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Grupo Eco Plaza invierte US$20 millones para proyecto mixto en el Óvalo de Santa Anita

Para el 2026, el plan de inversión es de US$150 millones, destinado a la ejecución de 12 nuevos proyectos en el país.

Grupo Eco Plaza, corporación peruana líder en el desarrollo de proyectos inmobiliarios comerciales, inició el su primer proyecto de desarrollo del 2026 de uso mixto, vivienda y comercio, con más de 22,000 m². El emblemático terreno de la ex planta Teva Perú, está ubicado de manera estratégica en el Óvalo de Santa Anita, en la intersección de la Av. La Molina y la Av. Nicolás Ayllón, distrito de Ate, una de las zonas de mayor flujo comercial y logístico de Lima Este. El proyecto tendrá comercio y actividades urbanas mixtas, permitiendo el desarrollo del formato vivienda y comercio, que Eco Plaza viene promoviendo en línea con su propuesta de valor: formalizar el comercio minorista y acercar vivienda a zonas de alto dinamismo económico.

Grupo Eco Plaza es una corporación peruana dedicada al desarrollo de proyectos inmobiliarios comerciales innovadores. Con más de una década en el mercado, ha transformado una empresa familiar en un holding corporativo con operaciones en Lima y provincias, y planes de expansión internacional. El grupo integra distintas unidades de negocio en el rubro constructivo, inmobiliario, financiero y tecnológico. Su propósito es impulsar la formalización del comercio minorista y la generación de oportunidades para emprendedores peruanos a través del desarrollo urbano.

Generación de empleo y formalización: El proyecto de Santa Anita generará cientos de puestos de trabajo en la etapa constructiva y, una vez operativo, contribuirá a la meta corporativa de 10,000 puestos comerciales formalizados que Eco Plaza proyecta alcanzar con su portafolio de 12 proyectos al 2026.

Respaldo financiero y visión internacional: El desarrollo cuenta con el respaldo de las alianzas estratégicas que el grupo ha venido consolidando con fondos de inversión internacionales y entidades financieras, en el marco del plan de expansión que contempla la llegada de Eco Plaza a mercados de Latinoamérica en una primera fase.

 

Perú lidera el crecimiento de exportaciones no tradicionales en la región y supera a economías clave

En los últimos cinco años, los envíos peruanos crecieron a un ritmo promedio anual de 9,1%, impulsados por el agro y la diversificación productiva.

El Perú se posicionó como el país con mayor crecimiento en exportaciones no tradicionales de América Latina en los últimos cinco años, al registrar un avance promedio anual de 9,1% a febrero de 2026.

Este desempeño supera al de economías relevantes de la región como Colombia (8,8%), México (8,4%), Brasil (5,7%) y Chile (3,8%), evidenciando una mejora relativa en la competitividad exportadora del país.

Agroexportaciones y diversificación impulsan el crecimiento

El resultado ha sido impulsado principalmente por el dinamismo del sector agropecuario, especialmente en la exportación de frutas, que continúa consolidándose como uno de los pilares del comercio exterior peruano.

A ello se suma el desempeño positivo de sectores como el textil, químico y siderometalúrgico, que reflejan avances en la diversificación de la oferta exportable.

Competitividad y posicionamiento regional

El liderazgo de Perú en este indicador no solo responde a mayores volúmenes de exportación, sino también a una mayor capacidad de inserción en mercados internacionales con productos de valor agregado.

Este avance refuerza la posición del país en el comercio regional y consolida su estrategia de desarrollo exportador basada en la diversificación y el fortalecimiento de sectores no tradicionales.

Perspectivas para el sector exportador

De mantenerse el dinamismo observado, las exportaciones no tradicionales continuarían siendo un motor clave para el crecimiento económico, contribuyendo a la generación de empleo y al ingreso de divisas.

No obstante, su sostenibilidad dependerá de factores como la demanda externa, la competitividad logística y la estabilidad de los mercados internacionales.

¿Cómo la guerra de Irán impacta la economía mundial?

A casi dos meses del conflicto armado de Irán contra Israel y Estados Unidos. La economía mundial se enfrenta a la crisis energética más grave de la actualidad.

