En el Perú, la mayoría de accidentes mortales en minería se produce por caída de rocas, atrapamientos y golpes causados por maquinaria en movimiento.
En el marco del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, que se conmemora cada 28 de abril, el sector minero enfrenta el reto de seguir fortaleciendo sus estándares de seguridad en campo, especialmente en la gestión de riesgos críticos. En ese contexto, Víctor Lavalle, gerente de Prevención y Riesgos Laborales de La Positiva Seguros, comparte cinco prácticas clave para anticipar riesgos y fortalecer la seguridad en las operaciones mineras.
- Asegurar el cumplimiento efectivo de los procedimientos críticos: Más allá de lo que está documentado, la clave está en la ejecución. Supervisar en tiempo real permite identificar desviaciones y corregirlas oportunamente, especialmente en actividades de mayor riesgo como perforación, desate de rocas y sostenimiento.
- Uso adecuado de los Elementos de Protección Personal (EPP): El EPP es parte esencial del cuidado diario. Es importante tomarse unos minutos para verificar que cada persona cuente con el equipo adecuado, en buen estado y bien colocado. Estos pequeños chequeos hacen una gran diferencia en la seguridad.
- Gestionar la fatiga y asegurar una adecuada hidratación
En operaciones mineras, especialmente en condiciones de altura, calor y exposición a polvo, la fatiga es un factor crítico de riesgo. Asegurar una adecuada hidratación contribuye a reducir la fatiga física, mejorar la concentración y disminuir el riesgo de errores, así como de lesiones musculoesqueléticas. Monitorear pausas, acceso a agua y condiciones de trabajo permite anticipar situaciones de riesgo y proteger mejor al trabajador. - Fortalecer la conexión entre capacitación y práctica en campo: La capacitación es fundamental, pero su impacto se ve en la ejecución. Validar habilidades directamente en el entorno de trabajo permite asegurar que las tareas críticas se realicen de forma segura y según los estándares establecidos.
- Preparar la respuesta a emergencias en condiciones reales: Simulacros más realistas permiten una mejor preparación. Entrenar bajo condiciones cercanas a la realidad fortalece la capacidad de reacción y la toma de decisiones en situaciones críticas.









