la gestión de riesgos y el mantenimiento de equipos. Esta puede analizar grandes cantidades de datos para identificar patrones que indiquen eventos futuros.
Gamero enfatiza tamién que el liderazgo juega un rol clave en este proceso. “Los líderes deben ser los primeros embajadores de la IA. No se trata de reemplazar personas, sino de potenciar capacidades, mejorar la toma de decisiones y crear organizaciones más ágiles y competitivas”, añade. Asimismo, advierte que ignorar aspectos como la ética, la seguridad de la información y la gestión del cambio puede generar resistencia interna y frenar el retorno de inversión.