Tras el inicio de la guerra con la muerte del ayatolá y líder supremo de Irán, Alí Jameneí, en un bombardeo en la ciudad Teherán dirigido por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero de 2026. La tensión de estos países explotó por controlar un territorio clave con recursos energéticos envidiables que Irán posee.

Donald Trump expone sus razones argumentando que sus ataques son para frenar el desarrollo nuclear bélico de Irán, y que este podría ser un peligro para EE.UU. “Rechazaron cada oportunidad de renunciar a sus ambiciones nucleares y no podemos soportarlo más”, aseguró.

Aunque oficialmente se dice que Irán no cuenta con armamento nuclear, La IAEA, organización mundial líder de cooperación nuclear pacífica y seguridad, asegura que se encontraron el material químico suficiente para producir bombas nucleares. Aproximadamente 400kg en uranio enriquecido al 60%, esto sobrepasa el límite que la necesidad civil de energía debe usar, y se puede interpretar un uso bélico para este recurso.

“Han estado enriqueciendo mucho más de lo necesario para la energía nuclear civil. Ha llegado al 60 %”, “Probablemente estén a una semana de tener material para fabricar bombas de grado industrial, y eso es realmente peligroso”. Comentó para Fox, Steve Witkoff, enviado especial de los Estados Unidos al Medio Oriente.

Esta situación polémica de Irán con el uso de uranio, desencadenó en la guerra que tenemos ahora.

Este conflicto repercutió el sector energético, debido a bombardeos en zonas clave cómo fábricas, plantas, etc. Esto conlleva a un aumento en los costos de producción, e impulsa la inflación agravando una crisis económica que sacude al mundo.

“La creciente escasez de suministros amenaza con frenar aún más el crecimiento y ejercer mayor presión al alza sobre los precios en las próximas semanas”, afirmó Chris Williamson, jefe economista empresarial de S&P Global.

A su vez, con el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, los países del golfo pérsico (Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, etc) son los más afectados. Según diario “El País”, aproximadamente un quinto del petróleo y gas licuado que todo el mundo necesita pasa por esta zona marítima. Esto revierte las previsiones de crecimiento.

Crisis energética

Los ataques a zonas claves de producción y el bloqueo del estrecho de Ormuz agravaron la distribución del petróleo y gas, lo cual aumentó los precios del combustible. El precio del petróleo subió a $100 dólares por barril. Además, la guerra socavó el 20% del suministro mundial de petróleo, desencadenando un alza vertiginosa el combustible de aviones, alcanzando los $1.700 dólares por tonelada

El bloqueo del estrecho causó la perdida de 10 millones de barriles de petróleo. Esto amenaza el crecimiento económico global aumentando las posibilidades de una recesión. Siendo esta la disminución generalizada de la actividad económica, definida comúnmente por dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo del PIB. Conlleva una caída en el consumo, inversión y producción, resultando en mayor desempleo y cierre de empresas.

Inflación global

La inflación es el aumento sostenido y generalizado de los precios de bienes y servicios en una economía durante un periodo de tiempo, esto reduce el poder adquisitivo del dinero. Ello significa que, con la misma cantidad de dinero, cada vez se pueden comprar menos productos.

El aumento en los costos de energía y fertilizantes (esenciales para alimentos) está elevando la inflación, afectando a la industria y al consumo. Con reportes en marzo de tasas de inflación alcanzando el 3.3% en Estados Unidos.

¿Qué países son los mas afectados con este conflicto?

  • Países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG)

Arabia Saudita, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Omán son los países que habitan este territorio. Y están siendo afectados por el bloqueo marítimo dificultando la exportación de petróleo y gas.

  • China

Es el principal aliado energético de Irán, siendo su mayor comprador de petróleo. La situación en el estrecho de Ormuz complica la importación de combustible generando un alza en los precios. Esta situación obliga a China a recortar el suministro de petróleo barato, lo cual genero un incremento de 25% del valor de combustible.

