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miércoles, marzo 11, 2026
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Perú se da el lujo de paralizar su propio petróleo en medio de crisis energética

En medio de una crisis energética, urge impulsar decisiones que permitan reactivar los lotes VI, 192, 64 y las plataformas del Z-69, para aumentar la producción nacional y reducir la creciente dependencia de combustibles importados.

En medio de una coyuntura de creciente presión sobre el abastecimiento energético y la dependencia de combustibles importados, el Sindicato de Trabajadores Administrativos de Petróleos del Perú – STAPP advierte que el Perú enfrenta una paradoja: mientras el país discute cómo garantizar seguridad energética, varios de sus principales lotes petroleros permanecen paralizados o subutilizados.

La situación involucra directamente a los lotes VI, 192, 64 y las nueve plataformas marinas del lote Z-69, cuya operación ha sido suspendida por el organismo supervisor, generando pérdidas económicas y menor producción nacional de hidrocarburos.

“El resultado es una combinación de menor oferta interna de petróleo, menor recaudación fiscal y menos recursos para las zonas de influencia de las operaciones”, alertó José Luis Saavedra, Secretario General del STAPP.

Plataformas cerradas y petróleo perdido

De acuerdo con el STAPP, uno de los casos más ilustrativos es el del lote Z-69, ubicado frente a la costa de Talara. Entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, el cierre de sus nueve plataformas marinas implicó que el país dejara de producir 297,606 barriles de petróleo.

Estos cierres, explicó Saavedra, fue un hecho arbitrario por parte del Osinergmin y que hasta la fecha el daño no ha sido resarcido. “Está bien que los entes fiscalizadores hagan su trabajo, pero que cumplan con los conocimientos técnicos mínimos en cuanto al mantenimiento que debe darse en una plataforma petrolera. Además, no se le puede exigir a Petroperú, que mantiene contrato temporal, que haga el mantenimiento que antes el Osinergmin nunca le exigió a Savia Perú”, cuestionó.

El impacto económico fue múltiple:

  • Producción perdida: 297,606 barriles de petróleo.
  • Aporte al Fondo Social no realizado: aproximadamente US$ 300,000.
  • Regalías comprometidas no entregadas al Estado: alrededor de US$ 3.5 millones.
  • Valor de la producción afectada: US$ 22.1 millones.

En otras palabras, mientras el país enfrenta restricciones en su oferta energética y una fuerte dependencia de importaciones, recursos disponibles en el propio territorio permanecen sin aprovechar.

El panorama de la producción

A pesar de estas dificultades, Petroperú mantiene participación en varios lotes petroleros del noroeste peruano. Al cierre del cuarto trimestre de 2025, la producción registrada muestra que estas áreas continúan aportando hidrocarburos al sistema energético nacional.

Los resultados operativos reportados en los estados financieros de Petroperú fueron:

  • Lote Z-69: producción promedio de 3.1 mil barriles diarios de petróleo y 8.7 millones de pies cúbicos diarios de gas natural asociado.
  • Lote X: producción promedio de 3.3 mil barriles diarios de petróleo y 4.8 millones de pies cúbicos diarios de gas natural.

En el caso del lote X, Petroperú participa con 40% como socio no operador en asociación con OIG Perú S.A.C.

Sin embargo, el peso de estas actividades en el negocio total de la empresa sigue siendo muy reducido. Al cierre del cuarto trimestre de 2025, el negocio de exploración y producción (upstream) representó apenas 0.7% de los ingresos totales de Petroperú, frente al 98.6% que corresponde a refinación y comercialización.

Para el Sindicato de Trabajadores Administrativos de Petróleos del Perú, esto evidencia el debilitamiento de la producción nacional de crudo, que históricamente alimentaba la cadena energética del país.

Lotes detenidos y oportunidades en suspenso

A la paralización parcial del Z-69 se suman otros frentes de incertidumbre en el sector upstream.

  • El lote 64 se encuentra a la espera de un proceso de negociación directa tras quedar desierto el proceso de selección de socio estratégico.
  • En el lote 192, uno de los mayores del país, el proceso para incorporar un socio operador se ha visto entrampado luego de que Perupetro rechazara la calificación de una empresa interesada.
  • Los lotes I y VI, cuya licencia concluyó en octubre de 2025, dejaron de operar tras el vencimiento de sus contratos.

“La consecuencia es que parte importante de la infraestructura petrolera del país se mantiene subutilizada. Un ejemplo es el Oleoducto Norperuano, que durante el cuarto trimestre de 2025 no registró volúmenes bombeados en ninguno de sus tramos, debido a la falta de crudo proveniente de los lotes amazónicos”, apuntó Saavedra.

Más importaciones, menos producción local

La reducción de la producción interna se refleja también en la estructura de abastecimiento del país. Durante el cuarto trimestre de 2025, solo el 23% del crudo adquirido por Petroperú fue de origen nacional, mientras que el resto provino del mercado internacional.

La dependencia externa es todavía mayor en el caso de productos refinados. En ese mismo periodo, los productos importados representaron el 78% de las compras totales de combustibles, lo que evidencia el creciente peso de las importaciones para atender la demanda interna.

Esta tendencia, cuestiona el STAPP, ocurre a pesar de que el país cuenta con infraestructura moderna para procesar crudo, como la Nueva Refinería Talara, que al cierre de 2025 operaba por debajo de su capacidad debido, entre otros factores, a restricciones de liquidez y disponibilidad de materia prima.

Infraestructura moderna, pero sin suficiente petróleo

La Nueva Refinería Talara tiene una capacidad instalada de 122.5 mil barriles diarios, pero en el cuarto trimestre de 2025 procesó alrededor de 70 mil barriles diarios de crudo, por debajo de su potencial.

Esto significa que el país cuenta con una de las refinerías más modernas de la región, diseñada para optimizar la producción de combustibles de bajo azufre, pero enfrenta limitaciones para asegurar un flujo estable de crudo nacional que alimente su operación.

La consecuencia es una mayor dependencia de importaciones, justo cuando el mercado internacional de hidrocarburos enfrenta alta volatilidad.

Un debate inevitable

La combinación de lotes detenidos, plataformas cerradas y procesos contractuales inconclusos abre un debate inevitable sobre la política energética del país.

El STAPP, recordó que, en un contexto global marcado por volatilidad de precios, tensiones geopolíticas y transición energética, diversos expertos advierten que la seguridad energética no solo depende de nuevas inversiones, sino también de aprovechar de manera eficiente los recursos existentes.

“Los datos financieros y operativos muestran con claridad la contradicción: mientras el país importa cada vez más combustibles y cuenta con infraestructura de refinación subutilizada, varios de sus campos petroleros permanecen paralizados”, subrayó Saavedra.

Para el STAPP la pregunta que queda abierta es si el Perú puede darse el lujo —en medio de una crisis energética— de mantener parte de su potencial petrolero sin explotar. O si, por el contrario, la coyuntura debería impulsar decisiones que permitan reactivar los lotes VI, 192, 64 y las plataformas del Z-69, aumentar la producción nacional y reducir la creciente dependencia de combustibles importados.

Finalmente, el sindicato destacó que, en este tipo de crisis o coyunturas complejas, Petroperú siempre ha estado presente y ha cumplido un rol activo en favor del país, y esta vez no debería ser diferente.

“En esa línea, resulta necesario evaluar medidas como el otorgamiento de avales o la priorización del pago para la descarga de los buques que actualmente se encuentran en espera, de manera que la empresa pueda reactivar sus operaciones y comenzar a generar ingresos propios”, aseveró José Saavedra, Secretario General del STAPP.