  • India

Principal rival geopolítico de China en Asia, se esta viendo afectado por la volatilidad de los precios de combustible. India importa el 60% de su gas y casi el 90% de su petróleo, y la situación en medio oriente generó una inflación alta, reflejadas en filas interminables por GLP, escases en fertilizantes y un impacto fiscal contundente por el aumento de precios.

 

Costos operativos en alza: el principal desafío que enfrentan hoy las empresas peruanas

El incremento del combustible, la energía y la volatilidad global presionan los márgenes empresariales. Expertos advierten que la falta de planificación y digitalización eleva los sobrecostos en las operaciones.

La presión sobre los costos ya no es un tema secundario para las empresas, sino una variable crítica que define su sostenibilidad. En Perú, factores como el aumento del precio de la energía, el combustible y la creciente complejidad logística están obligando a las organizaciones a replantear cómo operan para mantener su rentabilidad en un entorno cada vez más competitivo.

“Las empresas están asumiendo múltiples presiones al mismo tiempo: aumento de costos energéticos, complejidad operativa y dificultades para trasladar esos incrementos al precio final sin perder clientes”, explica Óscar Quero, director del área de Tech&Data Management y Supply Chain Management de EAE Business School.

Frente a este escenario, el especialista comparte cinco recomendaciones clave para optimizar costos y mejorar la eficiencia operativa:

  1. Planificar para evitar sobrecostos: La planificación permite anticipar la demanda, organizar recursos y evitar compras o decisiones de último minuto, que suelen ser más costosas. Cuando no existe, las empresas recurren a soluciones urgentes que elevan los gastos operativos. Además, se generan descoordinaciones internas y una cultura de improvisación que impacta en la eficiencia. Una buena planificación reduce riesgos y mejora la rentabilidad.
  2. Optimizar la cadena de suministro: Gestionar de forma integral la cadena de suministro ayuda a identificar oportunidades de ahorro en cada etapa. Acciones como renegociar con proveedores, ajustar inventarios o mejorar rutas de transporte permiten reducir costos significativamente. También evita sobrestock o quiebres que afectan la operación. Una cadena bien gestionada se traduce en mayor eficiencia y competitividad.
  3. Apostar por la digitalización: La digitalización permite mejorar la precisión y agilidad de las operaciones mediante el uso de datos y automatización. Herramientas analíticas e inteligencia artificial ayudan a detectar ineficiencias y reducir errores humanos. Esto optimiza procesos como inventarios, transporte y gestión administrativa. Sin embargo, su éxito depende también de un cambio cultural dentro de la empresa.
  4. Medir y monitorear indicadores clave: Contar con indicadores claros es esencial para controlar y reducir costos operativos. Métricas como costos logísticos, rotación de inventarios o nivel de servicio permiten identificar problemas a tiempo. El monitoreo constante facilita la toma de decisiones estratégicas basadas en datos. Así, las empresas pueden ajustar su operación de manera más eficiente y sostenible.
  5. Fortalecer la resiliencia operativa: La resiliencia permite a las empresas enfrentar interrupciones en la cadena de suministro sin afectar gravemente sus operaciones. Diversificar proveedores y contar con planes de contingencia reduce la dependencia y los riesgos. Además, mejora la capacidad de respuesta ante crisis o cambios del entorno. Esto se traduce en mayor estabilidad y continuidad del negocio.

“Uno de los errores más frecuentes es depender demasiado de procesos manuales. Esto incrementa los errores y los retrabajos, elevando significativamente los costos de operación”, añade Quero.

Finalmente, el docente destaca que la sostenibilidad también juega un rol clave en la reducción de costos. Optimizar el uso de energía, materiales y transporte no solo mejora la eficiencia operativa, sino que permite a las empresas ser más competitivas y resilientes en un entorno cada vez más exigente.

Banco de Alimentos Perú: 12 años y una meta de 36 millones de raciones distribuidas para el 2026

Tras un 2025 con más de 8,000 toneladas rescatadas, la organización proyecta beneficiar a más de 300,000 peruanos y peruanas este año, priorizando zonas con inseguridad alimentaria severa y extrema pobreza. La estrategia 2026 prioriza el fortalecimiento de capacidades para contribuir a la reducción de la pobreza, con iniciativas como Alimentando con Esperanza y Fuertes como el Hierro, así como el fortalecimiento de regiones y multiplicar el rescate de alimentos con alto valor nutricional en Lima y provincia.

En un contexto donde la eficiencia logística se ha convertido en la herramienta principal contra el hambre, el Banco de Alimentos Perú (BAP) conmemora su 12° aniversario con una proyección de entrega de 36 millones de raciones alimentarias durante el 2026. Esta meta busca beneficiar de manera directa a 300,000 peruanos, concentrando el 70% de sus esfuerzos en poblaciones que atraviesan una situación de inseguridad alimentaria severa, un problema que afecta hoy al 51% de la población nacional.

Desde su fundación en 2014 como el único banco en el país avalado por The Global FoodBanking Network, el BAP ha transformado el modelo de asistencia tradicional en una operación logística de alto rendimiento. Esta maduración institucional permitió que, al cierre de 2025, la organización superara las 8,000 toneladas de alimentos rescatados, cifra que proyecta superar este año mediante una mejora estratégica en su capacidad de recolección y redistribución nacional.

«En estos 12 años, el Banco de Alimentos Perú ha dejado de ser un receptor de donaciones para consolidarse como un operador logístico social de alto rendimiento que corrige fallos de mercado y transforma el desperdicio en valor compartido. De cara al 2026, nuestra hoja de ruta trasciende el asistencialismo; nos enfocamos en una solución sistémica y profesional que integra tecnología de precisión y cadena logística para escalar el impacto nacional y asegurar la autonomía de las comunidades atendidas», destaca Leslie Pierce, presidente del directorio del BAP.

Esta evolución se sustenta en una apuesta decidida por la calidad nutricional y la inocuidad. Para el 2026, la organización busca fortalecer su logística mediante la incorporación de espacios y contenedores refrigerados, lo que permite rescatar y conservar alimentos altamente perecibles como pescado, lácteos y carnes. Actualmente, el 70% de los alimentos distribuidos por la red ya son de alto valor nutritivo, cubriendo en promedio el 23% del requerimiento alimenticio mensual de sus beneficiarios.

Bajo un modelo operativo descentralizado en 23 regiones, la institución responde con precisión a los desafíos específicos de cada territorio. Al cierre de 2025 destacaron por su nivel de vulnerabilidad las zonas de Chincha, Ica y Pisco, donde el proyecto “Alimentando con Esperanza” logró articular una red que combina la entrega de alimentos con la capacitación técnica de lideresas comunitarias. Paralelamente, en Lima Norte, el programa “Fuertes como el Hierro” continúa consolidando su impacto en la lucha contra la anemia infantil mediante el fortalecimiento de capacidades en más de 900 lideresas.

La precisión de este alcance territorial fue posible gracias a que, durante ese mismo año, se ejecutó el Censo BAP. Esta herramienta consiste en una base de datos validada con un score de vulnerabilidad que, sumada a una nueva plataforma de trazabilidad en tiempo real, permitió optimizar cada donación y asegurar la transparencia total desde el rescate del alimento hasta su entrega final.

Este modelo de eficiencia reporta un dividendo ambiental crítico al evitar que miles de toneladas de productos aptos terminen en los vertederos. Se proyecta que la labor de rescate mitigará este año la emisión de 160,000 toneladas de CO2, reforzando el compromiso con la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático.

Bajo esta visión de impacto integral, la organización conmemora su aniversario impulsando espacios de participación ciudadana como la tercera edición de “Kilómetros por la Alimentación”. El evento, que se realizará el próximo sábado 9 de agosto en el Pentagonito de San Borja, busca movilizar a la sociedad civil bajo un mismo propósito: transformar el deporte en raciones de alimentos. Las inscripciones ya se encuentran disponibles de manera exclusiva a través de la plataforma de Ticketmaster.

Con 12 años de trayectoria, el Banco de Alimentos Perú reafirma que el rescate es la solución técnica más viable frente a la paradoja del hambre y el desperdicio. Para sumarse a esta red de impacto, ya sea mediante alianzas corporativas o donaciones recurrentes, los interesados pueden encontrar información detallada en su plataforma oficial: bancodealimentosperu.org.